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Cuando el babero no es suficiente

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El exceso de saliva en el bebé puede ser muy molesto, pero no representa grandes problemas. Es un proceso normal, que aparece entre los 3 y los 6 meses de edad como una reacción a la salida de los dientes.

Los niños empiezan a babear unos meses antes de que salga el primer diente, así que muchas veces los padres suelen preocuparse, porque no encuentran una relación directa entre la dentición y la salivación.

Hasta los tres meses, los niños no tienen completamente desarrolladas las glándulas salivales y pueden presentar sequedad en la boca. Después de este tiempo, sucede todo lo contrario: el bebé no puede tragar toda la saliva que produce.

Pero el verdadero problema con la abundancia de saliva es que si la zona de la boca y su entorno permanecen en contacto con la humedad, se pueden producir irritación y quemaduras.

La mejor manera de prevenir las quemaduras, la irritación e incluso los hongos que pueden salir, es manteniendo limpia y seca la zona de la barbilla, las mejillas y el cuello. También se debe lavar con agua la cara del niño para que la saliva no esté todo el tiempo pegada a la piel y produzca dermatitis.

Para proteger el cuello de la humedad, son muy útiles los baberos, que tampoco deben dejarse húmedos sobre el pecho del bebé, porque podrían causar resfriado.

A pesar de que el exceso de saliva es normal, hay que revisar al bebé porque hay otros factores que producen exceso de salivación y que no tienen nada que ver con la salida de los primeros dientes.

Si no se realiza el aseo conveniente, pueden surgir complicaciones. También hay enfermedades más delicadas, como la faringitis, que incluye entre sus síntomas el exceso de saliva.

“Hay una patología llamada aftas virales, que consiste en una serie de lesiones en la lengua, en la boca y en las encías, que producen mucho dolor, ardor, por lo que el niño no resiste tragar la saliva. Entonces, hay salivación excesiva”, explica la pediatra Stase Slotkus.

Un peligro muy poco probable, que menciona la doctora Slotkus, es que el niño pueda ahogarse con su propia saliva. En todo caso, la forma de prevenir que esto ocurra es mantener seca y limpia la zona de la boca y el cuello.

Para sanear cualquier irritación producida por saliva, puede usarse una crema hidratante.  En el caso extremo de que se hayan producido hongos, se debe consultar al pediatra, quien recetará un antimicótico.

Catalina Jiménez Correa
Para ABC del bebé

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ABC del bebé no tiene ninguna relación directa con los comentarios expresados en esta página, por ser una herramienta creada para que los lectores opinen. Sin embargo, los comentarios no son textos escritos por expertos. Sirve para que los padres compartan sus experiencias

conde

ESTOY DESESPERADA NO SE SI PUDIERAN AYUDARME MI HIJO TIENE 1 AÑO 4 MESES Y NO LE PARA LA SALIVA , LO HE LLEVADO CON VARIOS PEDIATRAS Y ME COMENTAN QUE ES NORMAL POR LO DE LOS DIENTES PERO ES EN EXCESO SU SALIVA DIARIO LE TENGO QUE CAMBIAR DE 10 A 15 BABEROS, Y LE PASA LA HUMEDAD DE LOS BABEROS A SU CUELLO , NO SE CON QUE ESPECIALISTA LE AYUDARA A DETECTAR EL PROBLEMA Q TIENE.

Angelica Santamaria

Esta es una pagina donde se encuentra articulos tan buenos como esto, que le ayudan a una entender lo que le pesa a nuestros chiquitines. Gracias

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