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Aprenda a reconocer las habilidades sensoriales que debe tener un niño durante el primer año

Aprenda a reconocer las habilidades sensoriales que debe tener un niño durante el primer año
Jueves, 21 Mayo 2009 - 9:38am
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El cuerpo tiene diversos sistemas que ayudarán a que el bebé reconozca su cuerpo, su entorno y sus emociones.

La integración sensorial es un proceso que se desarrolla desde el sistema nervioso central de una persona, el cual recoge toda la información del medio que lo rodea a través de los sentidos y la lleva al cerebro. Este detecta, ordena y jerarquiza las sensaciones percibidas, las cuales le darán un comportamiento y aprendizaje al bebé.

El niño podrá responder de manera autónoma, efectiva y placentera si durante este proceso es capaz de cobijar las necesidades del ambiente. De lo contrario, tendrá problemas en el futuro que le generarán miedos, inseguridades y mayores esfuerzos a la hora de desempeñarse en alguna actividad.

La integración sensorial está conformada por siete sentidos sensoriales: olfato, gusto, oído, vista y los sistemas vestibular, propioceptivo y táctil. Estos tres últimos son los primeros que se desarrollan en el bebé y se convierten en la base de los demás.

 

¿Qué información dan los sistemas?- Sistema vestibular: está ubicado en el oído interno. Proporciona toda la información del equilibrio, la seguridad corporal, el tono muscular, la postura, la posición de la cabeza con relación al cuerpo y el movimiento de los ojos. Dice dónde y cómo se mueve el individuo. Está relacionado con los procesos auditivos y del lenguaje.

- Sistema táctil: está relacionado con la seguridad afectiva y emocional. Además, con los reflejos primarios del niño, como los de búsqueda y succión, este sistema permite el desarrollo de habilidades orales, motrices y manuales; por eso, es tan importantes la exploración y el reconocimiento a través de la boca, las manos y las palmas de los pies. Otra de sus funciones es la de reconocer los objetos sin ayuda de la visión.- Sistema propioceptivo: se relaciona con las sensaciones corporales. Este sistema proporciona la estabilidad gracias a los músculos y las articulaciones; además, da la información de cómo está organizado el cuerpo, qué dimensiones tiene frente al entorno y qué habilidades se necesitan para manejarlo. Si el niño aprende a conocer bien su cuerpo, lo va a saber maniobrar y se le va a facilitar actuar cuando ingrese al colegio y tenga actividades de gimnasia o escritura.

 

¿Cómo se desarrollan?Los sistemas vestibular, propioceptivo y táctil comienzan a desarrollarse desde el vientre de la madre; este proceso finaliza a los doce años aproximadamente. El sistema vestibular, por ejemplo, tiene un desarrollo innato, pero de acuerdo con los estímulos que los adultos y el ambiente le brinden al niño, la integración sensorial va progresando de manera adecuada o  inadecuada.

 

Desarrollo durante el primer año de vida Todos los niños son diferentes y sus habilidades pueden presentarse antes o después, dependiendo de cada caso. Pero usualmente lo primero que desarrolla el bebé son los sentidos primarios: sistemas táctil, propioceptivo y vestibular. Según la edad del niño, se van presentado ciertas acciones:

 

Primer y segundo mes El bebé tiene un primer contacto con el medio. Puede estimularlo con caricias y abrazos. En esta etapa, responde con reflejos innatos; experimenta el tacto al coger objetos con la palma de su mano automáticamente. También es importante que aprenda a succionar el seno; capacidad que se desarrolla solo en los primeros días de vida y que le va a servir para fortalecer la parte oral; es decir, a la hora de comer o hablar.

 

Tercer mesLos ojos y el cuello son lo primero que el niño aprende a controlar, a través de la gravedad y los músculos; sigue a las personas con sus ojos. En este periodo es importante hablarle y cantarle; así se desarrolla la parte auditiva, del vocabulario y las habilidades del lenguaje. También mira las manos y trata de alcanzar las cosas sin precisión. Comienza a sentir más su cuerpo, lo mueve indiscriminadamente; algunos niños tratan de levantar sus piernas, de medir el espacio en donde están y de identificar qué cosas están cerca.

 

Cuarto y quinto mesEl pequeño comienza a hacer rolado; es decir, cambia de posición de boca a bajo a boca arriba. La idea es que cuando no alcance ese proceso, el cuidador lo ayude suavemente. Por otra parte, el bebé tiene mayor movimiento; comienza a involucrar el movimiento de brazos y piernas indiscriminadamente. Es importante trabajar el control cefálico (de la cabeza), el cual está relacionado con el sistema vestibular y le proporciona un adecuado control de postura. Si el niño no sostiene su cabeza, puede deberse a un bajo tono muscular del cuello y la espalda. Para ello, se recomienda ubicarlo boca abajo, colocándole un objeto colgado que él pueda ver e intente levantar su nuca.

A esta edad también está pendiente de la procedencia de los sonidos, para más adelante desarrollar las habilidades de causa – efecto. Si escuchan algo, miran el lugar de donde vienen. Finalmente es apropiado realizar movimientos de balanceo, como el arrullo o el baile. Con estos ejercicios, el bebé recibe información vestibular, pues mientras él gira y baila con adulto, sus ojos hacen un seguimiento de la trayectoria de la danza.

 

Sexto y séptimo mesControla su tronco y se sienta con un mínimo apoyo. Desarrolla la habilidad de agarre; lo primero que hace es alcanzar cosas, explorando la parte táctil y propioceptiva. Descubre texturas, formas y figuras y, de igual manera, estimula el hombro al tratar de alcanzar un objeto con sus manos.Es importarte hacer ejercicios con el bebé, semejando las abdominales. El adulto sujeta las piernas y le ayuda a llevar el cuerpo hacia adelante. Esto ayuda a mejorar la estabilidad del tronco. El balón terapéutico es muy útil en estos casos; al utilizarlo le ayudará a flexionar la espalda del niño sin lastimarla.

 

Octavo al décimo mesHay un mayor progreso en las habilidades motoras finas, las cuales están relacionadas con el desarrollo táctil. Se les debe brindar objetos que pueda agarrar para identificar diferentes texturas y tamaños.Empieza a desarrollar las habilidades protectivas, de enderezamiento y equilibrio. A los seis meses, lleva sus manos hacia arriba en forma de avión, pero después, cuando un niño se cae, es importante que trate de colocar las manos para evitar golpes. El adulto, por ejemplo, coloca una mano para protegerse y la otra para equilibrarse; esas son las habilidades que genera el sistema vestibular junto con el propioceptivo más adelante.

Asimismo, el gateo es un aspecto muy importante, pues está relacionado con la coordinación. Cuando los niños gatean, establecen las dimensiones de su cuerpo y del medio que los rodea. Son capaces de saber si tienen que agacharse cuando pasan debajo de una silla o si tienen que subirse; esto lo aprenden por ensayo y error. También experimentan el contacto con diversas superficies del piso, reciben información vestibular que les ayudará con el equilibrio, el giro y movimiento de la cabeza, de igual manera experimentan la tensión de los músculos y las sensaciones del cuerpo.

Esa actividad se relaciona, también, con la coordinación y la integración cerebral. Si el niño, en el futuro, por ejemplo, va a montarse a un bus o a una escalera, se sujeta con una mano y sube el pie contrario; por eso, esta etapa le permite al niño más adelante efectuar movimientos nuevo que nunca ha realizado. A esta manera de actuar se le llama planeamiento motor, que es la que nos permite realizar acciones motoras coordinadas necesarias para cualquier deporte.

 

Primer añoAl caminar,  mejoran el equilibrio y fortalecen los músculos de las piernas al tratar de mantener su cuerpo estable. Después de gatear, el niño comienza a levantar su cabeza y ya tiene una visión más grande de su alrededor. El gateo le dio la información de los límites de espacio, ahora él va a tratar en posición erguida de equilibrarse y explorar más en esa posición.Por otra parte, perfecciona las habilidades manuales, comienza a encajar objetos con mayor precisión y formar torres más estables. También relaciona las cosas cuando las escucha; es decir, si se oprime un juguete que produzca algún sonido, él va a querer imitar el movimiento para tener una respuesta auditiva.

 

A largo plazo El inadecuado desarrollo del niño se verá reflejado en ciertos comportamientos que indicarán falencias en su progeso. Por ejemplo:- Son pequeños que recurrentemente hacen pataleta, pues demuestran que algo les está afectando.- Se vuelven agresivos y apáticos, ya que suelen evitar diálogos; no les gusta interactuar ni intervenir. - Tienen miedo de experimentar o, por el contrario, quieren explorar lo que no han vivido y se vuelven inquietos.- Son apáticos con ciertos sonidos. Tampoco les gusta coger y tocar algunos objetos o, por ejemplo, untarse.- No modulan la fuerza.- Experimentan angustia en las alturas.- Pueden  sufrir de déficit de atención, tener problemas de coordinación, trastornos de aprendizaje,  dislexia, disgrafía, discalculia (números) e inconvenientes de lateralidad, entre otros.

 

Ejercicios- Para la coordinaciónEjercicio para bebés de cuatro o cinco meses. El bebé es acostado sobre una sábana, mientras dos personas la agarran de las puntas y la mueven en línea hacia arriba, hacia abajo, hacia adelante y hacia atrás suavemente. Este ejercicio le permitirá coordinar los movimientos de los ojos con respecto a la cabeza y el movimiento del cuerpo. Algunos niños, cuando se mueven, saltan o dan vueltas, se marean y sienten miedo. Por ello, es importante permitir que se suban al balón, hamaca y columpio vestibular, esto favorece la buena atención, el equilibrio corporal y, más adelante, una postura adecuada al escribir.

- Movimientos de rotación. Ejercicio para niños de un año. Sobre una superficie cómoda y apoyado por algunos cojines, el adulto debe sostener el cuerpo del niño y hacer movimientos circulares, de manera que le brinde habilidades de seguridad gravitaciones y mejora su tono muscular y control de la postura.

 

• Asesoría: Ginna Maritza Chacón Durán, terapeuta ocupacional de Universidad Manuela Beltrán, especialista en infancia, cultura y desarrollo, certificada por la Western Psychological Service (WPS) como integradora sensorial.

 

Por Karen Johana Sánchez

Redactora ABC del bebé

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