¿Sabes cómo bañar a tu bebé?

Esta actividad va más allá del aseo diario de tu hijo, pues genera un vínculo afectivo con los padres.

Prepara el baño con ABC del bebé

Prepara el baño con ABC del bebé

Por: Abcdelbebe.com
agosto 29 de 2016 , 06:07 p.m.

Lo primero es desvirtuar algunos mitos como que los recién nacidos no deben bañarse diariamente. Para los pediatras sí se debe hacer a diario, claro está que en el caso de los niños nacidos pretérmino, lo indicado es seguir la recomendación explícita del médico, pues para algunos la grasa propia de la piel, ayuda a que el pequeño se mantenga abrigado y adquiera peso con mayor rapidez.


Además, resulta importante que sepas que el momento del baño, no es solo por limpieza y salud de tu bebé, sino que, en especial con el recién nacido, este espacio se convierte en un escenario de intimidad entre los padres y su hijo. Es una actividad de familia que crea vínculos.

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Según el pediatra Libardo Gómez, el neonato debe asearse una vez al día con agua tibia (entre los 25 y 30 °C), preferiblemente con un jabón suave, únicamente en las áreas que lo amerite como la cola, debajo de las axilas, alrededor del cuello, la nuca, en medio de los dedos de las manos y de los pies. En clima cálido se puede bañar hasta dos veces diarias, con el fin de refrescarlo.


Es importante que los padres eviten los cambios bruscos de temperatura, lo mejor es optar por un ambiente cerrado, ya que asearlo en un espacio caluroso y pasarlo a uno frío, donde existan corrientes de aire, puede resfriarlo. Así mismo, se debe elegir una hora fija en el día para hacerlo.


Asegúrate que el niño “no tenga hambre porque estará irritable y llorará; tampoco se recomienda bañarlo cuando acabas de alimentarlo, ya que es posible que le dé vómito”, explica el neonatólogo y pediatra Víctor García.


Ten seguridad y tranquilidad


Es indispensable tener al alcance todo lo que vas a necesitar como el jabón, el champú, las toallas, los limpiadores de algodón para las orejas y el ombligo, y la crema; la ropa también debe estar completamente lista. No te puede faltar una vasija para mojar al niño, ni tampoco un juguete acorde con su edad, para distraerlo durante el baño. Nada de esponja, ya que entre menos contacto tenga la piel del bebé con elementos extraños, mejor.


“Debes usar un jabón neutro o un champú elaborado especialmente para niños, que no cause irritación en sus ojos. No se recomiendan aquellos con aromas fuertes ni los ácidos o elaborados con avena. Estos últimos son especiales para diferentes problemas de piel que pueda tener el bebé, y deben ser formulados por el médico”, afirma el especialista.

Cuando ya tengas todo listo, puedes ubicar la tina, que debe estar previamente lavada con agua y jabón, sobre una superficie lisa y estable. Verifica que el agua permanezca cerca de los 25 o 30 grados de temperatura, para esto sumerge tu codo en el agua. Antes de comenzar, explícale a tu bebé lo que harás, para que él lo entienda; usa palabras dulces, canciones, mimos o puedes ambientar el lugar con música a bajo volumen.


Según la doctora Luz Marina Mejía, pediatra coordinadora de la Unidad de Cuidado Intensivo Pediátrico del Instituto de Ortopedia Infantil Roosevelt, “el champú se debe emplear solo una vez a la semana”. A partir de los seis meses, los padres pueden emplear diariamente un champú suave, que te formule el pediatra y no sea irritante para los ojos de niño.


Hasta el primer año de edad puedes seguir utilizando la tina, luego puedes llevarlo a la ducha, con las medidas de seguridad adecuadas. En condiciones normales, a los 2 años, cuando ya se desenvuelve por sí solo, camine y se comunica con palabras, te expresará que quiere ducharse solo, así que está bien que lo asesores en el proceso y que lo acompañes para que se limpie bien detrás de las orejas, el cuello, la espalda, los pies y los genitales.

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El encuentro con la tina


1. Sumerge al bebé en el agua de forma lenta, comenzando por los pies, luego la colita y, finalmente, la espalda. Su cuerpo debe quedar semi-sentado, no sumerjas su cabeza ni los brazos, porque queda muy acostado y puede sentirse inseguro.


2. Sujeta al niño con control, ubica tus dedos pulgares y corazón detrás de las orejas del bebé, de modo que el dedo índice le sostenga la cabecita y puedas manipularlo con tu mano dominante (derecha o izquierda). Otra manera de hacerlo es apoyando la cabeza del bebé sobre tu brazo y pasa tu mano debajo de la axila del niño para sostenerlo con firmeza. Si llora, puedes distraerlo con un juguete.


3. Aplícale el champú, en primera instancia, en la cabeza. Luego, baña el resto del cuerpo, de arriba abajo, para terminar en los pies. Recuerda que si es pequeño solo jabón.


4. Vierte el agua de la vasija sobre el cuerpo del bebé hasta que le quites todo el jabón o el champú.


5. Sécalo con toques suaves para que la piel de tu bebé no se lastime y pasa muy bien la toalla por cada uno de sus pliegues, el cuello, las axilas y los dedos, en especial de los pies, para evitar que se acumule humedad en estas áreas.


Área a área

El ombligo: en el niño recién nacido, el llamado muñón umbilical debe secarse y caerse, en promedio, entre 10 y 21 días después del nacimiento. Sin embargo, requiere cuidados muy especiales para que no se vaya a infectar.

En estos casos, la recomendación médica es que asees, con cuidado, la circunferencia del área con alcohol yodado y procures que la zona quede seca después del baño. Al caerse el ombligo, debes continuar con el aseo para evitar que haya una contaminación. En caso de que el ombligo se vea enrojecido, caliente o presente secreción debes consultarlo con el médico.


La nariz: la mayoría de pediatras sugieren utilizar suero fisiológico para limpiar la nariz del bebé; la función del suero fisiológico es mantener hidratada la nariz para que él pueda respirar mejor. Es clave que lo asees antes de lactar o de dormirlo y que se asegures que el suero esté a temperatura ambiente, ya que si está frío, las vibrisas (vellos de la nariz) se quedan quietas, y deben moverse para eliminar bacterias y microorganismos.


Algunas madres ponen el suero entre los senos para calentarlo. Otra opción es tomarlo con una jeringa y calentar al baño María. Se deben emplear de 3 a 7 cc y lo importante es la técnica: acuesta al bebé boca arriba, gira su cabeza a un lado, manteniéndola bien sujeta, y aplica el producto en el orificio nasal superior y luego repítelo en el otro orificio, girando la cabeza del bebé hacia el otro lado. No uses más de 30 cc por cada fosa nasal.


Las orejas: la limpieza de esta área se debe realizar justo a la hora del baño. Con ayuda de un algodón, limpia el pabellón externo de las orejas. Si existe una acumulación de mugre, utiliza el aceite que el pediatra te indique y retíralo solo con agua. En estos casos se debe evitar introducir limpiadores de algodón, comúnmente usados por los adultos para evitar que la cera tape el oído e impida su buen funcionamiento; la misión del cerumen (sustancia amarillenta que llamamos cera secretada por el oído humano) es proteger el oído de posibles infecciones.


Pliegues: en estos lugares es donde se acumula mayor mugre en los recién nacidos. El primer paso para cuidar estas áreas es bañar con agua y un jabón suave y luego secarlos muy bien para evitar irritaciones en su piel. Los pliegues están debajo de las axilas, alrededor del cuello, la nuca, y en medio de los dedos de las manos y de los pies.


Cuidado con las uñas: el momento ideal para cortar las uñas del recién nacido, lo cual debes hacer semanalmente para evitar que el bebé se hiera y mantenga sano, es mientras duerme y trata que sea muy preciso el toque que des con el cortaúñas, especial para bebés, para evitar lastimarlo y, obviamente, que despierte. También puedes hacerlo después del baño, cuando el niño está rejalado.


Ten en cuenta


- Adecúa un espacio que le proporcione tranquilidad a tu bebé para bañarlo y que se vuelva cotidiano.


- Ese lugar debe ser un ambiente cerrado, como la habitación.


- Puedes bañarlo en las mañanas o las noches, eso depende de la disponibilidad de tiempo que tengas, pero eso sí, procura que siempre sea a la misma hora.


- Ten siempre a mano todo lo que vas a necesitar.


- Presta mucha atención a los movimientos que realices y concéntrate en el baño de tu bebé, no te estreses, ni hagas de ese momento algo tensionante, por el contrario, debe ser un momento placentero para tu bebé y de conexión con tu hijo para ti.


- Por ningún motivo dejes solo a tu bebé.


- Durante el baño abstente de usar joyas y accesorios, ya que estos podrían lastimarlo.

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