Cómo identificar el cólico del bebé y qué hacer cuando se presenta

No es una situación grave, pero sí muy angustiantes para los padres.

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Por: Abcdelbebe.com
marzo 06 de 2012 , 02:24 p.m.

Hacia el final de la tarde, a eso de las cinco, en algunos hogares se escucha el llanto incesante e inconsolable de un bebé de apenas meses de nacido. Han transcurrido tres horas y a pesar de que sus cuidadores han intentado todo para calmarlo, como alimentarlo, cargarlo, cambiarle los pañales o arrullarlo, el pequeño parece haber entrado en un estado de desesperación. Si este es su caso, respire profundo y manténgase sereno porque es posible que su hijo tenga el síndrome de cólico del lactante.
El llanto es tan intenso que fácilmente puede llenarlo de angustia ante la impotencia de no saber cómo aliviarlo. Si usted se enfrenta a esta situación, la recomendación principal es consultar primero con el pediatra o médico de confianza antes de asumir que se trata de esta condición; también puede ser que el menor tenga reflujo, estreñimiento, molestia por una vacuna aplicada recientemente, esofagitis, otitis o infección urinaria, entre otras.
Por eso, es importante aclarar que un especialista solo diagnosticará esta enfermedad cuando, tras realizar un estudio exhaustivo, no halla ninguna causa que explique el problema. “Es una manifestación atribuida a un trastorno gastrointestinal funcional que suele aparecer en menores de 4 meses, la cual se caracteriza por irritabilidad, sudoración, distensión abdominal, flatulencia excesiva y eructos”, comenta Wilson Daza, gastroenterólogo pediatra, magíster en nutrición clínica y director de la Unidad de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (Gastronutriped).
Según el experto, todos estos síntomas suelen presentarse por más de tres horas al día, no continuas, tres veces a la semana, en un periodo de tres semanas, generalmente al caer la tarde.  Aunque sus causas son inciertas, se han propuesto algunas teorías sin éxito que no responden a todos los bebés.
“Una de ellas es la intolerancia a la lactosa (el azúcar principal de la leche materna), aunque cuando se intenta suprimirla, no hay una mejoría significativa. También se ha dicho que puede ser por alergia a las proteínas de la leche de vaca, pero no todos se recuperan tras eliminarla de la dieta. De igual manera, se ha propuesto que puede deberse a alteraciones en la flora intestinal o la sobreestimulación”, explica el doctor Daza, quien argumenta que son solo teorías. No se ha demostrado ninguna en su totalidad.

Un factor influyente
Aunque no hay nada claro sobre las causas desencadenantes del síndrome, existen algunos factores que se han asociado a él. Uno de ellos es la alteración en la vida familiar debido a la llegada de un hijo, situación que en los padres primerizos, especialmente, puede generar ansiedad y estrés cuando sienten que no son capaces de cuidar a su hijo.
“Entre madre e hijo existe una gran conexión, que se ha ido gestando desde el embarazo. Por eso, si ella no está tranquila, sino exhausta, con miedo o depresión, es posible  que le transmita ese cúmulo de sentimientos negativos al pequeño”, comenta Claudia Liz Villanueva, pediatra de la Clínica Reina Sofía.
No necesariamente todos los padres que manifiestan angustia por la paternidad tienen en casa un niño que sufre de cólico del lactante. De igual manera, no en todos los casos se recuperan con un cambio de actitud por parte de los acudientes. “Nada está comprobado, pero pareciera que al tranquilizar a los padres, los bebés empezarían a disminuir los cólicos más rápidamente del tiempo previsto”,
agrega Daza.
Víctor García, neonatólogo y coordinador de la unidad de recién nacidos del Hospital de la Samaritana, difiere con lo anterior. “En mi experiencia, no creo que esté relacionado con el estrés de los padres. Por el contrario, es la presencia de este mal lo que produce la angustia de los adultos”, comenta el experto.

Ayudas terapéuticas
Pese a la falta de argumentos científicos, una gran dosis de tranquilidad y equilibrio en la manera como se asume la paternidad nunca está de más. “La responsabilidad del médico es explicarle a la madre que el llanto es normal, que va a pasar con la edad, que es clave asumir una actitud tranquila, y así mismo darle hacerle algunas recomendaciones para que descanse mejor”, comenta la doctora Claudia Liz.
El doctor Daza aconseja establecer ciertas rutinas como quitarle la ropa al bebé mientras presente un cólico, darle masajes en el abdomen en el sentido de las manecillas del reloj, colocar música relajante con el fin de calmar tanto a los padres como al hijo, atenuar la luz del cuarto, hablar en voz baja, darle un paseo en carro.
El neonatólogo Víctor García afirma: “He visto que pueden ayudar los baños con agua de ruda, darle medicamento bajo la supervisión de un médico, ubicarlo boca abajo o ponerle paños tibios en el estómago”.  
De otro lado, el doctor García sugiere no quedarse con una sola opinión médica en el diagnóstico y tratamiento, pero vale recordar que “si efectivamente se trata de un cólico del lactante, no vale la pena preocuparse en exceso, porque no es una condición que dure mucho tiempo, cause mortalidad o incapacite a quien la padece. Generalmente, desaparece espontáneamente y pueden sufrirla menores de cualquier condición socioeconómica, raza, género o cultura”, explica el neonatólogo.
En cuanto a lo que definitivamente no se debe hacer, el doctor Wilson Daza aconseja no proporcionar aguas aromáticas o medicinales en razón de que algunas de estas son tóxicas para el hígado, mientras otras pueden producir convulsiones. “Todo lo que se le ofrezca diferente de la leche materna antes de los seis meses de edad se considera ‘alimento complementario’, el cual no se debe empezar tempranamente porque daña el desarrollo natural del intestino y podría empeorar el cuadro clínico”, agrega. abc
Exámenes claves  
De acuerdo con Wilson Daza, solo existen dos conductas médicas aprobadas encaminadas a descartar otras patologías en el bebé:

1. Prueba terapéutica para alergia alimentaria: consiste en que la madre restrinja de su dieta las proteínas de la leche de vaca durante tres semanas con el objetivo de determinar si el pequeño mejora. Indispensable la orientación exclusiva de un nutricionista para evitar deficiencias nutricionales o un mal proceder.
2. Prueba terapéutica para la enfermedad por reflujo: para este examen se emplean algunos medicamentos que disminuyen la acidez del estómago que puede estar generando una irritación en el esófago.
*Estas dos pruebas no se realizan al mismo tiempo y deben ser indicadas por el médico teniendo en cuenta la historia clínica y los antecedentes familiares del menor.