Consejos para enseñarle al niño a dormir adecuadamente

Para muchos padres es difícil, pero se puede lograr.

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Por: Abcdelbebe.com
junio 07 de 2016 , 02:57 p.m.

Convertirse en padres significa dejar de dormir tranquilamente, dice el pediatra Jaime Céspedes, pues establecer rutinas de sueño en los niños se logra con el sudor de la frente del adulto, no con fórmulas mágicas, complementa el pediatra Álvaro Jácome.
Pero para que los padres descansen tranquilamente, al igual que los niños, los hábitos de sueño deben establecerse en el recién nacido, pues así se evitarán las pataletas futuras para ir a la cama, los continuos despertares y el deseo por dormir con los papás.
Según el pediatra Jácome, si los padres desean que el pequeño duerma temprano y se despierte con menos frecuencia al finalizar la licencia de maternidad, el trabajo debe empezar desde los primeros días, no una semana antes de retornar a la oficina.
No obstante, antes de esto es necesario entender primero cómo funciona el sueño de un pequeño. Según la pediatra estadounidense Jodi Mindell, en las primeras seis a ocho semanas de vida el bebé duerme de forma desordenada y solo se logra establecer un horario a los tres meses de vida.
Expertos señalan que la regulación del sueño depende de la madurez del cerebro y del organismo, y que los hábitos y los rituales les permitirán a los bebés conseguir conductas de sueño.
Según Élida Dueñas, neumóloga infantil especialista en sueño, la mayoría consigue la madurez en el dormir a los 6 meses de edad. Esto explica por qué un bebé menor de esa edad difícilmente podrá dormir la noche entera.
”Los bebés no distinguen el día de la noche, y cada 3 o 4 horas se despiertan, comen y vuelven a dormir. Poco a poco evolucionan hasta llegar al ritmo de día-noche. Por esto se despiertan periódicamente”, añade la experta Dueñas.
“Entre los 6 y los 12 meses deben pasar ‘de largo’; si no lo hacen, cualquier alteración en su sueño no es del infante sino de sus padres, al no ser capaces de establecer rutinas y rituales”, dice Marco Aurelio Venegas, neurólogo especialista en trastorno del sueño.
Si el bebé llega al año de edad y no ha tenido ninguna rutina de sueño y, por tanto, despierta siempre a sus padres, esto amerita una consulta con el especialista.
Todas las explicaciones de estos expertos indican que el bebé no nace con hábitos de sueño; entonces, ¿qué hacer? Ellos recomiendan establecer una rutina para acostarlos. 

¿Cómo hacerlo?
La primera recomendación que hace el pediatra Jaime Céspedes es que los padres se pongan de acuerdo en los hábitos que quieran crear, como el horario, el ambiente de la habitación y las actividades previas a la hora de acostar al
bebé en su cama.
En los primeros meses este se despertará dos veces: una antes de la medianoche y la otra durante la madrugada, para ser alimentado. A los 3 o 4 meses podrá guardar reservas, y la segunda toma podrá suprimirse paulatinamente.
A medida que el niño crece, se despertará con menos frecuencia. Algunos especialistas recomiendan que cuando lo haga, y no sea por frío o pañal sucio, los padres acudan a verificar que todo está en orden, pero no deben ofrecérsele estímulos, es decir,
no se le alza, no se le da comida, no se enciende la luz. Así, el pequeño volverá a dormirse rápidamente.
Durante los primeros meses es aconsejable que comparta habitación con los padres, por la necesidad de cercanía, pero desde el primer día se recomienda que tenga su espacio, que puede ser una cuna cerca de mamá.
María Constanza Lozano, psicóloga especialista en terapia de familia de
la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, da algunos ‘tips’ para lograr una rutina de sueño:


• El cuarto del niño debe ser oscuro, o con muy poca luz.
• El pequeño debe tener una rutina de horario estricto para ir a la cama.
• La hora de levantarse debe ser siempre establecida.
• Los niños nunca deben ir a la cama con hambre.
• Prohibido dar excesivo líquido antes de acostarlo, ya que puede producir sobredistensión de la vejiga y, por ende, interrumpir el sueño.
• Debe evitarse el juego y, mejor, dedicar tiempo a leer un cuento antes de ir a la cama, o cantarles.
• Cuando el niño se despierte a medianoche, lo primero que debe hacerse es verificar la causa y atender su necesidad: hambre, frío o pañal sucio. Después, consentirlo, regresarlo a su habitación y que concilie el sueño nuevamente. Si el inconveniente persiste, usted debe consultar a un experto.
Importancia del sueño
Según Élida Dueñas, el sueño es un proceso estrechamente relacionado con las funciones superiores del cerebro: contribuye a la maduración de este en las primeras etapas del desarrollo y favorece el aprendizaje, pues participa en el procesamiento de la información y consolidación de la memoria.
La neuropediatra Olga Lucía Casasbuenas afirma que el sueño es importante para el niño, además, porque le permite descansar para que al despertar esté más activo, animado y, con el paso de los días y según la edad, desarrolle más fácil y mejor sus habilidades físicas y motrices.
Édgar Osuna, neurólogo especialista en Medicina del sueño y director de la Clínica de Sueño de la Fundación Santafé, señala que el sueño entre las 12 de la noche y las 4 de la mañana es crucial en los pequeños, porque a esa hora se libera la hormona de crecimiento, y del cumplimiento de esas horas de sueño depende el 50 por ciento del crecimiento y el desarrollo general de los bebés.
Si no existe un buen dormir, se puede comprometer su sistema endocrino, anota William Rojas, otro médico experto en esta materia. “A la madrugada –explica– se produce el pico normal del cortisol, la hormona del estrés y controladora del metabolismo. Así que cuando el niño no duerme a esas horas, se verá
modificado su metabolismo, tendrá sus defensas bajas y será víctima más fácilmente de infecciones”.
Con esto se podría empezar a ver trastornos del sueño infantil, que desencadenarían otras consecuencias, como mal humor, palidez e incluso obesidad. En caso de malas noches frecuentes se debe buscar asesoría.