Recomendaciones para cuidar la delicada piel de bebé

No todas las pieles presentan la misma sensibilidad

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Por: Abcdelbebe.com
septiembre 19 de 2012 , 02:40 p.m.

La piel de un bebé, aunque tersa y casi perfecta al tacto y a la vista, es delicada, sensible y frágil. Por eso, para cuidarla o tratar alguna lesión o problema no es conveniente recurrir a remedios naturales, aplicar medicamentos ni cremas sin la supervisión de un médico especializado. Esto significa que la primera tarea de padres y cuidadores es acudir al dermatólogo, quien tras revisar al niño y conocer su tipo de piel hará las recomendaciones necesarias.
No todas las pieles presentan el mismo grado de sensibilidad ni requieren del mismo tratamiento o cuidado. Algunas, por ejemplo, son sumamente delicadas y por eso en ellas pueden manifestarse enfermedades adquiridas o heredadas con el paso del tiempo, aunque desde el nacimiento del bebé se evidencian claras señales de que hay problemas, como enrojecimiento, descamación y ampollas.
Otras, por el contrario, pueden aparentar ser completamente normales al principio y luego comenzar a resecarse en extremo, o presentar lesiones rojas hacia el segundo o tercer mes de vida del pequeño, que se van diseminando con el tiempo y luego desencadenan en rasquiña.
Como enfermedades cutáneas comunes se destaca la ictiosis. Es de origen genético, tiene que ver con el sistema inmunológico y se reconoce porque se forman unas capas espesas de resequedad que parecen escamas. También es frecuente en los primeros meses de vida que aparezca la dermatitis seborreica, la cual se manifiesta como una escama grasienta en la cabeza, las orejas y en las cejas, y un brote rojo en la cara, el pecho y el área del pañal.
Hay que aclarar, sin embargo, que algunas particularidades de la piel pueden ser transitorias. “Son las manchas rojas conformadas por vasos de sangre que se localizan en la frente, párpados, alas nasales y en la nuca; en esta última zona tienden a aclararse con el tiempo aunque pueden persistir. El resto desa-parecen”, explica la dermatóloga pediatra Mariela Tavera.
Según la especialista, existen otras manchas denominadas mongólicas, de color cenizo-verdoso, principalmente en la parte de la espalda a nivel lumbar, aunque puede haber otras pequeñas en lugares diferentes. Estas manchas, de acuerdo con Tavera, se desvanecen progresivamente en los primeros 10 años de vida. Otras son las llamadas ‘café con leche’ y las conocidas como ‘manchas hipocrómicas’ más claras que el color de la piel. Las dos normalmente permanecen todo el tiempo.
No obstante, y pese a todos los signos y manifestaciones que presente el bebé, de acuerdo con el médico dermatólogo José Ricardo Becerra, solo hasta los 2 años se puede diferenciar con exactitud qué tipo de piel tiene cada persona, la cual puede ser seca, mixta o grasosa. La primera se identifica porque carece de lubricación, “es el niño que tiene piel con aspecto a papel de cigarrillo, que es arrugada”, explica el dermatólogo. La mixta, por su parte, es grasa en la zona centro facial –nariz, mentón y frente– y seca en el resto de la cara; la grasosa, en cambio, luce brillante o exuberante de forma uniforme.
Los padres deben estar atentos porque, por ejemplo, si la piel es seca, aunque puede ser una condición fisiológica, es posible que indique la presencia de alguna enfermedad si la resequedad se hace presente en los pliegues de la parte interior del codo y la rodilla, o si hay descamación, rasquiña, eritema o enrojecimiento, los signos más contundentes de la dermatitis atópica. Esta enfermedad, muy común en los niños, está constituida por un brote rojo húmedo, o seco, que rasca e incomoda al paciente en la cara y los pliegues del cuerpo. “Tiene un componente inmunológico que permite que la piel reaccione de manera exagerada a todos los agentes externos, como químicos, ácaros o infecciones en la garganta. Normalmente se presenta desde los 2 hasta los 12 o 14 años”, asegura el doctor Becerra.

Recomendaciones clave
Dado que la superficie de la piel del bebé es más delicada y delgada que la de un adulto, pues en ella penetra fácilmente un medicamento o sustancia que se aplique, es aconsejable no usar cualquier producto ni automedicarse, especialmente en el caso de los prematuros.
Según la dermatóloga pediatra Mariela Tavera, la epidermis de los recién nacidos pretérmino es poco desarrollada e inmadura, por eso lo aconsejable es llevarlos al dermatólogo para que estudie sus tejidos y recomiende el mejor tratamiento.
En los recién nacidos a término la epidermis es anatómicamente igual a la del adulto, aunque funciona diferente. Generalmente solo necesitan una crema hidratante libre de parabenceno (sustancia química) o de cualquier otro componente artificial que la irrite y un jabón con Ph neutro, entre los 6 y 12 meses de edad. Esto puede variar según el concepto médico.
De acuerdo con Clara Patricia Ordóñez, especializada en dermatología pediátrica, si es de piel normal no las requiere, pero si es seca con descamación o con tendencia a enrojecerse, se aconsejan algunas cremas, que en su mayoría son grasosas. Con los aceites hidratantes hay que tener mucho cuidado porque, según Tavera, en algunos casos producen brotes o alergias.
En caso de que el pequeño precise, por resequedad, de una crema especial, esta debe aplicarse moderadamente dos veces al día, después del baño, y en todo el cuerpo, incluyendo el área del pañal junto con la antipañalitis que, en general, contiene diferentes concentraciones de óxido de zinc para protegerlos de irritaciones. Si la resequedad es en el cuero cabelludo, existen champús especiales que lo hidratan.
En cualquier caso, según la doctora Tavera, los padres deberían optar por cosméticos no perfumados, sin conservantes y libres de colorantes, y siempre por recomendación médica. Para darles algo de olor a sus hijos, Tavera aconseja usar un cosmético de aroma suave en la ropa y no en la piel.
Si hay lesión por picadura de un animal o por otras cosas, no se deben emplear corticoides o medicamentos antiinflamatorios. La administración de medicamentos triconjugados (con corticoide, antifúngico y antibiótico) debe hacerse bajo la supervisión estricta de un especialista.