Si un neonato no come dentro de tres horas correo el riesgo de que se le baje el azúcar

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Por: Abcdelbebe.com
julio 13 de 2011 , 12:16 p.m.

Una de las principales recomendaciones que reciben los padres desde el momento en que nacen sus bebés es el horario de alimentación.


Un bebé, dentro del útero recibe la comida directamente de la placenta, a través del cordón umbilical. Es decir, la gran mayoría de los nutrientes le son proveídos por la circulación materna, que llegan a la circulación placentaria y pasan a la circulación fetal mediante el cordón umbilical, explica Juan Gabriel Piñeros, pediatra neonatólogo, jefe de la Unidad de recién nacidos del Hospital Universitario Fundación Santa Fe de Bogotá.


En ese proceso hay presencia de aminoácidos, grasas y azúcares, y, de ellos, “lo más importante es mantener un buen nivel de glucosa circulante, porque ella es la gasolina que mueve la mayoría de los órganos, incluido el cerebro. Así, lo realmente grave de que se baje la glucosa (que depende del alimento que recibe) es que el cerebro no tenga combustible para funcionar adecuadamente y puede haber daño cerebral”, comenta Piñeros.


De ese modo, un bebé pasa de una situación intrauterina en la que recibe la glucosa a través del cordón umbilical a otra en la que súbitamente se corta el cordón y tiene que regular por sí mismo su producción y flujo.


A propósito, el pediatra Carlos Cortázar reafirma que en un embarazo a término (38 a 40 semanas de gestación), un bebé nace con las reservas calóricas suficientes para permanecer unas horas sin comer y recibir el calostro de la madre, sin tener riesgo de hipoglicemia.


“Un nivel normal de glicemia en un recién nacido está entre 50 y 150; por debajo de 50 se considera hipoglicemia y, en este caso, si la hipoglicemia dura mucho tiempo, más de una hora o es muy severa, unas glicemias de menos de 30, el riesgo es que puede haber compromiso cerebral y si es muy persistente la glicemia baja, puede haber daño cerebral”, sostiene Piñeros.


Por eso, se recomienda que el recién nacido coma frecuentemente para que pueda mantener una glicemia aceptable. Es más, actualmente la recomendación es que el bebé empiece a comer justo después del nacimiento.


Sin embargo, los extremos y los fanatismos no son recomendables en los momentos posteriores al parto y las madres no deben angustiarse innecesariamente si no pueden poner de inmediato al bebé para que lacte. Lo pueden hacer “hasta tanto estén en condiciones físicas, emocionales y ambientales óptimas para tal fin. En la habitación y bajo total privacidad, muy seguramente la madre podrá iniciar la lactancia naturalmente. Frente a este fenómeno natural y fisiológico debe haber motivación más que presión, dado que las condiciones de la madre después del parto implican un normal agotawLmiento, mezclado con una dosis de emoción y presión familiar que hacen difícil el inicio de la lactancia natural”, afirma Cortázar.
El especialista agrega que pasadas unas tres horas después de haber nacido, muy seguramente el niño demandará el alimento y desde ese momento es conveniente establecer un horario determinado para la alimentación.


¿Por qué tres horas?
Un niño debe comer a libre demanda, esto significa cada vez que llore y pida alimento, lo cual ocurre generalmente cada dos o tres horas y máximo cada cuatro horas en los niños más grandes. Si pasa más de este tiempo, ahí empieza el riesgo de que se pueda bajar el azúcar.


“Se ha establecido ese límite de tiempo en relación con la capacidad gástrica del recién nacido, que es aproximadamente una onza por kilogramo de peso. Así, si el niño pesó dos kilos y medio, con dos onzas y media de comida, su estómago queda lleno. También tiene relación con el tiempo de vaciamiento gástrico; a las dos horas, el estómago ya se ha vaciado, el alimento ha pasado al intestino, se ha empezado a hacer la digestión y parte del alimento se está absorbiendo”, asegura Piñeros. Ahora bien, se debe tener en cuenta que un niño puede ser más tolerante que otro con los tiempos si come más cantidad, de acuerdo con su capacidad gástrica. Así, si pesa tres kilos al nacer, puede tolerar hasta cuatro horas sin comer, sin problemas.


En algunos casos, es posible que el bebé no se despierte para pedir alimento; cuando eso ocurra, a la cuarta hora de no despertarse para comer, es mejor despertarlo, pues así se evita que se baje la glucosa sanguínea. “Esto, teniendo en cuenta que cuando se baja se entra en un círculo vicioso, porque, precisamente, le baja de glucosa se manifiesta con hipoactividad, somnolencia, baja de tono muscular y el bebé no succiona bien. Ese es el motivo por el que es un círculo vicioso, que se rompe dando alimento y subiendo la glicemia para que el niño recupere su actividad normal. Si un recién nacido no come en dos tomas seguidas, hay que acudir al pediatra para verificar que no esté ocurriendo algo grave, porque con ese tiempo tan prolongado, se entra en riesgos para el bebé”, explica Piñeros.


Bebés pretérmino
Cortázar asegura que los bebés que nacen antes de las 36 semanas de gestación o con retardo de crecimiento intrauterno (esto significa que han cumplido el tiempo de gestación, pero tienen un peso y una talla más bajos de lo que se espera para su edad) requieren vigilancia y aporte nutricional con horario estricto, pues su condición está asociada con inmadurez cerebral, intestinal, hepática, enzimática y de todos los procesos  vitales, bajo los cuales existen mayores riesgos, como hipoglicemia, convulsiones, hipotermia, episodios de apnea (dejar de respirar), ictericia, etc. Adicionalmente, Cortázar aclara que si el embarazo no llega a su término, seguramente los mecanismos de producción de leche tampoco habrán madurado, lo que significa que al nacer el bebé no habrá leche suficiente para alimentarlo.


“En tal caso, es necesario administrar una leche industrializada, con biberón, no con jeringa, respetando los mecanismos naturales de succión, único medio de supervivencia de un recién nacido”, dice. Cortázar, quien hace énfasis en este aspecto, teniendo en cuenta que es absurdo el uso de jeringas, que se recomienda erróneamente a las madres con el fin de evitar el uso del chupo del biberón por el riesgo que más tarde puede implicar que el bebé rechace el pezón.

No olvide...
“Todo lo que para uno pueda causar placer o malestar, será igual para un niño, cualquiera que sea su edad”, dice el pediatra Carlos Cortázar. En ese orden de ideas:
- Después de tres horas sin comer, es factible presentar hipoglicemia.
- Si tardamos unos 20 minutos en almorzar o cenar, un bebé también (unos diez minutos en cada seno).
- Al igual que los adultos, al momento de comer los bebés necesitan un ambiente fresco y agradable (libre de cobijas y buena ventilación).

Leche materna
“El mejor alimento, el ideal para el bebé, es la leche materna. En un gran porcentaje esta es suficiente; sin embrago, unas pocas mamás (que constituyen una excepción y no una regla) no producen suficiente leche para alimentar al bebé en forma adecuada; por ejemplo, cuando tienen un bebé de peso alto, de más de 3 kilos. En ese caso, si el pediatra así lo considera, se puede complementar la leche materna con una leche de fórmula, pero sólo en casos excepcionales”, dice Piñeros.


En ese sentido, Cortázar sostiene que el mejor y único estímulo para que haya producción de leche materna es la succión. “Para ello, el bebé tiene que tener hambre y para tener hambre, tienen que haber pasado unas tres horas”, dice. Pasada la primera semana de haber nacido, es más sencillo cumplir con un horario regular de alimentación. En caso contrario, si el niño no tiene hambre, muy seguramente la succión será débil y por ende la producción será mínima, además de generar en el bebé trastornos digestivos, como reflujo, vómito o cólicos, que además de causar malestar en el niño incrementan la ansiedad de la madre.


Por Melissa Serrato Ramírez

Redactora ABC del bebé