Dispositivos inteligentes para bebés, ¿funcionan?

Pediatras advierten a los padres no creer ciegamente en los dispositivos que prometen medir los signos vitales de sus pequeños.

Dispositivos inteligentes para bebés, ¿funcionan?
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Por: Lizeth Salamanca Galvis
abril 03 de 2017 , 03:38 p.m.

“Cuando nació mi primera hija, hace dos meses, su padre y yo le compramos un sensor estilo pulsera que media su frecuencia cardiaca y respiratoria. Salió carísimo porque lo mandamos a traer del exterior. La publicidad de la herramienta prometía generar una señal de alerta si la bebé dejaba de respirar mientras dormía y así, podríamos detectar a tiempo una posible muerte súbita, algo a lo que le teníamos pavor”, cuenta Camila Sofía Forero Hencker, una madre millenial colombiana.

Sin embargo, una madrugada el dispositivo empezó a emitir un pitido intenso. Camila Sofía y su esposo terminaron de un salto en la cuna de la bebé, que dormía tranquilamente. La despertaron y en medio de los sollozos de la pequeña, salieron despavoridos directo al centro de urgencias más cercano. Una vez allí, los médicos comprobaron que todo estaba en orden. Simplemente, el dispositivo se había desconfigurado probablemente por falta de batería y por ello, sus cálculos habían fallado.

“La lección que nos quedó de todo esto es que nunca debemos confiar en este tipo de aparatos. El susto fue enorme e innecesario”, recuerda Camila Sofía.

Situaciones como la descrita por esta madre han provocado que comunidades de pediatras en todo el mundo rechacen el incremento descontrolado del uso de este este tipo de aparatos inteligentes o ‘gadgets’ que en lugar de tranquilizar a los padres les está causando un estrés innecesario.

Suena simple: un calcetín inteligente que promete controlar el ritmo cardiaco, los niveles de oxígeno, la temperatura corporal y la calidad del sueño de tu bebé y te envía un reporte a tu celular. Pero, ¿qué pasa si el dispositivo te entrega datos que no sabes interpretar?, ¿qué deberías hacer: salir corriendo a urgencias o quedarte esperando en casa, confiándole la salud de tu pequeño al aparato?

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“Lo que ocurre es que este tipo de productos se comercializan con una publicidad engañosa para los padres, prometiendo tranquilidad en cuanto a la salud de sus hijos”, explica el pediatra y experto en seguridad del Hospital Infantil de Filadelfia, Christopher Bonafide. “Pero no hay evidencia de que estos monitores fisiológicos infantiles de consumo masivo sean precisos en la medición de los signos vitales del bebé porque no están avalados por ninguna autoridad médica y pueden causar temor, incertidumbre y dudas en los padres”, sostuvo el experto.

De ahí, la preocupación de los médicos porque el incremento en el uso de estos aparatos esté generando consultas innecesarias en los servicios de urgencias y por lo tanto, ingresos hospitalarios y exámenes que los bebés en realidad no requieren, lo que termina congestionando los sistemas de salud en las ciudades.

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No reemplazan al médico

Pero está el otro extremo. Es el de los padres que creen que estos dispositivos pueden ser la equivalencia a tener un médico en casa y descuidan la asistencia periódica a controles y citas médicas de sus pequeños.

En este sentido, Gisella Martínez de Francisco, pediatra de Colmédica, advierte que ‘gadgets’ como los chupetes termómetro, los traductores de llanto, los bodies y pañales inteligentes y los dispositivos que miden los movimientos del bebé, su temperatura, su nivel de sudoración y sus movimientos, entre otros indicadores, no ofrecen cálculos exactos porque no tienen la capacidad de hacer mediciones, segundo a segundo, como lo haría un equipo médico especializado.

“El riesgo que corren los  padres que se enfocan en el uso de estos aparatos es que  tienden a confiarse en que su bebé no va a presentar, por ejemplo, una apnea porque el dispositivo les dice que está respirando bien y dejan de lado otras medidas de seguridad porque creen ciegamente en lo que les indica la pantalla. Así que se relajan y dejan de consultar al médico”, advierte la doctora Martínez de Francisco.

La especialista solo recomienda a los padres hacer uso de los tradicionales monitores que les permite el contacto visual o sonoro con su bebé sin descuidar acciones preventivas como acostarlo en una posición adecuada, vigilar que no haya objetos en su cuna que obstruyan su respiración y documentarse con asesorías de profesionales de la salud sobre los principales signos de alarma que todos los padres y cuidadores pueden monitorear sin necesidad de comprar costosos aparatos electrónicos.

“No existe nada en el mercado capaz de reemplazar los cuidados de papá o mamá. Ahora, si el bebé requiere un monitoreo continuo de sus signos vitales entonces debe estar hospitalizado”, añade Fernando Acuña, pediatra del Instituto Roosevelt quien aconseja a aquellos padres interesados en adquirir un dispositivo de este tipo, asegurarse de entender muy bien su funcionamiento y acompañarlo del asesoramiento de un pediatra.

Y es que estos aparatos, por muy inteligentes que sean, no ayudan en nada si sus alertas no generan una reacción adecuada.