Ayude a su hijo a que respire tranquilo

Aprenda a limpiarle la nariz y sepa qué hacer cuando tiene dificultades.

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Por: Abcdelbebe.com
enero 03 de 2013 , 04:01 p.m.

Es común que los niños tengan congestión nasal, y los padres primerizos se angustien. Deben saber que las vías respiratorias del niño están en constante proceso de maduración, desde el nacimiento hasta aproximadamente los 8 años de edad. Por lo mismo, durante este tiempo las enfermedades respiratorias infecciosas son frecuentes, con mayor intensidad antes de los 2 años, y pueden ir desde una gripe hasta algo más complejo, como una bronquiolitis.

La fisioterapeuta, especialista en cuidado respiratorio de la Universidad del Rosario, Olga Cecilia Vargas Pinilla, asegura que lo primero es prevenir la aparición de estas enfermedades y, cuando ya existen, evitar que se compliquen. Para eso es clave el cuidado en casa.

Vargas recomienda mantener un ambiente cálido, pero con buena ventilación, aseo personal y lavado de manos de las personas que cuidan e interactúan con el niño, y evitar que quienes tengan gripe se le acerquen. Si los afectados son los padres, deben usar tapabocas mientras se encuentren en la misma habitación con el bebé.

También es definitivo el aseo de las vías respiratorias de este, pues los recién nacidos inhalan exclusivamente por la nariz hasta los 3 meses aproximadamente, así que, durante este periodo hay que prestar especial atención, porque si hay obstrucción por secreciones el bebé va a tener dificultades para respirar. Lo sugerido por la fisioterapeuta es aprovechar el momento del baño, porque es ahí cuando las secreciones son más fluidas, para retirarlas con una toalla pequeña y muy suave, apretando la nariz de arriba hacia abajo y retirando suavemente la mucosidad.

“También se puede usar un aplicador, de forma muy superficial, sin introducirlo por completo en las fosas nasales para no lastimarlo. Se puede utilizar suero fisiológico y aplicar 5 gotas en una fosa mientras tapa con el dedo la otra, y luego cambia de fosa. En el mercado existen sistemas manuales de aspiración nasal que ayudan a retirar las secreciones, y se pueden usar después de aplicar la solución salina”, dice la experta del Rosario.

En el mismo sentido, la pediatra Patricia Granada aconseja comprar los frasquitos de suero en farmacias y poner al niño de medio lado al aplicarle la solución, “no es que el niño se ahogue, es que se traga el suero, estornuda y se saca moquitos. Es ideal hacer este proceso antes de que el niño vaya a comer, para que pueda alimentarse con mayor tranquilidad, y también antes de dormir. Nunca se deben introducir bastoncillos de algodón ni nada más en la nariz, porque pueden taponar al bebé cuando empuja la mucosidad hacia adentro o, incluso, dejarle un pedazo de algodón”.

La pediatra recuerda que a los recién nacidos frecuentemente se les tapa la nariz y recomienda a los padres que cada vez que sientan a su hijo respirando como con la boca abierta, le laven las vías respiratorias con suero; no obstante, pide que nunca lo hagan de manera obsesiva, porque la fosa nasal puede sufrir peladuras a causa de la sal que contiene dicha solución.

Cuando la madre no puede comprar el suero fisiológico, es posible hacer una preparación casera con agua hervida y un poquito de sal, por ejemplo, la que quepa en la punta de un cuchillo, y dejar que la solución adquiera temperatura ambiente para hacer el lavado nasal.

La neonatóloga Ángela Hoyos pide a los padres no alarmarse cada vez que el bebé estornude porque, dice, es la forma que utiliza para despejar las vías aéreas, y además de coincidir con el uso del suero fisiológico para limpiar la nariz, hace una aclaración frente al temor que tienen algunos cuidadores de que el suero nasal les produzca dolor de oído a los niños: “Sí existe una conexión entre la presión del oído interno y la garganta. Cuando uno se sube a un avión y se suena o come algo, se destapa el oído. El bebé hace un poco lo mismo cuando se le pone suero en la nariz, así que lejos de taparlo también lo destapa”, cuenta Hoyos.


Si se complica

Si el bebé desarrolla un proceso gripal hay que estar atentos a los cambios en su respiración y consultar con el médico. La especialista en cuidado respiratorio Olga Cecilia Vargas Pinilla dice que dentro de los signos de alarma están respiración más rápida de lo normal, que los labios y las uñas toman un color morado, que el bebé esté inquieto, se queje, abre sus fosas nasales para respirar (aleteo nasal), hay un ruido como un silbido, o las costillas se marcan en cada respiración. Ante la presencia de uno o más de estos signos es necesario acudir al médico. 

En medio de este proceso es posible que le ordenen al bebé medicamentos para el sistema respiratorio, como son los inhaladores e, incluso, terapia respiratoria para ayudarle a expulsar las secreciones.

Cuando el médico ordena inhaladores, se deben seguir juiciosamente las instrucciones de aplicación y dosis recomendada, y con el uso de una máscara o cámara espaciadora. Esta se ajusta firmemente a la cara del bebé o del niño, incluyendo boca y nariz; luego se activa el inhalador, no sin antes agitarlo fuertemente al menos 10 segundos. La máscara se debe mantener
mientras el niño respira aproximadamente 10 veces.

Cuanto se ordenan terapias respiratorias, Vargas explica que el procedimiento incluye una nebulización y maniobras de higiene bronquial. La nebulización es un aerosol que resulta de la mezcla de solución salina y el medicamento; es importante saber que no es humo ni vapor. Este procedimiento dura alrededor de 10 minutos, y es probable que el bebé se sienta muy molesto y llore o, por el contrario, se quede dormido.

El proceso que sigue es acostar al niño en una camilla y, de acuerdo con la valoración del terapeuta, realizarle maniobras en su tórax para ayudarle a desprender las secreciones. Finalmente, se usarán aplicadores para que pueda toser y extraer los moquitos. Para realizar esto es indispensable que el niño no haya comido por lo menos dos horas antes para evitar que vomite. El cuidado en casa y seguir las recomendaciones médicas previenen complicaciones y favorecen una pronta recuperación.