Cuando pica y rasca, hay alergia

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Por: Abcdelbebe.com
julio 13 de 2011 , 11:42 a.m.

Las alergias son una reacción excesiva a sustancias extrañas que desequilibra el sistema inmune y hace que este reaccione de acuerdo con el origen del peligro.

Según el lugar afectado los ojos, la nariz, la garganta, los pulmones o la piel, la alergia se producirá cada vez que el niño tenga contacto con la sustancia , el alimento o el ambiente que la produce.

La tendencia alérgica es hereditaria en la mayoría de los casos. Los genes pueden causar propensión a determinadas enfermedades que de hecho se pueden saber antes de nacer. Aunque no hay edad determinada para que aparezca el problema, es indispensable establecer la causa para combatirlo.

Las sustancias que comúnmente generan problemas en el sistema inmune son el polvo, presente en casi todos los sitios cerrados; el polen, que está en el campo o en los exteriores; el moho, que prolifera en los ambientes húmedos, y los animales, que tienen alergenos en su pelo o saliva.

Hay alimentos que pueden causar reacciones como los huevos, el pescado, la leche, los frutos secos y el trigo. Otros alergenos son los medicamentos y las sustancias químicas.

Los síntomas varían dependiendo de la causa; sin embargo, son típicos los estornudos, el picor en la nariz o la garganta, la congestión nasal, manchas rojas en la piel, secreciones en la nariz, tos, escozor, lagrimeo y enrojecimiento de los ojos e incluso náuseas.

Las alergias no se curan pero pueden controlarse manejando un ambiente apto para el menor.

El bebé podrá dormir sólo si presenta señales como bostezos, las manos en los ojos y la mirada ida. Es esencial que los padres respeten los nuevos patrones de sueño y le permitan dormir las siestas diarias. No deben sobreestimularlos a la hora de su descanso; de hecho, pueden usar música para relajarlos.

No por conseguir un sueño prolongado el bebé dejará de despertarse en la noche, seguirá esperando que lo mimen para quedarse dormido, aunque pueda aprender a dormir por su cuenta.

Los padres deben establecer rutinas de sueño de acuerdo con la hora en la que usualmente duermen los pequeños. Antes de llevarlo a su cuna, léale un cuento o cántele una canción, eso ayuda a que el niño se prepare para la siesta. Como el momento de reposo es más corto en el día, su ánimo de jugar se incrementa.