El menú del bebé cambia

Ante la alimentación el organismo del niño puede responder de forma variada

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Por: Astrid López
junio 05 de 2014 , 11:11 a.m.

Frente al tema de alimentación complementaria, lo primero que deben recordar los padres es que la leche materna es el único alimento hasta los 6 meses de vida y, a partir de allí, se van introduciendo otras comidas, sin suspender del todo la lactancia.

Analía Borrel, dietista y nutrióloga, dice que en ese momento, “las funciones digestivas de los bebés están más maduras, listas para recibir nuevas experiencias alimenticias, con sus sabores, texturas y temperaturas. Igualmente, es importante anexar a la dieta del niño, de forma progresiva, otros alimentos, pues solo la leche materna ya no contiene todos los nutrientes y fuentes de energía que el pequeño requiere”.

Los bebés son muy sensibles y vulnerables ante los cambios dietéticos, y con la alimentación complementaria reciben ciertas proteínas que resultan desconocidas para el sistema inmune de las células intestinales, por lo que es factible una alteración. “Algunos alimentos contienen esas proteínas, y por eso se deben dar después de los 6 meses,  no antes ni después”, sostiene la gastroenteróloga pediátrica María del Carmen Tocca, de Argentina, invitada a la octava Reunión Latinoamericana de Expertos en Microbiota, que se realizó hace poco en Cartagena.

“Las llamadas alergias o intolerancias son, como explica Borrel, la respuesta del organismo ante algunos componentes proteínicos presentes en la leche de vaca, el huevo, el pescado, ciertos cereales, las fresas y los melocotones, entre otros. Su manifestación alérgica o intolerante resulta distinta en cada persona, y depende de factores como los ambientales, la dieta propia del país o de la predisposición genética del organismo, para responder ante dichas proteínas”.

Así las cosas, explica la especialista, no interesa si se empieza a dar solo frutas dulces al bebé, luego ácidas, verduras o cereales, pues en la medida en que los suministre, “usted podrá ir analizando si su niño presenta alguna reacción inconveniente ante cualquiera de estos. Verifique, también, que no existan familiares que sufran de alguna alergia o intolerancia, para tenerlo en cuenta al momento de dar al niño ese alimento que afecta al allegado”, sostiene Borrel.

El investigador y gastroenterólogo italiano Loris Lopetuso explica que mientras la alergia es una respuesta, que puede ser temporal ante una sustancia, “la intolerancia es, en cambio, una falta de algo. Es cuando el pequeño no tiene lo que necesita para manejar esa nueva sustancia en su cuerpo, porque no nació con ello, como en el caso de quien es intolerante a la lactosa”, anota el experto.

Para prevenir, sostienen los especialistas, la clave está en ir dando paulatinamente y en pocas cantidades huevo, pescado, leche de vaca o cereales (trigo, cebada, avena y centeno), alimentos que pueden generar alergias o intolerancia en algunos niños con predisposición genética. De tal manera, y para tomar precausiones, el huevo completo y pescado solo deben darse al año

de edad, porque el sistema gastrointestinal ya está preparado para recibirlos.

¿Cómo sé si mi hijo es alérgico?

Como se deben introducir uno a uno los alimentos, la idea es ofrecer cada semana uno nuevo, para ver qué reacción tiene el bebé, pues muchos no presentan molestias en elprimer consumo, pero sí más adelante. Si lo hace así, le será más fácil identificar cualquier anomalía con determinado alimento.

Si se genera una reacción negativa, leve o fuerte, los síntomas suelen darse a solo minutos u horas de ingerirlo. En tal caso, los síntomas de una alergia suelen ser congestión nasal, urticaria, hinchazón, eczema crónico, vómito, diarrea o dificultades respiratorias.

Cólicos por nuevos alimentos       

Como lo explica Darío Botero Cadavid, médico pediatra y puericultor de ColSanitas, con la llegada de la alimentación complementaria es posible que los niños tengan cólicos, “pues a través del primer año de edad es que la madurez del intestino se va consolidando, y se vuelve más eficiente”.  Sin embargo, el intestino de algunos niños puede resentirse con ciertos alimentos, para los que aún, por su corta edad, “no está en capacidad de procesar, y esto puede producir cólicos y molestias”, añade Botero.

Es importante definir si el cólico es solo un síntoma temporal que puede entenderse como la reacción normal del intestino ante un nuevo alimento, o si el cólico viene acompañado de brote y vómito, lo que podría representar una situación alérgica o de intolerancia.

Cabe decir que algunos alimentos del mercado, indicados para apoyar la alimentación complementaria, contienen probióticos, lo que para Georgette Daould, médico pediatra especialista en nutrición y gastroenterología infantil de Venezuela, hacen parte de “la microbiota, el ejército que tenemos en el cuerpo en el que se crean defensas contra bacterias, virus y hongos dañinos para el organismo. Los probióticos aumentan la absorción de los nutrientes y previenen malestares, entre ellos, el cólico”.  Por su parte, el doctor Botero anota que los probióticos ayudan a la madurez del intestino, y viéndolo desde esa óptica, hacen que el intestino sea más eficiente frente a la intolerancia a los alimentos. “Es importante decir que el alimento que más tiene probióticos y el mejor para el intestino de los pequeños es la leche materna”.