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Comer requiere de un proceso de aprendizaje adecuado que debe ser guiado por los adultos

Comer requiere de un proceso de aprendizaje adecuado que debe ser guiado por los adultos
Por: Karen Johana Sánchez
Viernes, 24 Julio 2009 - 11:40am

Puntos clave para que la alimentación no se vuelva un problema.

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Amor, paciencia, inteligencia, conocimiento y constancia: cinco elementos necesarios para inculcarles conductas adecuadas de alimentación a los niños.


Y es que aunque parezca tan fácil, enseñarle a comer al pequeño se convierte en todo un ‘reto’ y no precisamente porque sea caprichoso y quiera estar en contra de sus padres cada vez que se sienta a la mesa y deba comer, sino porque el desarrollo de un bebé no le permite aprender por sí solo, sino que necesita de una guía adecuada.


 “La alimentación y la nutrición son la base del crecimiento del niño. El crear buenas conductas alimentarias es tal vez una de las primeras opciones que deben tener los padres en la crianza”, afirma la nutricionista Clara Rojas.


¿Qué debe saber un padre?
Es necesario encantar al niño con la idea de que va a descubrir un mundo que desconocía.

La educación alimentaria comienza desde que la mujer está en embarazo, pues “la madre debe tener conciencia de las necesidades de su alimentación completa para que el niño reciba los nutrientes; debe llevar una dieta organizada y sana con aumento de los aportes de hierro y ácido fólico, lo cual evitará daños en el futuro bebé, como la anemia por carencia de hierro o defectos congénitos en el sistema nervioso”, afirma el pediatra Gonzalo Franco, director del Centro Colombiano de Nutrición Integral, Cecni.


Esta tarea debe continuar cuando el bebé nace, pues durante  los primeros dos años de vida el niño ‘absorbe’ el conocimiento que le inculcan sus cuidadores y este tipo de hábitos son fundamentales para que el adulto del futuro goce de buena salud, sepa comportarse en la mesa y logre darles ejemplo a sus propios hijos.


El primer año es un periodo crítico de aprendizaje con diversos alimentos, texturas y sabores –dice Rojas—. En el segundo año y, a partir de allí, es necesario generarles buenas conductas de comidas a través de la variedad, el manejo de los cubiertos y la participación de la alimentación de la familia.


Por otra parte, los padres deben respetar el apetito del bebé y su método de aprendizaje, pues hay que tener en cuenta que este proceso necesita de tolerancia y continuidad. Según la nutricionista, “generalmente, cuando se le ofrece al niño un alimento por primera vez, es usual que lo escupa porque está acostumbrado a otros sabores y texturas”.


“Dicen los científicos que para que el bebé aprenda a conocer un alimento, debe tener experiencia con él hasta por 20 días seguidos para que se acostumbre a ese sabor. Entonces, no se puede decir tempranamente que hay que obligarlo a comer porque escupió la comida, ya que esto hace que afiance el rechazo y empiece a tener conductas inadecuadas”, agrega.


También se debe establecer un horario, un lugar y una guía de alimentación. Es bueno establecer un tiempo mínimo y uno máximo de permanencia para comer. Según Clara Rojas, “este es relativo, pero se cree que más o menos de 30 a 45 minutos por comida es lo adecuado”.


Y recuerde, solo de los padres y del buen ejemplo que le den al niño depende que el acto de comer sea relajado, tranquilo y placentero.

 

Deja atrás el maltrato, los premios y las distracciones
 Si el momento de la alimentación está ligado a una mala experiencia, el niño va a afianzar su rechazo hacia los alimentos y el hábito de comer se convierte en un drama, a causa del temor generado con anterioridad.


Por eso, los padres deben saber controlar las reacciones erróneas de los pequeños, como, por ejemplo, los berrinches. Cuando el niño ya es mayor y empieza a escupir y a tener conductas inadecuadas, a veces lo hace por llamar la atención porque no quiere comer. Pero si se quieren crear buenas rutinas, lo importante es la actitud que tienen los adultos cuando se presenta.


Según Clara Rojas, “si los padres ceden al primer berrinche del niño, él logrará lo que quiere y, a la hora de escupir, tener náuseas o de tratar de vomitar, si se regaña, castiga o se trata severamente, el pequeño sabe que eso llama la atención y empieza a desesperar a su cuidador. Por eso, este se cede ante el consentimiento y la pataleta”.


El problema es que este es el principal motivo por el cual los menores son selectivos y tienen hábitos equivocados. Para ello, el doctor Franco recomienda “corregir la mala acción y darle al niño una explicación correcta y con cariño sobre la conducta errónea. Además,  sancionarlo con aislamiento corto, pero nunca utilizando la violencia física”. En este sentido, el maltrato jamás debe ser el medio para cambiar una conducta. Es esencial “educar con prudencia, inteligencia, conocimiento y sin agresividad para enseñar al niño a alcanzar una óptima conducta alimentaria”, añade.


También se recomienda no utilizar los premios como recompensa que puede obtener el niño, si come como los padres desean. “¿Por qué no le decimos que si se porta bien, le damos una zanahoria? ¿Por qué siempre se asocia el alimento no saludable con el premio y el castigo? Por eso —señala la nutricionista— es importante la actitud del adulto cuando ofrece los alimentos; la manera como se asocian los estímulos deben ser los más adecuados”.


De otro lado, es importante evitar cualquier distracción. Estas impiden que el menor se concentre en el ‘ritual’ de la comida y no asimile el momento que puede estar compartiendo con sus padres.

 

15 puntos claves para fomentar una sana alimentación
Wilson Daza Carreño, gastroenterólogo  y nutriólogo pediatra, magíster en nutrición clínica y director del posgrado de Gastroenterología pediátrica de la Universidad El Bosque, enumera algunas recomendaciones generales para lograr que los niños sean saludables y, a su vez, programen de forma adecuada su salud y bienestar para cuando sean adultos:
1. Alimentación sana: leche materna exclusiva hasta los 6 meses de edad. Luego, complementar con alimentos como papillas de cereales, compotas de frutas y licuados de verduras.

2. Probar la tolerancia de alimentos nuevos cada 5 días. Incluir carnes en los licuados, tan pronto como se pueda, para evitar el riesgo de anemia por deficiencia de hierro. Tenga en cuenta que los bebés aprendan a masticar y a ‘tragar’ alimentos sólidos antes de los 10 meses de edad.
3. Si no recibe leche materna, la única alternativa aprobada por la Academia Americana de Pediatría para alimentar al bebé es una fórmula infantil enriquecida con hierro.
4. No dar leche de vaca sin modificar durante el primer año de vida, porque no contiene hierro, es deficiente en algunas vitaminas, tiene exceso de proteínas, grasa de origen animal y carece de grasas indispensables.
5. Fomentar la actividad física diaria.
6. Consumir tres comidas principales y al menos dos refrigerios.
7. Evitar los alimentos de paquetes.
8. Consumir máximo 6 onzas de jugo al día (preparado en casa o industrial) hasta los 7 años de edad.
9. Respetar la saciedad del pequeño. La nutricionista Clara Rojas dice que el qué, cómo, cuándo y dónde deben comer los niños, depende de los padres. Pero que el cuánto, solo depende del niño.
10. Lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño.
11. No hablar con la boca llena (se llena de gases y hace mala digestión).
12. Consumir alimentos variados para que el niño no tenga un apetito selectivo.
13. Evitar, en lo posible, aquellos alimentos muy energéticos o los refrigerios y jugos azucarados. No se deben prohibir al extremo porque se vuelven muy apetecidos por los niños.
14. El tamaño de las porciones deben ser adecuadas para el niño.
15. Evitar consumir muchos alimentos fritos.

 

Por Karen Johana Sánchez

Redactora ABC del bebé

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