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Estreñimiento, un problema común en los niños

Por: Andrea Linares
19 de Diciembre de 2006
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La dificultad para defecar, acompañada de dolor, es un signo claro de la enfermedad. Si después de tres días el menor no ha evacuado, hay que consultar.


El cambio en la frecuencia y consistencia de las deposiciones del bebé, es decir, cuando son duras, irregulares y además le generan algún tipo de esfuerzo o molestia al evacuarlas, se define como estreñimiento.


Este trastorno intestinal, que causa dolor y distensión abdominal, es una de las causas más frecuentes de consulta pediátrica. Según la gastroenteróloga pediatra Sandra Paipilla, en el 95 por ciento de los casos es funcional, debido a un intestino lento o perezoso o a una dieta inadecuada (escasa en agua y en fibra).


La deposición del bebé cambia en aspecto y consistencia según su edad y tipo de alimentación. Recién nacido, se caracteriza por ser de color verde oscuro (meconio) y, con el pasar de los días, se torna líquida y amarillenta.


Al comienzo es normal que el infante haga del cuerpo cada vez que come. Si se alimenta con leche materna, puede hacer de cinco a ocho evacuaciones diarias los dos primeros meses, en los que suelen ser semilíquidas. “En cambio, el niño que recibe leche de fórmula presenta deposiciones más duras y tiene tendencia al estreñimiento; por ejemplo, puede hacer del cuerpo entre una y seis veces en el día y pasar hasta dos sin tener evacuaciones”, explica el pediatra Gonzalo Franco.


Cuando se inicia la alimentación complementaria, las deposiciones del bebé cambian de color y consistencia de acuerdo con lo que ingiera diariamente. Si los alimentos son ricos en pectina (manzana y guayaba), aquellas pueden ser algo duras, y si contienen bastante fibra, blandas.


“Puede darse el caso de infantes que siempre tienen deposiciones duras y que hacen del cuerpo cada dos o tres días, pero sin tener ningún tipo de malestar. Entonces, no podría hablarse de estreñimiento”, añade Paipilla. La causa, según la especialista, puede ser el lento tránsito intestinal.


¿Qué lo causa?


Para el pediatra Gonzalo Franco, el hecho de que la familia sufra de estreñimiento influye en la frecuencia de las deposiciones del niño: es factible que el bebé haga del cuerpo sólo una vez al día, en lugar de evacuar después de cada toma. Si pasan tres días y aún no ha defecado, hay que consultar con el pediatra.


Hoy en día, explica por su parte Paipilla, es común que las mamás alimenten a sus niños con frutas como manzana, pera y durazno y verduras como ahuyama y zanahoria, que favorecen la consistencia dura de las deposiciones.


Algunos medicamentos, como el sulfato ferroso, también las endurecen.


Cuando el infante presenta deposiciones duras y dolorosas sin recibir tratamiento alguno, se expone a fisuras en el ano, dolor abdominal, inapetencia, salida involuntaria de materia fecal (encopresis) y obstrucción.


Así mismo, la persistencia del trastorno puede ser causa de infecciones urinarias, pues la materia fecal retenida comprime los uréteres.


Consejos sencillos


En el niño menor de 6 meses el manejo es médico. Cuando es más grande, se sugiere hacer cambios en la dieta. De no haber mejoría, es indispensable consultar de nuevo al especialista.


“En los menores de 2 años la única herramienta es el manejo de dieta y, si no mejora en el curso de tres a seis semanas, tendría que pensarse en un laxante. En los mayores de 2 años, el 50 por ciento del tratamiento es motivarlos a que usen el baño regularmente”, dice Paipilla.


La nutricionista Adriana Amaya aconseja:



  • Que el niño coma de dos a tres porciones diarias de fruta, ojalá entera. Se le debe ofrecer jugo de granadilla, de papaya o de ciruela. También, patilla, melón y mandarina. La acelga y la espinaca son ricas en fibra.

  • Es clave enseñarle a tomar agua. Después de los 6 meses, dos onzas por la mañana y dos por la tarde y, al finalizar el año, un vaso de agua al día.

  • La avena en hojuelas también es útil.

Andrea Linares G.
Redactora ABC del Bebé


 


 

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