Te resolvemos tus dudas sobre la lactancia (Primera entrega)

Evita cometer errores en el proceso y haz que esta etapa sea benéfica para tu hijo y para ti.

Bebé

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Por: María Camila Martínez
agosto 08 de 2018 , 11:10 a.m.
1. ¿Qué debo hacer para preparar mi cuerpo para la lactancia?

Para la etapa de lactancia no se requiere una preparación especial, solo basta con conocer tu propio cuerpo y las variaciones anatómicas de pechos y pezones que se suceden durante la gestación y, en el proceso de lactar. No es necesario hacer estiramientos, ni masajes de los pezones en el embarazo, pues existe el riesgo de presentar contracciones uterinas que pueden alterar la gestación.

Durante el embarazo puedes hidratar la piel del pecho con una crema hipoalergénica. No es imprescindible lubricar el pezón, pues este tiene las glándulas sebáceas, llamadas glándulas Montgomery, que producen su propia sustancia hidratante. Para estimular la producción de melanina y fortalecer la piel de la aerola y el pezón, podrías asolear los pechos, si te es posible, por periodos cortos de 5 a 10 minutos.

Usa ropa cómoda, preferiblemente de algodón, y evita presiones mecánicas sobre tus pechos (sostenes con varillas, fajas con tirantas gruesas, recolectores de leche plásticos) para no sufrir inflamación y obstruir la glándula mamaria.

2. ¿La leche que produzco es suficiente para alimentar a mi bebé?

Sí. En los primeros días la producción de leche es escasa, pero suficiente. Esa primera leche tras el parto, que es llamada calostro, tiene propiedades de protección para tu bebé, que evitan que desarrolle enfermedades de diversos tipos.

Cada gotita de leche materna que tu hijo toma es enormemente beneficiosa, contiene todas las virtudes inmunológicas de una dieta exclusiva con leche y muchísimos elementos que están ausentes en la leche de fórmula o la leche de vaca. Así te parezca poca la leche que tu hijo pueda recibir, tiene todas las propiedades para que crezca sano y bien nutrido.

3. ¿Por qué no puedo lactar a mi hijo?

Existen múltiples razones por las cuales no puedas amamantar a tu hijo. A veces, el bebé no succiona de manera adecuada, puede ser por alguna cuestión hormonal que afecta tu capacidad de producción de leche, o por un problema anatómico ocasionado, en ciertas ocasiones por una intervención mamaria previa o, posiblemente, por una obstrucción de los pechos.

Si notas alguna anormalidad o algo de lo que mencionamos anteriormente, es recomendable que acudas con tu médico para determinar cuál es la razón por la que no puedes amamantar adecuadamente.

Si tienes obstrucción en los conductos de los pechos, probablemente hayas notado un bulto firme o doloroso que bloquea la salida de leche. Puede producirse porque no has extraído la leche, porque estás usando un sujetador demasiado ajustado, o porque algo está presionando tu pecho durante demasiado tiempo.

Lactancia materna

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Si por el contrario, el problema es la cantidad de leche que produces, una manera de aumentar la producción consiste en comprimir y sujetar el pecho mientras el bebé succiona. Esta técnica sirve para liberar la leche generando presión, hacer que esta salga con más rapidez y garantizar que el niño reciba toda la leche disponible por el momento.

4. Si tengo gripa o alguna alergia, ¿puedo alimentar a mi bebé?

Sí. El virus de la gripe no se transmite a través de la leche materna, y los anticuerpos que genera tu organismo para luchar contra la infección, que transmites al bebé a través de la lactancia, son benéficos para él y lo defenderán ante cualquier afección. Por tanto, continuar con la lactancia materna es la mejor opción. Si tienes mucha tos o congestión nasal, debes utilizar tapabocas, pero no interrumpas esta práctica de vida.

5. ¿No sé en qué momento darle pecho?

Antes se solía sugerir a las madres que amamantaran siguiendo un horario, pero hace algún tiempo, los estudios demostraron que este sistema provoca problemas de lactancia. Luego de que las investigaciones ayudaran a comprender cómo funciona el sistema, la recomendación pasó a ser: alimentar al bebé cuando presente indicios de que lo necesita, es decir, a libre demanda.

Puedes amamantarlo cuando parezca intranquilo u ofrecerle simplemente, porque te parece que hace tiempo no toma leche. Debes tener en cuenta que no todos los bebés son iguales, algunos no comen tan bien como otros, o se cansan con frecuencia.

Lo realmente importante es que las tomas frecuentes llenan mejor a tu hijo y mantienen la producción de leche en buenas condiciones. Mientras tu bebé aumente bien de peso y a ti no te parezca mal amamantarlo cuántas veces consideres, todo es normal. Con los recién nacidos se recomienda que, durante los primeros meses, se alimenten máximo cada 3 horas para que no se descompense su crecimiento.