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Por Valeria Calderon para todas las mamás que pueden ofrecer un valioso líquido lleno de defensas a sus bebés.
El calostro es un alimento espeso de color amarillo que viene en cantidades pequeñas. Es valioso, muy valioso para tu bebé. Aprovéchalo!
Después del parto y durante solo unos días, el cuerpo produce calostro, un líquido lleno de elementos que facilitan el desarrollo y permiten que tu bebé se adapte a su nueva vida fuera del útero materno. El calostro es como una vacuna; la primera vacuna que protege a tu pequeño contra muchas enfermedades, con un alto contenido de inmunoglobulinas o agentes defensores de posibles infecciones que lo cuidan de virus y de bacterias y ayudan fortalecer su sistema frente a eventuales ataques del medio ambiente.
Cada gota de calostro contiene millones de células vivas que pasan de tu cuerpo a la sangre de tu bebé y lo protegen de contraer todas las enfermedades que tu tuviste durante toda la vida. Son millones de agentes protectores dentro de pequeñas gotitas! Para algunas personas parece que no es mucho, pero la naturaleza es sabia; imagina lo que pasaría si tu bebé llegara al mundo a recibir tu pecho por primera vez con un gran y fuerte chorro de leche.
Dar calostro a tu bebé es un buen comienzo que te permite establecer la lactancia y llegar a producir a los pocos días la leche necesaria, leche que así como el calostro, también contendrá agentes que protegerán a tu pequeño de enfermedades. Si por ejemplo estás incubando un virus, tu sistema inmunológico empezará a desarrollar agentes guerreros que combaten enfermedades. Son los anticuerpos, luchadores empedernidos que pasarán a tu bebé a través de la leche para que no se enferme del virus que tienes. Es tan maravilloso el poder de la lactancia, que esta protección que se extenderá durante el tiempo en que des pecho y más allá.
Qué bueno que un nene de leche pueda recibir su primera vacuna, el preciado calostro.
