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¿Cómo debe crecer un niño durante sus primeros años de vida?

¿Cómo debe crecer un niño durante sus primeros años de vida?
Lunes, 24 Agosto 2009 - 9:23am
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Los factores genético, hormonal, nutricional y afectivo inciden en el crecimiento infantil adecuado. Pero si algún pequeño presenta fallas en alguno de estos, no quiere decir que sean definitivos. 

El crecimiento de los niños, en cuanto a peso y talla, es un aspecto esencial sobre el que los padres deben estar atentos durante la crianza de sus hijos, pues en caso de presentarse algún inconveniente, la detección temprana permite tratarlo y corregirlo.

“A veces nos preocupamos mucho por el peso del niño y nos olvidamos de que este va ligado a la talla; es decir, si su talla no aumenta, tampoco subirá de peso. Entonces, si nos dedicamos a aumentarle el peso dándole más comida y suplementos alimenticios creyendo que así crecerá más, lo que se logra es que el niño engorde, no que crezca”, explica Shokery Awadalla, endocrinólogo pediatra.

El especialista afirma que, en condiciones normales, un bebé que ha nacido con una talla de aproximadamente 50 centímetros y unos 3 kilos y medio de peso, en el primer año debe crecer en promedio de 20 a 25 centímetros y aumentar alrededor de 7 kilos de peso. En el segundo año, el niño aumentará unos 3 kilos de peso y su talla aumentará en 12 centímetros. Para el tercer año se espera que el niño suba entre 2 y 3 kilos de peso y su talla se incremente en 7 centímetros. Del cuarto año en adelante, el niño crecerá 5 centímetros por año, hasta cuando llega al inicio de la pubertad, que es aproximadamente a los 9 años en las niñas y 10 años en los niños.

Sin embargo, Awadalla sostiene que puede haber variaciones; por eso, es indispensable que el control lo haga el pediatra del niño. Aún así, el mejor método para que los padres supervisen el crecimiento de sus hijos es a través de la ropa del pequeño; es decir, niños de dos años que todavía usen la ropa del año y medio. Igualmente, es posible detectar alteraciones cuando el niño es el más bajito del curso.

 

Factores que inciden en el crecimiento infantil ✤ Factor genético. Se refiere esencialmente a los genes que el niño heredó de su familia. Ahora bien, hay que tener presente que existe una gran diferencia entre talla baja genética y la talla baja patológica por genética. Es decir, la talla baja genética implica que la talla de los padres incide de una forma u otra en la talla de los niños. “Así, los hijos de padres de baja estatura pueden ser también bajitos. Pero no hay que confiarse —dice el especialista—, porque los padres pueden tener alguna enfermedad genética hereditaria que incide en la talla y que hereda el niño”. Por otro lado, la talla baja patológica por enfermedades genéticas es causada por alteraciones en el número o la estructura de los cromosomas. La más conocida es el síndrome de Turner, que se presenta en las niñas. ✤ Factor hormonal. Awadalla asegura que el equilibrio hormonal es indispensable, aunque en las diferentes etapas del desarrollo, hay una hormona específica que lidera el crecimiento del niño. “Por ejemplo, a nivel intrauterino, la hormona que interviene directamente en el crecimiento es la insulina. Una vez nace el bebé y hasta los dos años, la más importante es la producida por la tiroides”, explica el especialista.  ✤ Factor nutricional. La alimentación balanceada y nutritiva es determinante para el crecimiento de los niños. Sin embargo, Awadalla subraya que “existe una gran diferencia entre ser delgado y ser desnutrido”. Es fundamental tener esto en cuenta, pues actualmente hay un aumento extremo en la obesidad de los niños, porque se cree erróneamente que si el niño es delgado, hay una falla en su crecimiento y que, por eso, se le debe subir de peso. Así, lo único que se logra es engordarlo, no ayudarlo a crecer. ✤ Factor afectivo. “A los niños hay que quererlos para que crezcan. Si el niño no es amado, no va a crecer”, subraya Awadalla enfáticamente y agrega que existe una entidad que se conoce como ‘enanismo sicosocial’. Cuando un niño lo padece, su efecto es que no crece porque no hay quien lo quiera, consienta y mime o porque vive en un ambiente de indiferencia u hostilidad que hace que su hipófisis deje de producir la hormona del crecimiento. Este factor lo puede detectar un pediatra atento cuando al niño lo lleva a la consulta la vecina, la nana o la empleada, pero no se le conoce ningún familiar cercano, ni los papás. 

Hay soluciones El hecho de que un niño presente fallas en su crecimiento por alguno de estos factores no significa que no se puedan contrarrestar o que sean definitivos y absolutos. De hecho, el experto sostiene que todos los problemas de crecimiento tienen tratamiento médico, siempre y cuando sean detectados a tiempo, pues según Awadalla no hay que creer que se debe esperar a que el niño crezca y se desarrolle para tratarlo, pues precisamente después de la pubertad ya se está casi finalizando el crecimiento y en ese momento no será fácil modificar esa estatura.

 

Las tablas de crecimientoPara evidenciar los cambios que se producen continuamente en el crecimiento de los niños, los pediatras emplean las tablas de crecimiento. María Lucía Mesa, pediatra de la Junta directiva de la Sociedad Colombiana de Pediatría, asegura que estas son herramientas que resultan muy útiles para los pediatras que controlan permanentemente a los niños. “A través de una gráfica —en la que se marcan el peso y la talla del niño— se traza una línea. Si esta se hace horizontal, quiere decir que el niño no está ganando peso, siendo que debería hacerlo. Ahora bien, si la línea se baja significativamente, esto indica que el niño puede estar desnutrido y tiene problemas en su desarrollo; de la misma manera, si se sube mucho, sugiere que el niño está obeso; es decir, con un peso mayor del que debe tener para su talla”.

Estas tablas deben ser utilizadas solamente por los especialistas. En cambio, las tablas de pared pueden ser de gran ayuda, pues los padres van marcando cuánto han crecido sus hijos, y esto les permite crear una cultura de seguimiento del crecimiento del niño. Por supuesto, el hecho de pintar la rayita en la pared resulta sumamente estimulante para el niño. Sin embargo, este control jamás debe sustituir la consulta con el pediatra.

 

Por Melissa Serrato Ramírez

Redactora ABC del bebé

 

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