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Cómo detectar enfermedades y anomalías en los huesos de los niños

Cómo detectar enfermedades y anomalías en los huesos de los niños
Lunes, 14 Septiembre 2009 - 10:57am
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Buena alimentación, actividad física y exposición solar son algunos elementos que influyen en el desarrollo de los huesos.

Los huesos funcionan en el cuerpo humano como las vigas en un edificio. Son los encargados de darle soporte al organismo y proteger las estructuras. De allí, la importancia de su óptimo desarrollo desde la infancia.

“A lo largo de la niñez y en la adolescencia, fomentar un adecuado depósito y mineralización óseos conllevan al fortalecimiento y un crecimiento sano que minimizan la probabilidad de debilidad osteomuscular”, explica la nutricionista y dietista Silvana Dadán, N.D. MSc, magíster en Nutrición Clínica y nutricionista clínica Gastronutriped –Unidad de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición pediátrica–.

En este sentido, el óptimo desarrollo óseo previene enfermedades como la osteoporosis y la susceptibilidad de sufrir fracturas.

Cabe resaltar que el desarrollo alcanzado en la niñez no se logra reemplazar en la adultez. La etapa adulta es de ‘mantenimiento’ y de prevención de pérdida –dice la doctora–, pues lo que no se logró definir y obtener en las primeras etapas de la vida, incluida la adolescencia, no se logrará desarrollar después. “El acúmulo de calcio se acelera entre los 6 y 8 años de edad llegando a su pico máximo hacia la pubertad y vida juvenil”, agrega.

 

Esqueleto en óptimas condiciones“La densidad mineral ósea puede ser modificable con la dieta y el ejercicio físico hasta en un 20 por ciento. Cobra gran importancia un aporte equilibrado de proteínas (tanto el exceso como el defecto en este sentido pueden contribuir a una deficiencia ósea), el aporte de vitaminas a través de la fruta y verduras abundantes, así como la ingesta de minerales como el calcio, el fósforo y el magnesio. El primero debe obtenerse principalmente de los alimentos lácteos, así como de los fortificados”, dice Andrés Javier Segura, especialista en medicina preventiva.

La alimentación adecuada también hace referencia a proveer leche materna de manera exclusiva durante los seis primeros meses de edad del bebé y, con alimentación complementaria, hasta el segundo año de vida. Evitar la leche de vaca el primer año es indispensable para mantener una flora bacteriana intestinal saludable.

Otro beneficio de una dieta rica en calcio y lácteos en la niñez es la reducción de la mortalidad. Así lo afirma un estudio publicado por la revista British Medical Journal, el cual indica que la ingesta de este tipo de alimentos influye en el tieLmpo que vivía la gente, pues aquellos que lo hacían desde pequeños podrían prolongar su expetactiva de vida.El ejercicio, por otro lado, da fortaleza al sistema óseo y combate el sedentarismo. Se aconseja que los niños practiquen algún deporte, ayuden con los oficios de la casa, caminen y eviten la permanencia frente al computador y los videos juegos; el tiempo máximo para hacerlo es de dos horas diarias.

Según la doctora Dadán, a la alimentación adecuada y a la actividad física “se debe sumar la exposición solar moderada, pues esta permite contar con suficiente conversión de la vitamina D precursora, que se encuentra en la piel y que necesita de los rayos del sol para iniciar su activación. Es el transportador del calcio desde la luz intestinal hacia el interior del organismo, paso clave inicial para que el calcio se haga ‘disponible’ para diferentes actividades, entre ellas, la formación ósea”.

Por su parte, Wilson Daza Carreño, gastroenterólogo  y nutriólogo pediatra, Magíster en nutrición clínica, director del posgrado de Gastroenterología pediátrica de la Universidad El Bosque y director de Gastronutriped –Unidad de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición pediátrica–., afirma que los huesos se desarrollan adecuadamente a consecuencia de varios factores, por ejemplo, “deben estar libres de enfermedades genéticas que alteran la formación del hueso; se deben evitar algunos medicamentos que en forma crónica que interfieren con el desarrollo del hueso; estar libre de enfermedades genéticas que alteran la formación del mismo, y cuidar el desarrollo del intestino para que el niño tenga buena digestión y absorción del calcio”. 

 

¿Cómo saber si los huesos están en buen estado?Existen varios métodos para definir el buen desarrollo del esqueleto. Entre ellos se encuentran:● El mismo crecimiento del niño; este es el procedimiento de rutina.● Evaluación de su ingesta de nutrientes.● Exámenes de sangre, radiografías para observar la buena o mala calcificación y la densitometría ósea. Esta última es un método que no se hace de manera rutinaria. Se encarga de medir la mineralización del hueso. La doctora Dadán explica en qué consiste y cómo funciona: “Es un método de evaluación del componente óseo del niño. Debe utilizarse un 'software' de evaluación específico para niños y que solamente es válido desde los 5 años de edad. Clasifica al niño en normalidad o deficiencia en cuanto a ritmo y calidad de formación del esqueleto, así como la densidad mineral ósea, a nivel global o por áreas. Si hay algún tipo de deficiencia, orienta al profesional respecto a los pasos que seguirá, en términos de ahondar los estudios o exámenes, prevenir, tratar o continuar con el estilo de vida que viene desarrollando el niño (si está bien)”.

“En pediatría sólo se solicitan exámenes de sangre, densitometría o radiografía cuando el niño o niña tiene alguna enfermedad que condiciona alteraciones o deformidades en el hueso”, señala el nutriólogo pediatra. Si los padres sospechan de alteraciones óseas en los niños, se debe acudir al médico. Estos procedimientos solo pueden ser realizados por profesionales de la salud, especialistas en esta área.

 

Por Karen Johana Sánchez

Redactora ABC del bebé

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