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Cómo evitar, identificar y tratar la intimidación escolar

Cómo evitar, identificar y tratar la intimidación escolar
Lunes, 18 Abril 2011 - 11:11am
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El maltrato deja un trauma en los niños y vulnera su autoestima. Por eso, conviértase en una figura de apego sana para su hijo y denuncie cualquier manifestación de agresión.

En la sociedad existe actualmente una problemática que amenaza el bienestar emocional de niños y adolescentes. Se trata del ‘matoneo’, bullying o intimidación escolar, una conducta agresiva, deliberada y repetitiva que tiene como fin lastimar o producir molestia en alguien.

 

“Es un abuso de poder y un deseo de dominar e intimidar a otros que se puede dar en muchos ámbitos de la vida, como el colegio y la familia”, explica Rafael Padilla, médico sicoanalista de la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis y de la Asociación Psicoanalítica Internacional.  

Según el siquiatra infantil Álvaro Franco, en general, el maltrato es el abuso que se comete hacia cualquier persona que tenga un grado de vulnerabilidad, como los niños, los adolescentes, las mujeres embarazadas y los ancianos. Cuando hay un maltrato reiterativo entre dos iguales, se habla de ‘matoneo’.  

Para Rafael Padilla, aunque en la actualidad hay más conciencia sobre este problema, aún falta elaborar estrategias efectivas para erradicarlo. “En mi consultorio, sigo atendiendo niños que les toca irse del colegio porque sus compañeros los aislaron completamente (otra forma de maltrato)”, afirma.  

Las cifras son contundentes al respecto. Se piensa que la prevalencia del matoneo puede llegar a ser del 70 por ciento en diversos países. Aun así, el especialista advierte que no es prudente concentrarse en las estadísticas. “El problema es tan grave que si solo hubiera una víctima sería alarmante”, dice.

 

Ataques de toda índoleGeneralmente, se cree que el ‘matoneo’ se presenta en niños mayores y adolescentes. Sin embargo, cada vez es más frecuente encontrar casos de pequeños preescolares o en primaria que son víctimas de maltrato o agreden a sus compañeros.

El maltrato entre dos iguales se manifiesta de diversas maneras. Algunos, por ejemplo, recurren a los golpes o a cualquier otra agresión física, conducta que debe reprocharse desde el hogar. “Los padres deben corregir a sus hijos sin golpearlos, pues en la educación de los niños es más importante reconocer los logros que reprender”, comenta el doctor Álvaro Franco.

En algunos casos, el maltrato es verbal y produce un efecto sicológico. Quienes reciben este tipo de abuso por lo general son intimidados, amenazados, insultados o son objeto de diversas burlas por parte de otros menores. Este comportamiento es recurrente en nuestra sociedad, pues se suele disfrazar la burla con el sentido del humor. Este último tiene un propósito lúdico y no causa ningún daño.

La burla, por su parte, es hostil, busca humillar y acabar con la autoestima de otra persona y despreciar. La supervisión permanente de los adultos y el establecimiento de límites claros en el colegio y en el hogar son estrategias que han probado ser efectivas.

Para el doctor Álvaro franco, el maltrato verbal es altamente nocivo para el desarrollo de la personalidad de un menor. “Genera personas inseguras y frustradas en la vida”, enfatiza el experto.

Por último, hay una modalidad de maltrato que se presenta casi siempre entre las niñas. Se trata del aislamiento social, un comportamiento excluyente en el cual un grupo de niñas ignora repetitivamente a otra. Los menores que se sienten aislados tienen dificultad para dormir, angustia durante la noche, ansiedad, depresión, pierden el apetito y el ánimo, se inventan excusas para faltar al colegio y bajan su rendimiento académico. “Son niños que no tienen amigos y que siempre se les ve solos”, afirma el doctor Padilla.

 

Un vistazo a la raízNormalmente, al escarbar en el origen del problema, se encuentra que en el hogar se establecen dinámicas que favorecen que algunos sean ‘matoneados’ y otros sean ‘matones’. Cuando la balanza se inclina hacia alguno de estos dos lados, hay que examinar el tipo de apego que tienen los niños con sus padres o figuras de autoridad.

En algunos casos, el apego está mediado por sentimientos como la inseguridad y la angustia cuando los adultos fomentan una dependencia insana de sus pequeños hacia ellos. “Son padres que siempre están preocupados y no son predecibles, pues a veces no están presentes cuando es necesario y en ocasiones se manifiestan cuando no toca”, afirma el doctor Padilla.

Como resultado de esta relación, los infantes comienzan a mostrarse preocupados y ansiosos y les cuesta trabajo separarse de mamá o papá. Adicionalmente, se vuelven incapaces de defenderse y poner límites ante agresiones externas. Es así como se convierten en ‘matoneados’.

Los ‘matones’, por su parte, desarrollan un vínculo inseguro-rechazante con sus cuidadores. Estos niños comienzan a maltratar a otros porque en su casa han sido rechazados física o emocionalmente. “Dado que no recibieron una respuesta a sus necesidades, captan de manera inconsciente quién es frágil y descargan su vacío en ellos”, aclara Padilla.

 

Indicadores clavesDe acuerdo con Álvaro Franco, los ‘matones’, por lo general, han sido maltratados de alguna manera en su hogar. “Por eso, son desobedientes, agresivos y amigos de lo ajeno”, afirma. Los maltratados, por su parte, se muestran temerosos para hablar y retraídos. En ocasiones, pueden presentar enuresis y quejarse mucho de dolor de cabeza y de estómago.

 

Rechace el maltrato                                    Recuerde que este problema, muchas veces, comienza en casa. Lo siguiente se considera un abuso.• Maltrato físico: cualquier golpe está prohibido, especialmente si deja rojo o un moretón. • Maltrato sicologico: si su hijo llega triste  del colegio porque ha sido descalificado o se ha puesto en tela de juicio su inteligencia, acuda a las autoridades escolares.  • Negligencia: una forma de maltrato es descuidar al niño no dándole los cuidados que requiere, como atención médica, alimentación, abrigo y afecto.

Un llamado a los adultosCarolina piñeros, directora ejecutiva de redpapaz, dice que los padres deben conocer la personalidad de sus hijos. "si un niño tiende a ser agresivo, hay que enseñarle a ser más empático; es decir, a ponerse en los zapatos de los demás, pues en nuestra sociedad solemos ser ajenos al dolor. si, por el contrario, tiene una personalidad débil,  hay que explicarle que a veces en necesario decir "no" y enseñarle a frenar una agresión", comenta la experta. los maestros, por su parte, no deben ser figuras de autoridad represivas que regañen constantemente a sus alumnos o resalten sus defectos, sino que deben fomentar la autoestima, vigilar el tipo de relación que tienen los menores, dar ejemplo y promover un funcionamiento ético dentro del colegio. si se entera de que su hijo es víctima de 'matoneo', busque momentos de confianza para hablar de la situación, valide sus sentimientos y hágale saber que está dispuesto a escucharlo.

 

Por Diana Bello Aristizábal

Redactora ABC del bebé

 

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