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Cómo hacer un pesebre en plastilina para, además de festejar, fomentar la creatividad

Cómo hacer un pesebre en plastilina para, además de festejar, fomentar la creatividad
Jueves, 18 Diciembre 2008 - 11:50am
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Basta un poco del material de diversos colores y mucha imaginación para dar vida a una obra de arte.

 

En esta época, qué mejor oportunidad para involucrar a los niños en una manualidad que represente la tradición navideña, le permita ejercitar su motricidad fina, mejore su concentración y lo entretenga: un pesebre en plastilina.

Para trabajar este material, por ejemplo, solo se requieren varias barras de tonalidades distintas, una tabla de madeflex de 35 x 35, palillos de dientes, colador, disposición e imaginación. La plastilina es fácil de moldear y con ella se pueden lograr detalles que con otro tipo de masas moldeables no se lograrían.

“La idea es que el niño diseñe un pesebre a su estilo, le ponga su ‘toque’ y no lo copie de un modelo hecho, pues el objetivo es que desarrolle su creatividad”, afirma la pedagoga Marta Elena Delgado, licenciada en preescolar y docente en talleres de plastilina para niños.

Antes de comenzar –dice- es importante que el pequeño se familiarice con el tema y tenga la oportunidad de leer historias o relatos acerca de la Navidad, el origen del pesebre, su significado y cómo se representa. Las tarjetas también le dan una noción del tema. Los padres pueden comentar con él lo aprendido y, luego, pedirle al niño que pinte sobre papel su pesebre y, posteriormente, que materialice su dibujo en plastilina.

- El primer paso es seleccionar un lugar cómodo para que trabaje el pequeño; un espacio sin alfombra, tapetes ni objetos susceptibles de romperse. Se aconseja que el pequeño vista ropa cómoda, delantal y trabaje sobre una mesa plástica.- Él debe tener la libertad de escoger los colores que desea utilizar y se debe respetar su ritmo de trabajo. La actividad no debe ser estresante; no hay afán de acabar pronto.

- De igual manera, que seleccione libremente el lugar donde quiere ubicar las figuras y los demás elementos de su pesebre: caminos, lagos, huertas, etc.- El concepto de proporcionalidad es clave: se le debe explicar al niño que el tamaño de las figuras corresponde al de la superficie sobre la cual van a estar apoyadas.

 

Creación en marcha “A partir de formas sencillas, como bolas y palos, se hacen otras figuras. De esta manera, el pequeño utiliza los dedos que hacen agarre de pinza y así se favorecen su estabilización,  movilización y los arcos de movilidad de la mano del niño”, afirma Carolina López, terapeuta ocupacional.

Lo ideal es que el niño no se apoye en ninguna superficie para trabajar la plastilina, sino que lo haga en el aire para que así desarrolle mejor su motricidad fina.

Se aconseja que primero moldee las figuras de menor grado de dificultad. La humana, por ejemplo, comienza con una bola a la cual se le va dando forma de cono: primero el cuerpo, luego las extremidades, la cabeza y, por último, los detalles del rostro (ojos, cejas, nariz, boca). La cabeza y los brazos van unidos al cuerpo con palillos para que les dé soporte. Se aconseja que elabore las cinco figuras básicas del pesebre: la Virgen María, San José, el niño Dios, el buey y el asno, más los elementos paisajísticos que desee agregarle.

Si desea crear texturas como pasto, arena, agua o cielo, los palillos son igualmente útiles: con el movimiento de los dedos índice y pulgar se diseñan superficies específicas. La terapeuta Carolina ofrece algunas pautas de modelado:- Para esparcir la plastilina: se usa el pulgar.

- Amasarla con rodillos: se usan ambas manos. Esto permite el desarrollo del tono muscular y la coordinación de los brazos en movimientos simultáneos.- Punzarla: Llenar de pequeños orificios un trozo de plastilina estimula el control motor y la fuerza durante el agarre.Con el fin de conservar las figuras en el tiempo, se aconseja aplicarles dos o tres capas de pegante blanco (cada una se aplica después de que la anterior haya secado). Se le puede adicionar a la plastilina escarcha y aserrín, lo que incremente su ‘poder’ de estimulación táctil.

 

Destrezas que desarrollaCon el manejo de la plastilina se desarrollan la motricidad fina, la lateralidad, la capacidad de distinguir color, la proporción y la observación.“Trabajarla requiere paciencia, constancia, autoconfianza, coordinación mano – ojo y manejo del espacio”, afirma la profesora Martha Delgado.La plastilina puede empezar a usarse entre los 18 meses y dos años de edad, bajo la supervisión de un adulto, para evitar que el pequeño se la lleve a la boca. “A esta edad es poca la actividad de modelado que pueden hacer, pero son capaces de agarrar pedazos de uno grande, aplastar bolas y pegar pequeños trozos”, indica la terapeuta Carolina López. Un niño mayor de 4 años ya puede modelar plastilina, pues los movimientos de su mano están más desarrollados y tiene control motor de las manos y los brazos.

Habilidades que promueve:- Permite el desarrollo de la disociación de los movimientos de los dedos y el pulgar, de los arcos manuales y la división funcional de la mano (un lado se encarga de estabilizar y el otro de hacer los movimientos precisos).- Estimula la visión, el olfato y el sistema táctil (su textura pegajosa y maleable promueve la tolerancia al contacto táctil con otros elementos como el roce de la hoja de papel mientras se escribe), pues se trata de un material de olor, color y consistencia diferentes.- Desarrolla la creatividad y mejora la concentración, gracias al concepto de tamaño, forma y proporción.

 

Por Andrea Linares G.

Redactora ABC del bebé

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