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Cómo manejar los cólicos en los niños

Cómo manejar los cólicos en los niños
Martes, 5 Febrero 2008 - 12:14pm
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El bebé llora incansablemente sin ninguna razón aparente. La madre lo alza, lo arrulla, lo cubre del frío, pero nada parece calmarlo. La angustia de los padres aparece pronto y, en ocasiones, hasta los lleva a cometer errores.

Todo, por desconocer que los bebés, en sus primeros meses de vida, son susceptibles de padecer lo que se conoce como cólico del lactante, un mal que se identifica porque el pequeño llora más de 3 horas diarias al día (así no sean continuas), por lo menos 3 veces a la semana y por lo menos durante 3 semanas.

“Generalmente, empiezan a llorar en las tardes o en las noches y no se calman fácilmente”, explica Wilson Daza Carreño, gastroenterólogo pediatra, especialista en Nutrición Pediátrica y Director de la Especialidad de Gastroenterología Pediátrica de la Universidad El Bosque.

Los niños muestran enrojecimiento en la cara, flexionan las piernas sobre el abdomen, el cual se pone tenso y agudo por la acumulación de gases y transpiran. Según Daza, “expulsan gases por el recto y por la boca, en forma explosiva. Los bebés se estiran y se observan hipertónicos con la espalda arqueada (aumento del tono de los músculos). Después del cólico, el niño se observa normal, tranquilo y sonriente”.

Generalmente, son frecuentes desde la primera semana de vida del pequeño y desaparecen al tercer mes de vida. Los cólicos son autolimitados y los bebés mejoran después de los 3 meses de edad.

La relación entre los gases del pequeño y los cólicos está en que, aunque los primeros no sean la causa de los segundos, muchos niños que sufren de cólicos parecen tener gases y, en algunos casos, reduciéndolos, se disminuye el malestar.

Según a gastroeneteróloga Sandra Paipilla, “los gases son causados por una inadecuada técnica de alimentación que favorece el meteorismo por ingesta de aire con la leche, el sobrecrecimiento bacteriano y la intolerancia a la lactosa. Es decir, usualmente si el niño no adosa bien los labios al chupo o al seno traga aire y esto favorece el malestar; igualmente si al comer es muy ansioso o come muy rápido, puede contribuir a la aparición del cólico”.Aunque la causa de los cólicos no es tan clara, también existen varias teorías sobre la técnica de alimentar el niño y sobre la intolerancia de la lactosa.

Daza explica que “aún no se tiene claridad sobre la causa precisa; existen varios planteamientos. Uno de ellos cree que es a consecuencia de una alteración en los movimientos del intestino por irregularidades en las terminaciones nerviosas o de las hormonas del intestino que hacen que el intestino tenga contracciones más fuertes y esté inflamado.

Otra, porque el bebé es sensible a las proteínas de la leche de vaca que la mamá está consumiendo y que pasan a través del seno o cuando los bebés están tomando una fórmula infantil las cuales son fabricadas a base de leche de vaca. Por último, se plantea que puede existir una explicación del cólico en algunos niños que tienen una flora intestinal alterada”.

Aunque no se sabe con certeza si es una causa, en estos aspectos también es importante la forma de alimentar al niño, pues la manera de ponerle el biberón o el seno, al igual que la postura de la madre y el pequeño ayuda a que esta molestia se presente en menor magnitud. El bebé debe estar casi sentado y la madre cómodamente sentada.

Errores frecuentes:

• Angustiarse, llorar y actuar desesperadamente en el momento del llanto del bebé.

• Cambiar la fórmula infantil del pequeño, sin encontrar alivio en el menor.

• Preparar teteros en agua de hierbas o con estas infusiones que pueden interferir con el consumo del único alimento del niño que es la leche. “Por otro lado, el consumo de estas, pueden ser tóxicas para los niños”, agrega Daza.

• Sobreestimulación infantil, que agrava el llanto.

Consejos para tratar el cólico:

Al no ser clara la causa del malestar, no existe una forma de prevención específica, pero sí algunas pautas para saber lidiar el cólico:

• Continuar los horarios de alimentación del niño normalmente.

• Procurar que el bebé se alimente con leche materna.

• Si lo alimenta con biberón, elévelo al dárselo y, después de hacerlo, sáquele los gases.

• Evitar el consumo de leche de vaca y sus derivados en las mamás que están lactando al bebé. No consumir bebidas gaseosas y procurar tomar muchas agua y comer frutas, vegetales, y legumbres amarillas.

• Lograr un ambiente tranquilo y apaciguado para evitar la sobreestimulación del pequeño. Relájese cada vez que él presente la molestia.

• Cargarlo en brazos, arrullarlo y acariciarlo suavemente sin sobre estimularlo.

• Tener otra persona que apoye a la madre en el cuidado del niño, pues su excesiva angustia puede empeorar el momento del llanto.

• Cuando el niño presenta cólicos, haga un masaje en el abdomen, con aceite caliente, en sentido a las manecillas del reloj. Esto ayudará a aliviarlo.

• Si el malestar se presenta frecuentemente (cuatro veces por semana o más), consulte con el pediatra.

• No se deben administrar medicamentos para los cólicos de los bebés.

Karen J. Sánchez

Redactora ABC del bebé

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