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Conozca causas y consecuencias de la neumonía congénita

Conozca causas y consecuencias de la neumonía congénita
Miércoles, 19 Marzo 2008 - 5:06pm
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Esta enfermedad no es muy común; sin embargo, conocer del tema alertará a las mujeres embarazadas, pues esta causa problemas respiratorios al bebé.

Después de secarse el pelo y arreglar algunas cosas en su habitación, Diana sintió que un líquido escurría entre sus piernas. Sin pensarlo dos veces, avisó a Eduardo, su esposo, que el pequeño Nicolás Alberto estaba anunciando su llegada. La hora del parto estaría más cerca de lo previsto, pues aún faltaba un mes de embarazo.

Salieron tan pronto como fue posible a la Clínica, donde los médicos confirmaron que era necesario practicar una cesárea. La cirugía salió a la perfección, pero el niño presentaba cierta dificultad para respirar.

El primer paso fue ponerle oxígeno y esperar la respuesta de sus pulmones. Sin embargo, no reaccionó y fue necesario entubar al pequeño y ponerlo en un respirador. Minutos después llegó la primera dosis de surfactante pulmonar* y los perinatólogos decidieron aplicar antibióticos para dar cubrimiento a una posible infección.

Doce horas después le quitaron el tubo orotraqueal y colocaron una segunda dosis de surfactante pulmonar porque aparentemente su evolución era adecuada. Diana y Eduardo se fueron a la habitación de la clínica para descansar por unos instantes. Sin embargo, y cuando menos lo esperaban, una llamada entró para avisarles que el niño presentaba una severa dificultad respiratoria y que en ese momento le estaban tomando Rayos X para ver cómo se encontraban los pulmones. Los resultados no eran alentadores. Las placas dejaban ver los pulmones colapsados y blancos debido a la infección.

Tan pronto como pudieron, llegaron a la Unidad pero no pudieron entrar porque le estaban haciendo un procedimiento. Consistía en colocarle un tubo por el costado derecho del tórax para sacarle el aire que estaba colapsando el pulmón. Luego, le dieron ventilación mecánica para suplir el funcionamiento que no estaban haciendo los pulmones.

El tiempo corría y las expectativas de vida de Nico no parecían mejorar. A todo lo anterior se le sumaron un edema pulmonar (acumulación anormal de líquido en los pulmones que los hincha) y fiebre. Los médicos ordenaron cambiar el antibiótico y ponerlo en un ventilador para proteger aún más el pulmón.

Así permaneció durante un mes hasta que su lucha por sobrevivir fue más fuerte que la enfermedad.

Surfactante pulmonarEs una sustancia compleja compuesta de diferentes proteínas que se localiza en la pared de los alvéolos pulmonares, en donde literalmente está el aire. Es decir, pequeñas bombitas infladas de aire. “El surfactante pulmonar se localiza sobre las paredes de los alvéolos pulmonares y disminuyen la tensión superficial de estos, es decir, disminuye la tendencia al colapso. Le da estabilidad y elasticidad al pulmón. Si un niño tiene buena cantidad de surfactante, puede respirar muy fácilmente”, afirma el neonatólogo Piñeros.

Este se forma en los últimos meses de embarazo. En los prematuros, su ausencia condiciona un síndrome respiratorio severo que amerita su reemplazo con la aplicación de este como medicamento. Los niños prematuros que nacen sin la cantidad adecuada experimentan alteración respitaroria severa en ocasiones mortal. El surfactante que se utiliza en los menores se elabora en laboratorio con ayuda del surfactante de bovino.

El líquido de vidaSegún el neonatólogo Juan Gabriel Piñeros, cuando un bebé nace prematuro o en algunos cuando se han roto las membranas por más de 18 a 24 horas, el menor está expuesto a las bacterias de su medio ambiente, es decir, a la flora que la mujer tiene en la vagina. Esas bacterias pueden ascender, el bebé las aspira por boca y nariz y llegan al pulmón infectándolo o ocasionando neumonía in útero o congénita.

El líquido amniótico confiere un método óptimo para el crecimiento del bebé. Él está flotando de manera que no hay ningún tipo de compresión sobre las extremidades, el tórax o la cabeza del bebé. Por otra parte, el bebé deglute el líquido amniótico y también circula a través del pulmón ayudando a su óptimo desarrollo. Luego, es eliminado por vía urinaria y se vuelve a mezclar con el líquido amniótico.

La recirculación del líquido amniótico permite también que el bebé mantenga la vía digestiva y la vía urinaria permeable. Por otro lado, el líquido amniótico circula a través del pulmón pero si hay poco o no circula, ocurre lo que se conoce como hipoplacia pulmonar (poco desarrollo del pulmón).

Ahora, existen otras causas para que haya poco líquido amniótico. Una causa muy frecuente es que la mamá rompa membranas antes de tiempo. Si se rompen las membranas, también el bebé tiene mayor riesgo de infección.

Otra forma de adquirir la enfermedad es a través de la vía sanguínea. Es decir, la mamá tiene la infección en el torrente sanguíneo y se la pasa al menor a través de la placenta. Las bacterias pasan de la circulación materna a la circulación fetal, llega a la sangre del bebé y se localizan en el pulmón. Una vez superada la crisis, el pulmón sigue creciendo y cicatriza muy bien. Sin embargo, tienen un mayor riesgo de tener problemas alérgicos respiratorios.

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