Síguenos en:

  • ANTES DEL EMBARAZO
  • EMBARAZO
  • BEBÉ
  • NIÑO

¿Ya estás registrado? Ingresa aquí

Patrocinado por:

Defectos físicos que se convierten en trauma

Defectos físicos que se convierten en trauma
Martes, 11 Diciembre 2007 - 6:49pm
0

Comentarios

Comparte este artículo

En ocasiones, los defectos físicos suelen ser el blanco de burlas de los compañeros de clase y esto puede causar en los infantes traumas difíciles de superar.

El cojo’, ‘el bobo’, ‘el pocillo’, ‘cuatro ojos’ son apodos recurrentes en aulas de clase. Más que crueles sobrenombres, son defectos que pueden generar traumas en los niños.

Puede que para su padre sea el campeón y para su madre, el más lindo. Pero un niño con alteraciones físicas visibles será el blanco de burlas y señalamientos entre los compañeros de clase.

 

“Los traumas aparecen en la etapa escolar, cuando el menor adquiere la conciencia para compararse con los demás niños con quienes entra en contacto y de quienes recibe críticas por ser distinto”, explica el psiquiatra infantil Germán Casas.

 

Cuando un padre vea sufrir a su hijo por un evento de intimidación escolar debe apoyarlo a través de la escucha, y no mezclar los sentimientos propios con los del niño.

“Si los padres expresan pesar y rabia, esos serán los sentimientos que adopte su hijo. Pero si muestran aceptación y fortaleza, pueden ayudarle a afrontar la situación”, explica la sicóloga experta en niños Paula Andrea Bernal.

 

Los defectos más difíciles

Las alteraciones físicas que usualmente repercuten en el aspecto sicosocial son las malformaciones congénitas de tipo ortopédico y craneofaciales que impliquen el empleo de accesorios especiales como zapatos ortopédicos, muletas o bastones. Y las alteraciones motoras, por ausencia o deformidad de extremidades.

 

“Los defectos en cabeza y cuello afectan al niño, pues son visibles y dan pie a apodos”, dice Alejandra Suárez, sicóloga.

Pero no siempre un defecto físico genera traumas en el niño: “quizá reciba críticas, miradas o pase situaciones molestas, pero de la fortaleza interna, trabajada por sus padres, depende que pueda manejarlas”, explica Bernal.

Así, para saber si un defecto va a ser traumático (o no) para su hijo, los expertos sugieren ponerse en el lugar de él y sentir que una alteración puede ser estresante, o, en cambio, la oportunidad de demostrar la fortaleza interna.

¿Cirugía estética, la solución?

Por la insatisfacción que algunos padres sienten hacia el cuerpo de su hijo, recurren a cirugías, en ocasiones innecesarias. “Algunas (no todas) intervenciones corrigen o mejoran el aspecto del defecto y, por ende, la calidad de vida del menor”, explica el cirujano plástico Ernesto Andrade.

“Hay que operar al niño cuando él lo pida y no cuando los padres quieran; pues lo someten a estrés indebido”, agrega el cirujano plástico Mauricio Linares.

Estos procedimientos atemorizan al niño; por eso, los padres deben asesorarse por los médicos y “enfocar la atención del menor en los beneficios que recibirá, siempre con honestidad. Al entender que mejorará algunos aspectos, se calmará. Si es un niño pequeño, que todavía no puede visualizar los efectos a largo plazo, asegúrese de estar cerca emocional y físicamente. Dígale que los doctores harán una excelente labor y que apenas todo termine, irán a casa”, explica la sicóloga infantil Paula Andrea Bernal.

Existe un dilema: cuándo sí y cuándo no operar. Los expertos coinciden en acudir al bisturí cuando el defecto es visible, altera la calidad de vida y las funciones corporales.

Alteraciones que sólo ven los padres

 

En su incansable búsqueda por el ideal de hijo perfecto, algunos padres encuentran defectos y problemas donde no los hay.

Por ejemplo, creen erróneamente que una malformación craneofacial es equivalente a retardo mental.

Incluso, al contrario de lo que muchos padres creen, el tamaño de las orejas (o cuan paradas estén) o la forma de la cabeza no suelen ser las principales preocupaciones de los niños.

“Al supuesto de que el pequeño tiene la cabeza cuadrada se suman las orejas grandes y paradas. Son cuestiones estéticas que afectan a los padres, quienes olvidan que, con el crecimiento, estos órganos serán proporcionales y no requerirán tratamiento, como, en cambio, sí sucede con el labio leporino, el pie chapín, la escoliosis o las alteraciones congénitas de la cadera”, agrega el psiquiatra infantil Germán Casas.

 

Rocío del Pilar BolívarRedactora ABC del Bebé

Comparte este artículo

Herramientas

Te permitirá saber cuál es el jardín ideal para tu hijo, de acuerdo con los requisitos básicos que debe cumplir el establecimiento.
Te permitirá saber cuál es la niñera ideal para tu hijo, de acuerdo con los requisitos básicos que debe cumplir una cuidadora.
Hemos diseñado una serie de manualidades imprimibles en PDF para que tu hijo empiece a adquirir habilidades motrices y, a la vez, se divierta. Cubos armables, modelos para colorear y recortar son algunas opciones.

Publicidad