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El duelo es necesario para una pareja que pierde el bebé durante o después de la gestación

El duelo es necesario para una pareja que pierde el bebé durante o después de la gestación
Martes, 23 Junio 2009 - 4:46pm
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Un especialista en el tema será el encargado de guiar a la pareja en el proceso de la superación de la pérdida del niño, el sentimiento de culpa y, en la mujer, la incapacidad maternal.

 

La pérdida de un bebé durante la gestación o en los primeros días después del nacimiento no se puede resolver y superar de la noche a la mañana, pues requiere la elaboración de un duelo tanto del hombre como de la mujer.

 

El duelo es una respuesta emocional de tristeza, frustración e impotencia ante una pérdida”, explica la siquiatra Rocío Barrios. Sin embargo, la especialista añade que el duelo de un bebé perdido es diferente, pues abarca cuatro factores determinantes: 1. El embarazo produce una gran cantidad de expectativas y esperanzas con respecto a lo que será la vida con el bebé. Es decir, los padres elaboran (en sus mundos síquicos y emocionales) una historia alrededor de ese ser que viene. El cual se derrumba completamente ante la pérdida. “En duelos de personas con las que se ha convivido, hay una historia vivida y construida de la que agarrarse; aquí, se tienen ensoñaciones, ilusiones. Es la pérdida de una ilusión interna a la que se le ha dado un significado emocional gigantesco”, dice Barrios.2. Ya existía un vínculo profundo con el ser que venía. Por eso, es necesario que la pareja, de manera íntima, se dé la oportunidad de expresar sus sentimientos con respecto a la pérdida que han sufrido. 3. Hay una parte de la psiquis en el mundo femenino que hace que la mujer se sienta capaz de concebir, de gestar y de parir. Entonces, “cuando no se logra tener el bebé vivo, hay una herida síquica muy grande, pues ella siente que la pérdida ocurrió por su ‘incapacidad’. Eso genera una inmensa frustración y mucha culpa, que hace que ella se pregunte: ‘¿Qué hice yo de malo para que esto sucediera?’ ‘¿En qué fallé?’. Lo cual deja un inmenso vacío”, sostiene la siquiatra.4. En este tipo de duelos, los padres que experimentan la pérdida no encuentran una respuesta, una justificación, una razón o un argumento lógico suficientemente poderoso para entender el porqué de lo que ha sucedido. 

 

Por qué elaborar el dueloIsa Fonnegra de Jaramillo, sicóloga de duelo, autora de libros sobre el tema y tanatóloga (sicóloga de la muerte), asegura que la pérdida de un bebé es una experiencia que eventualmente puede maquillarse y disfrazarse de acuerdo con la manera como las personas que rodean a la madre le hacen ver lo ocurrido. “La suegra, la mamá de la gestante y los sacerdotes, principalmente, suelen utilizar frases como: ‘Puedes encargar otro bebé’, ‘No estaría de Dios, ‘Tú eres una persona fuerte’. Entonces, la madre que ha tenido la pérdida debe elegir entre darse el permiso de que su tristeza aflore o dejar todo ese sentimiento a un lado y asumir la vida como si nada hubiera pasado”, dice Fonnegra. ´

Cuando ella opta por la segunda posibilidad, el dolor de la pérdida no desaparece como por arte de magia, sino que se guarda. Es como si se depositara en un compartimiento del corazón con varias cerraduras, que aparentemente permite continuar con el curso de la vida sin ninguna dificultad.

Sin embargo, unos años más adelante, los pasadores que resguardaban ese dolor se abren de un momento a otro y el dolor emerge, se hace visible ante la mujer, pero disfrazado o camuflado bajo otro dolor o preocupación.

“Cuando esto ocurre, la mamá acude a consulta y al hacer un rastreo clínico, encontramos que había un duelo pendiente que no se hizo y una tristeza que no se vivió y las tristezas que la vida trae hay que vivirlas. Si no, uno se engaña pensando que se esfumaron y no es así, estas después vienen en forma de un gran ‘tsunami’ y se manifiestan con depresión, problemas sexuales, de pareja o de infertilidad de origen psicológico”, asegura la doctora Fonnegra.

 

Graves erroresEn algunos casos, cuando un bebé muere antes del parto, la familia cree que lo mejor que puede hacer es deshacerse de todos los recuerdos de él. Entonces, mientras la madre está en la clínica, en los procedimientos de rigor, la familia convierte la habitación del bebé en salita de televisión y desaparece todos los rastros de los preparativos que los padres habían hecho. La cuna del bebé termina en el garaje de la casa de la abuela, al igual que una maleta con la ropa que lo iba a vestir y el sonajero que lo iba a divertir.  “Ese tipo de actitudes no son sanas en ninguna medida. La mamá debe sentir su tristeza, darle el justo valor que tiene, y no se puede negar que se trata de una pérdida muy grande y significativa. Por eso, es importante que la mamá se duela por la partida de su hijo”, comenta la doctora Barrios. Ahora bien, quienes la rodean no deben criticar ni acallar a la mujer, sino manifestarle que entienden su tristeza y que la apoyan y acompañan en su dolor. Así, cuando ella sienta que está preparada para hacerlo, podrá desbaratar el cuarto del bebé, donar algunos objetos y guardar otros que ella quiera tener consigo.

“El acto de desbaratar el cuarto que iba a ser del bebé es muy importante, porque simbólicamente se desbarata la ilusión —apunta Barrios—. Por eso, es definitivo que sea ella la protagonista de esa vivencia”. Igualmente, el bebé que no vivió debe tener un nombre. Nadie debe referirse a él como ‘el bebé que murió’, sino con un nombre, porque ese pequeño existió, fue real y parte de sus vidas.

 

Soporte terapéutico Es ideal que en estos casos, las parejas y sobre todo las mujeres acudan a terapia con un especialista que guíe y acompañe el proceso del duelo, con el fin de que no quede ninguna grieta de culpa en la mujer, que es un sentimiento muy fuerte en estos casos, pues ella cree que fue por causa suya que el embarazo no prosperó, que el bebé no nació vivo o que falleció. Entonces, el duelo se trabaja en dos aspectos: el de la pérdida y el de la aparente incapacidad maternal.

“Durante la terapia desculpabilizamos, escuchamos y retroalimentamos desde la perspectiva y la necesidad que la mujer y el hombre lo sienten; es decir, que el bebé fue real, importante, trascendente en el mundo psíquico de ellos. También tratamos de dar o encontrar con la paciente una respuesta no racional a una situación de vida que es muy difícil de comprender, desde un ángulo espiritual, aunque no necesariamente de religiosidad”, aclara Barrios. Ahora bien, si por algún motivo la mujer no quiso o no pudo asistir a terapia, es necesario que su pareja y la familia esté atenta a algunos signos de alarma ante los cuales se debe acudir a un especialista.

Es más que normal que por algunos días entren al cuarto que iba a ser del bebé y lloren un rato; pero, cuando se encierran largas horas o días enteros allí, se aíslan y no quieren volver a salir. Igualmente, cuando presentan patrones muy grandes de ansiedad, se vuelven monotemáticas o tienen trastornos del sueño.

La pareja“Es importante que los miembros de la pareja acudan a la terapia, pues las pérdidas de un bebé ocurren, generalmente, en parejas jóvenes. Por eso, se trabaja con ambos para que esa pena no rompa el vínculo que tenían”, comenta Fonnegra.

Hay que tener claro que hombre y mujer elaboran el duelo de manera diferente; por eso, ella debe tener presente que aunque el hombre no sea tan expresivo con sus sentimientos, también se encuentra afectado por lo sucedido y acompaña a su manera a su pareja.

En ese sentido, es necesario que ella no malinterprete la manera en que el hombre la acompaña, pues generalmente después de una semana, aproximadamente, ellos tratan de retomar la vida de la manera más común y corriente posible y hablan de cosas cotidianas. Lo cual puede darle a la mujer la percepción de que e él no le importo.

 

Por Melissa Serrato Ramírez

Redactora ABC del bebé

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