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El lugar ideal para traer un bebé al mundo

El lugar ideal para traer un bebé al mundo
Viernes, 9 Febrero 2007 - 3:58pm
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En algunos países del mundo, el parto se considera un evento social y familiar que relega el papel del médico a un segundo plano, otorgando a las parteras o matronas la responsabilidad de recibir a ese nuevo ser, excepto en aquellos casos donde se presentan complicaciones que merecen la intervención de los galenos.

En Colombia, la atención de un parto normal suele ser institucional, aunque en ciertas regiones apartadas las familias acuden a manos empíricas, ya sea por la ausencia de personal médico o por razones culturales o personales.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la atención profesional durante el parto es vital para reducir las enfermedades y la muerte de madres y recién nacidos.

De acuerdo con la última encuesta de Demografía y Salud de Profamilia (2005), de cada diez partos nueve tuvieron lugar en una institución de salud. El 91 por ciento lo atendió un médico o enfermera; un 6 por ciento parteras y un 3 por ciento otras personas.

Dada la importancia que se le otorga al manejo médico en el país, es fundamental que la gestante seleccione muy bien la clínica u hospital en la cual planea tener a su hijo. A veces, la baraja de opciones puede ser limitada, pero en otras, amplia y con la mejor hotelería.

Aunque esto depende del tipo de aseguramiento, es indudable que deben existir parámetros básicos de calidad para la escogencia, que no deben guardar relación con la clase de aseguradora de la afiliada.

Para Andrés Sarmiento, jefe del departamento de obstetricia del Hospital Universitario Fundación Santa Fe de Bogotá, es clave que desde el inicio del cuidado prenatal exista una buena relación entre el médico y la futura madre, de modo que ésta se sienta tranquila con él y, de alguna manera, ambos mantengan un diálogo abierto que le permita a ella contar con varias opciones para el parto.

Tenga en cuenta...Es ideal que el profesional le recomiende a la mujer una institución donde lo conozcan y se desempeñe con tranquilidad”, afirma Sarmiento. Preferiblemente, el médico debe estar familiarizado con todos los procesos de la entidad.

Según el ginecoobstetra Andrés Daste, la opinión del especialista acerca de la clínica u hospital que él considera le daría a la gestante una atención óptima y oportuna, es vital para crear confianza.

La institución a escoger, añade el obstetra Sarmiento, debe contar con disponibilidad de camas a cualquier hora, buena atención de enfermería y acompañamiento continuo. También, con monitoreo fetal, laboratorio clínico, banco de sangre, recurso de anestesia y de interconsulta al cirujano en caso de complicación.

La presencia permanente de un pediatra neonatólogo, un obstetra y un internista es clave, sugiere el obstetra y perinatólogo Jorge Orjuela.

Daste, por su parte, hace especial énfasis en la existencia de una unidad de recién nacidos y una de cuidado intensivo materno. Es igualmente importante que en el sitio escogido, las visitas sean permitidas durante el trabajo de parto.

“La paciente debe comprobar que la institución esté habilitada para operar, que cuenta con recurso humano las 24 horas y una muy buena comunicación con las aseguradoras. También, con una movilización óptima de pacientes en caso de requerir remisión a otro lugar”, dice el director de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas, Juan Carlos Giraldo. Es bueno acudir antes a la institución escogida para saber qué documentos y elementos le exigen allí.

Parto familiarOtra opción para tener presente: algunas instituciones cuentan con salas denominadas TPR, porque en ellas tienen lugar el trabajo de parto, el parto y la recuperación de madre e hijo, de manera que la gestante permanece allí todo el tiempo desde el momento mismo de su ingreso. Normalmente, estos procesos se llevan a cabo en sitios separados.

“Se trata de habitaciones convencionales que tienen todos los elementos necesarios para el nacimiento del bebé y que, además, permiten la presencia de la familia. Convierten el parto en un evento de tipo social y la parte de la medicina queda en un segundo plano. Esto fue un éxito en Sudáfrica, donde nacieron estas salas”, explica Orjuela. Además, cuentan con temperatura regulada para un recién nacido.

¿Qué contienen? Ducha para que la embarazada pueda refrescarse con agua tibia durante el trabajo de parto (previo aval médico); teléfono; unidad de recuperación de recién nacidos; temperatura ambiente de 22 grados centígrados; cama que se convierte en camilla para el parto; monitor fetal y materno; bomba de infusión para líquidos endovenosos y otra para anestesia; panel con acceso a oxígeno, gases anestésicos y vacío y circuito cerrado de televisión para observar al bebé en caso de que deba permanecer en incubadora, entre otros.

Actualmente, agrega Orjuela, la mayoría de los países desarrollados cuenta con este modelo que intenta humanizar y desmedicalizar el parto, con ambientes más amables que los de una sala de cirugía.

No se le olvideLa embarazada normalmente ingresa por urgencias. Debe llegar acompañada y, en lo posible, no haber ingerido alimentos. Así mismo, tener a mano su carné prenatal, de afiliación a la empresa de salud, documento de identidad y todos los exámenes y ecografías que le hicieron durante el embarazo. En la maleta debe llevar mudas para ella y el bebé y elementos de aseo, entre otros.

A su ingreso, el médico la evalúa y la hospitaliza si se encuentra en fase activa de trabajo de parto, es decir, con 3 a 4 centímetros de dilatación y contracciones regulares.

Luego, le canalizan una vena para pasarle suero y, si lo requiere, medicamentos; la trasladan a la sala de trabajo de parto y allí le hacen tacto, por lo menos cada dos horas, para examinar el grado de avance del trabajo y el descenso del bebé.

Le practican una serie de procedimientos para asegurarse de que ella y el bebé se encuentran bien (en el caso de este último la monitoría fetal). Si no ha roto membranas, el obstetra las rompe artificialmente para acelerar el parto.

“Poner un edema evacuador y rasurar los vellos del pubis son procedimientos que quedaron en el pasado. Los lavados con isodine también han ido cayendo en desuso”, dice Jorge Orjuela, ginecoobstetra y perinatólogo.

Juan Carlos Giraldo, director de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas, indica que en el país existen 55.000 IPS (Instituciones prestadoras de salud), de las cuales 1.500 son hospitales. Según él, las materno-infantiles son las más escasas, por lo cual deben ser las más preciadas.

Andrea LinaresRedactora ABC DEL BEBÉ

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