Detalles de todo lo que sucede durante el trabajo de parto

Expertos hablan sobre las contracciones, el trabajo y la anestesia.

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Por: Abcdelbebe.com
junio 05 de 2012 , 02:40 p.m.

No todos los partos son iguales, algunos son impredecibles, pero sí existen unas líneas generales. Los ginecobstetras Ivonne Jeannette Díaz, Fernando Laverde, Daniel Londoño, Jorge García Pertuz, Édgar Acuña y Fabio Quijano, explican qué sucede durante esas horas en que la mujer trabaja para dar a luz.
1. Cómo reconocer las contracciones?
Se definen como un dolor que va de arriba hacia abajo, y de atrás hacia adelante. Un espasmo parecido a un cólico abdominal. Cuando son regulares, por ejemplo cuando se presentan tres en un lapso de 10 minutos, con una duración de 40 o 50 segundos cada una y durante más de dos horas, se dice que el trabajo de parto ha comenzado. En este punto se sugiere ir a la clínica. Tenga en cuenta que unas contracciones se presentan por causas distintas al inicio del trabajo de parto, como el subir o bajar escaleras, tener relaciones sexuales o levantarse rápidamente. Son normales, siempre y cuando no sean muy frecuentes.
2. Cuándo empiezan las contracciones?
Son el principal signo de que ha empezado el trabajo de parto. Aunque pueden aparecer después de la semana 35 de gestación, si nota más de tres contracciones en el día, antes de la semana 37, debe consultar de inmediato. Una forma de saber si se encuentra en trabajo de parto es modificar su ritmo de actividad: si está descansando y percibe contracciones, puede salir a caminar; si está activa, repose. Cuando es un verdadero trabajo de parto nada va a modificar las características de las contracciones.
3. Controles médicos en el parto
La mamá será hospitalizada en la clínica cuando los médicos evalúen que está en trabajo de parto, o presenta alguna complicación que compromete la salud de ambos. En la clínica monitorean al bebé, y a la mamá le toman la tensión, le escuchan el corazón y los pulmones. También, le realizan tactos vaginales (que se realizan, en promedio, cada dos horas), en los cuales el ginecobstetra introduce sus dedos, para medir cuánto tiene de dilatación. Cuando ya llega el momento del parto, la mamá se acomoda en la posición para el nacimiento, se le hace una limpieza de genitales con antiséptico y el especialista conduce la respiración de la paciente, para que después de unos 10 o 15 minutos de pujo, que es aproximadamente lo que dura el periodo expulsivo, nazca el bebé. En ocasiones se debe recurrir a espátulas para ayudarlo a nacer, y acortar el periodo expulsivo, pues cuando se prolonga mucho puede afectar la oxigenación del pequeño. Si es por cesárea, la mamá es llevada a la sala de cirugía y allí se realiza el procedimiento, que consiste en hacer varias incisiones hasta llegar al útero, donde está el bebé.
4. ¿Cómo es el trabajo de parto?
Es el momento cercano al nacimiento del bebé, y se divide en tres fases: dilatación (latente y activa), expulsión y alumbramiento. Todo el proceso suele durar, en promedio, entre 6 y 14 horas en las madres primerizas, y alrededor de ocho en aquellas que han tenido partos anteriores. Sin embargo, en casos particulares puede extenderse por más de un día.
• Dilatación: es la primera parte del parto. Esta es el ensanchamiento del cuello uterino, que se da para que el bebé tenga el espacio suficiente para salir, y debe llegar a los 10 centímetros.
• Expulsión: se inicia cuando la dilatación llega a 10 cm. Es justo en el momento del nacimiento cuando se evalúa si se necesita o no la episiotomía; es decir, el corte que se realiza para ampliar la entrada de la vagina, permitir que el bebé salga con mayor facilidad y se disminuyan las posibilidades de desgarro, el cual suele efectuarse en las madres primerizas.
• Alumbramiento: ocurre entre los 15 y 30 minutos posteriores al nacimiento del bebé. La mujer podría seguir experimentando débiles contracciones. El obstetra debe verificar que la pérdida sanguínea de la madre sea normal y que no queden restos de placenta ni de membranas. Luego, el médico se ocupará de suturar la episiotomía o cualquier desgarro que se haya producido.
Puede sentirse exhausta o, por el contrario, llena de energía. Es probable que tenga mucha sed y hambre, especialmente si el parto ha sido largo, pero deberá empujar para ayudar a expulsar la placenta. Trate de permanecer tranquila mientras le suturan la episiotomía o el desgarro. Una vez el cordón umbilical haya sido cortado, tome en brazos a su bebé.
5. ¿Se necesita anestesia?   
Cuando se acerca el momento de dar a luz, los analgésicos, según los médicos, son un “paño de agua tibia”. Por eso, ellos sugieren aplicar la epidural, una inyección que se ubica en las vértebras de la zona baja, para bloquear el dolor, y a la que todas tienen derecho, según el Plan Obligatorio de Salud. Este medicamento comienza a hacer efecto después de 15 minutos de ser inyectado, y su resultado puede permanecer durante dos o tres horas y, si es necesario, se aplica nuevamente. Para muchas es posible vivir un parto sin dolor gracias a la anestesia. Algunas le temen, porque existen mitos alrededor de este bloqueo del dolor. Se cree que deja a la mujer paralítica, lo cual es falso, aseguran los expertos. Para prevenirla se puede usar el control natural: caminar y respirar profundamente ayudan a manejar el dolor de las primeras contracciones. Esto facilita el proceso de dilatación y acomoda al bebé en la posición correcta para el parto.
6. ¿Qué es el rompimiento de membrana?    
Tener la sensación de orinar es un signo de la ruptura del saco amniótico, que popularmente se conoce como 'romper fuente'. Este es de color marrón, o verdoso oscuro. Lo usual es que la ruptura del saco ocurra durante el trabajo de parto y no antes; incluso, en ocasiones es el médico el que tiene que hacer la ruptura. En el momento en que usted rompa fuente debe llamar al médico y recurrir lo más pronto al hospital, pues significa que el parto será más rápido de lo esperado.
7. ¿Cúando se debe pujar?   
La sensación de pujo se asemeja a una defecación involuntaria, propia de la presión de la cabeza del bebé. La mujer no puede pujar antes de que termine de dilatar, porque podría inflamarse el cuello y retardar la dilatación. Debe esperar a sentir la contracción para pujar. Allí es llevada a la sala de parto y la preparan para dar a luz. Los síntomas del pujo pueden ser: necesidad de empujar (aunque no todas las mujeres la sienten), brote de energía (como una reserva de fuerzas) o de fatiga, presión rectal, contracciones intensas, sensación de estiramiento, hormigueo, quemazón o punzadas en la vagina cuando la cabeza del bebé corona, y una sensación húmeda y resbaladiza cuando este emerge. En esta fase es vital que adopte una postura cómoda para empujar. Una posición semisentada o en cuclillas es probablemente la mejor, ya que se aprovecha la fuerza de la gravedad para acelerar el proceso.
8. Entrega del niño y a recuperación  
Cuando el bebé nace, el obstetra pone dos pinzas para ligar el cordón umbilical, y corta entre ellas. Luego, se le entrega el bebé al pediatra, quien se encarga de mostrarlo a la madre por unos segundos y limpiarle el líquido amniótico que hay en la nariz y la boca. Además, lo pesa y se le practican los exámenes necesarios.
Curso
Los expertos lo aseguran: con el curso para preparar a las mamás, ellas llegarán más tranquilas y expertas al parto. Allí les enseñan, entre otras cosas, a afrontar adecuadamente el nacimiento. Por lo general, esta preparación inicia desde la semana 28 de embarazo, con tres sesiones semanales, que generalmente duran una hora. El acondicionamiento consiste en que la mujer tenga control corporal. “La relajación va de la mano de la respiración, y en cada una de las etapas del parto hay una forma adecuada de inhalar y exhalar para disminuir el dolor”, afirma Martha Cuadros, instructora de psicoprofilaxis obstétrica.
También se les enseña a pujar correctamente, a realizar ejercicios de tensión-relajación y flexibilidad.
Es ideal que el curso sicoprofiláctico se tome en pareja, así ambos reciben las instrucciones para el trabajo de parto. Y, además, el padre podrá ayudar a la madre en ese momento brillante: el nacimiento.