El embarazo, un montón de sensaciones nuevas

Saber acerca de ellos puede ayudar a reducir la incertidumbre.

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Por: Catalina Gallo Rojas
marzo 08 de 2013 , 05:48 p.m.

Saber que se espera un bebé, ver cómo cambia el cuerpo, sentir movimientos en el útero, comprar ropa, visitar al médico, conocer al bebé en una ecografía y luego dar a luz y tener en brazos a ese nuevo ser, es todo un proceso lleno de emociones, sentimientos y sensaciones, muchas de ellas novedosas y únicas, que acompañan a la mujer durante los nueve meses de embarazo.

Días llenos de expectativa, de ilusión, de miedos, de angustias, de felicidad, de incertidumbre, de tristeza, sentimientos todos que pasan por la piel, el corazón y el útero de una madre.

A esto se suman una cantidad de cambios físicos que no siempre son agradables para todas las mujeres y que, aunque son pasajeros, pueden afectar su autoestima. Otras pueden asumir su cuerpo de otra forma y sentirlo como un reencuentro con su feminidad.

A pesar de que un embarazo lo han vivido las mujeres a lo largo de toda la historia, en diferentes culturas, ambientes, épocas y demás, y que es tan natural como la vida misma, es único para cada mujer y para cada hijo. Y aunque los meses de gestación están registrados en los libros y los ginecólogos los conocen a la perfección, muchas veces las embarazadas no están informadas o los médicos no les cuentan todo lo que les puede suceder, ahora las consultas con los especialistas son más cortas. Además, una cosa es saber del tema y otra muy distinta, vivirlo.  

Muchos son los cambios emocionales y físicos que un embarazo puede traer. Algunos no se ven muy agradables y no todas las madres los experimentan; algunas son más susceptibles que otras y las afectan los cambios hormonales, que son muy fuertes, el acompañamiento de la familia, si el hijo es deseado o no, la edad, sus antecedentes emocionales y, en general, el ambiente en el que se vivan los nueve meses de espera.

Por fortuna, hoy la ciencia conoce más sobre lo que les sucede a la madre y al hijo durante estos nueves meses, y ha puesto este conocimiento al servicio de quienes hacen posible el embarazo y el nacimiento.

Es claro que la gestación no es una enfermedad, pero sí es un tiempo de transformaciones que pueden parecerle a la mujer como si padeciera algún mal. No lo es, y muchas de estas molestias pueden ser aliviadas con truquitos que conocen los médicos y que también han sido enseñados de generación en generación.

Porque un embarazo transforma a toda la familia. Hoy día los padres están más involucrados y entienden que la mujer necesita su apoyo y su respaldo. Las abuelas, por lo general, acompañan a sus hijas y se crea entre las mujeres una solidaridad de género que solo hace posible la presencia de un ser que está próximo a nacer.

También puede resultar fascinante entender cómo el cuerpo de la mujer está diseñado para darle vida a un hijo y proveerle todo lo que necesita para crecer y formarse antes de estar listo para separarse de la madre.. Es vivir en carne propia eso de que la naturaleza es sabia.

Por esto, las náuseas, los dolores de espalda, de los senos, el ahogo, la sensibilidad, el sueño, el cansancio, las ganas de orinar, de llorar, verse gorda o con manchas en la piel y descubrir estrías,  valen la pena. Tal vez para muchas mujeres el embarazo no resulte ser algo agradable, mientras para otras será maravilloso, pero lo único que sí está claro es que la primera vez que tengan a su hijo en brazos será un momento único e irremplazable, sea este hijo deseado o no, porque la vida mostrará en este momento su mayor esplendor y la mujer habrá sido protagonista.