Pa' machos / Señores: esos senos también son suyos

* Asesor médico de Casa Editorial EL TIEMPO

Foto:

 -

Por: Carlos Fernández - Asesor médico El Tiempo
noviembre 15 de 2012 , 03:21 p.m.

Maestro, no se haga el de la vista gorda, recuerde que los senos de su señora también –más que satisfacción por todo y por todo– deben ser motivo de interés y, por qué no, de preocupación para usted.

Para empezar y, no lo quiero asustar, grábese la siguiente cifra: en Colombia, su patria, hay más de 6.000 casos nuevos de cáncer de mama cada año que a la postre terminan con la vida de algo más de 2000 de ellas. Muchas ¿no?

Ni crea que esto solo afecta a las mujeres de otros o que se trata de una enfermedad que ronda en los comerciales y campañas de televisión que invaden las pantallas por esta época. Nada de eso…

Solo por curiosidad, eche un vistazo a la línea femenina de su familia, haga un recuento, indague y le apuesto, cien a uno, que encontrará por lo menos un caso que relaciona a alguno de sus apellidos con este mal.

Si de pronto se salvó por ese lado, mire a sus compañeras de trabajo, vecinas y amigas, y comprobará que el asunto es en serio. Por lo menos alguna de ellas estará afectada o tendrá alguna conocida que haya sido tocada por la enfermedad.

Ahora, más allá de mirar la situación de personas que quizá para usted sean lejanas, vea a su esposa, a su compañera… Pero esta vez no a los senos, sino a los ojos y abórdela sin prevención para preguntarle: ¿Cuándo fue la última vez que te hiciste el autoexamen de los senos?

Pero claro, antes de decirlo preocúpese usted por saber qué es un autoexamen de senos.  Y como presumo que de eso no tiene ni idea, empiece por conocer que se trata de una revisión rutinaria y ordenada que todas las mujeres, sin importar la edad, se tienen que practicar una vez al mes –una semana después de último periodo– para detectar masas, secreciones e irregularidades en los senos y en las axilas.

Es importante, pero no suficiente. Se ha comprobado que con esta práctica se pueden hacer diagnósticos precoces de las dos terceras partes de esta clase cáncer.  Es aquí donde usted juega un papel relevante, porque sepa que es parte fundamental del equipo de diagnóstico. Su tarea empieza por tranquilizarla a ella si se descubre algo fuera de lo común. En ese sentido, además de poner la mano en su hombro, usted tiene la obligación de impulsar y acompañar a su pareja a la visita con el médico.

Y no solo eso. También es responsabilidad suya insistir para que el autoexamen quede bien hecho. Así que, entrénese en distinguir y detectar cambios en la piel, aparición de hoyuelos, arrugas, bultos en el seno y la axila o cambios en la forma del pezón. Por encima de todo, no sobra decir que los senos de su señora también son suyos.