Síguenos en:

  • ANTES DEL EMBARAZO
  • EMBARAZO
  • BEBÉ
  • NIÑO

¿Ya estás registrado? Ingresa aquí

Patrocinado por:

Aprenda a identificar las fases del trabajo de parto

Aprenda a identificar las fases del trabajo de parto
Por: Redacción ABC del bebé
Lunes, 5 Febrero 2007 - 3:47pm

La proximidad del parto genera ansiedad en muchas gestantes.

0

Comentarios

Comparte este artículo

http://www.abcdelbebe.com/temas-abc/partoLa proximidad del parto genera ansiedad en muchas gestantes, debido a que se trata de un proceso largo y dispendioso. Algunas, incluso, se tensionan al hablar del tema, especialmente cuando han escuchado las experiencias negativas de aquellas que ya lo vivieron y que suelen girar en torno a un desagradable denominador: el dolor de las contracciones.

Aunque son muy pocos los partos que responden con exactitud a la literatura que existe sobre el tema, hay tiempos y parámetros comunes para este proceso fisiológico, que termina con el nacimiento del bebé y la salida de la placenta.

Pero existe una realidad prácticamente invariable: el 90 por ciento de las mujeres experimenta dolor. Este hecho resulta, a veces, poco favorable para el progreso del trabajo de parto debido a que se ponen ansiosas y no logran cooperar. Sin embargo, existe todo tipo de analgésicos para aliviar el dolor y favorecer el nacimiento del niño.

Entonces, no hay que temerle al parto vaginal. Según el ginecoobstetra Fernando Laverde, el trabajo de parto ayuda a que la respiración y circulación del feto se adapten a las condiciones de la vida extrauterina, además de favorecer la expulsión del líquido amniótico presente en los pulmones del bebé. La cesárea, por el contrario, en ciertas circunstancias podría provocarle hipertensión pulmonar.

¿Qué pasa, qué se siente, cuánto dura?

 

Las contracciones producen la dilatación y borramiento del cuello uterino. Se definen como un dolor que va de arriba hacia abajo y de atrás hacia delante; un espasmo que las mujeres comparan con un cólico abdominal y un dolor de cintura simultáneos, que viene y va. Con la contracción se endurece toda la pared abdominal, la cual ofrece resistencia cuando se palpa el abdomen con los dedos. Cuando las contracciones son regulares, frecuentes e intensas, por ejemplo cuando se presentan tres en un lapso de 10 minutos, con una duración de 40 o 50 segundos cada una y durante más de dos horas, se dice que el trabajo de parto ha comenzando. “En este punto se sugiere asistir a la clínica u hospital para una primera valoración. Allí, el médico revisa si el cuello uterino está blando, borrado y dilatado”, explica el ginecoobstetra Daniel Londoño.

Es posible, sin embargo, que la embarazada experimente contracciones uterinas frecuentes e intensas pero sin carácter progresivo; pueden aparecer después de la semana 35 de gestación y no llegan a ser lo suficientemente prolongadas para que la mujer acuda a la clínica. “Una forma práctica de saber si se encuentra en trabajo de parto es modificar su ritmo de actividad: si está descansando y percibe contracciones, puede salir a caminar o a darse una ducha; si está activa, debe reposar un rato”, indica Londoño. Cuando se trata de un verdadero trabajo de parto, agrega, nada va a modificar las características de las contracciones.

“Cuando la paciente está a término y estas comienzan, se le sugiere caminar”, añade Laverde. Advierte, sin embargo, que en caso tal de que las contracciones se regularicen, intensifiquen y prolonguen cuando la gestante no ha llegado aún a la semana 37, hay que evaluar qué tan conveniente es detenerlas con medicamentos por el riesgo de un parto prematuro.

Comenzó, ¿y ahora qué?

Una vez la embarazada llegue a la clínica u hospital, usualmente se le administra suero por vía intravenosa para mantenerla hidratada. Idealmente, no se le permite ingerir alimentos.
Hay un porcentaje variable de mujeres, entre el 15 y el 25 por ciento, que rompen membranas antes de sentir contracciones y comenzar el trabajo de parto. En este caso, es conveniente acudir de inmediato al centro de atención médica. El 80 por ciento llega a la clínica en trabajo de parto con la bolsa íntegra. Si las membranas no se rompen de manera espontánea, el obstetra lo hace de forma artificial (amniotomía) de acuerdo con su criterio y en el tiempo que considere más apropiado, ya que la ruptura de la bolsa promueve la dinámica uterina y agiliza un poco más el trabajo de parto.

Este se divide en tres fases: dilatación (latente y activa), expulsivo y alumbramiento. La parte latente de la primera fase ocurre antes de llegar a los tres centímetros de dilatación. Puede tardar entre dos y seis horas en una primigestante (primer embarazo) y tres en una multípara (más de un parto).

La segunda parte comienza con dilatación más rápida y progresiva hasta llegar al expulsivo. Tarda siete horas en una primípara y cinco en la multípara.

En el transcurso del proceso, se monitoriza la frecuencia cardiaca del bebé y se realiza tacto vaginal cada hora o dos para determinar el progreso de la dilatación del cuello.
“En la primigestante esta ocurre a razón de 1 cm por hora, aproximadamente; en la multípara puede ser de 1,2 o 1,5 cm por hora”, señala Londoño.

En cuanto a la aplicación de la anestesia peridural ?indica el especialista?si se aplica de manera muy temprana, puede aliviar el dolor, pero también es posible que llegue a prolongar excesivamente el trabajo de parto; si, por el contrario, se hace de manera tardía, puede ser más complicada su aplicación. Lo mejor, dice el ginecoobstetra, es buscar un punto intermedio: de 4 a 6 cm de dilatación.

Hora de nacer

El proceso continúa hasta que el cuello llegue a 10 cm de dilatación.

Cuando está 100 por ciento borrado y dilatado, 10 cm, usualmente con las membranas rotas, se inicia la segunda fase: el expulsivo o nacimiento del bebé, que puede tardar hasta una hora. “La sensación de pujo se asemeja a una defecación involuntaria, propia de la presión de la cabeza del bebé. La mujer no puede pujar antes de que termine de dilatar porque podría inflamarse el cuello y retardar la dilatación”, afirma el ginecoobstetra Laverde. El pujo depende de la gestante; es una forma de apoyo a la fuerza ejercida por el útero para expulsar al bebé, que se apoya en las contracciones con el fin de aumentar la presión. La mujer, según Laverde, debe esperar a sentir la contracción para pujar. La clave: no angustiarse y cooperar, en lo posible, con el obstetra que en ese momento atiende el parto.

Fase final

Algunos médicos, de manera rutinaria, efectúan la episiotomía, un corte de tres a cuatro centímetros de longitud cuando el feto asoma la cabeza y el periné está muy delgado. Este suele efectuarse en las madres primerizas, frente a la posibilidad de que nazca un bebé de buen tamaño.

El alumbramiento o expulsión de la placenta (tercera y última fase) ocurre entre los 15 y 30 minutos posteriores al nacimiento del bebé.

El obstetra debe verificar que la pérdida sanguínea de la madre sea normal y que no queden restos de placenta ni de membranas. Luego, si es necesario, efectuar la reparación quirúrgica de la episiotomía (episiorrafia), que se hace con anestesia local.

¿Si no hay dilatación?

Entre las anomalías que ocurren durante el trabajo de parto, explica el ginecoobstetra Laverde, figuran las contracciones débiles o poco frecuentes para producir dilatación y las contracciones frecuentes pero leves y muy cortas (de baja calidad).

En las primeras se refuerza el proceso con medicamentos; en las segundas, se aplica anestesia peridural (la mujer suele estar muy ansiosa) y posteriormente pitocín.
“Algunas dejan de dilatar por distintas razones. Entre ellas: distocias cervicales (anormalidades en el cuello uterino) porque el cuello de la matriz está inflamado; igualmente, que no esté lo suficientemente corto, blando y maduro una vez se han roto las membranas; el bebé es muy grande o viene en presentación incorrecta; infecciones vaginales o miomas”, agrega el ginecoobstetra Londoño.

Finalmente, hay que aclarar que todas las mujeres están preparadas fisiológicamente para el parto vaginal y que, según el progreso del trabajo de parto y el umbral del dolor, cada experiencia es única y muy personal.

 

Por Andrea Linares G.
Redactora ABC del bebé.

 

 

 

Herramientas

Obtendrás una tarjeta con los datos que tú y tu familia deben saber cuando el alumbramiento sea inminente.
Con el día de tu última menstruación, esta herramienta te servirá para obtener datos claves del desarrollo de tu hijo.

Publicidad