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Técnicas de relajación para dar a luz sin angustia ni dolor

Técnicas de relajación para dar a luz sin angustia ni dolor
Por: Juan David Cárdenas
Viernes, 23 Marzo 2007 - 6:39pm
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Respirar, hacer ejercicio, estar acompañada por la pareja y practicar yoga son los métodos más recomendados por los expertos para reducir los síntomas durante el trabajo de parto.

La mayoría de las embarazadas creen que el nacimiento de su hijo será doloroso, sin saber que hay formas de hacerlo menos traumático. La clave es prepararse y aprender a relajarse para que el alumbramiento del bebé sea más fácil.

Algunas mujeres recurren a la medicina tradicional para aliviar los dolores de parto y optan por aplicarse la analgesia peridural, que adormece el cuerpo, del abdomen hacia abajo, y evita la sensación de las contracciones. Sin embargo, luego del nacimiento, el cuerpo queda bastante maltratado porque, por lo general, no se puja correctamente.

Por eso, la mejor decisión es prepararse durante los nueve meses para este momento. Así, se puede aprender a manejar la respiración, a controlar el cuerpo y a relajarse. Esto no quiere decir que el dolor vaya a desaparecer por completo, pero sí va a ser más llevadero.

Entrenamiento

Lo más recomendado es realizar un curso psicoprofiláctico, en el cual se enseña a las madres, entre otras cosas, a afrontar adecuadamente el nacimiento del bebé. Esta preparación es recomendable que se inicie desde la semana 28 de embarazo y con tres sesiones semanales, que generalmente duran una hora.

El acondicionamiento consiste en que la mujer tenga control corporal. “La relajación va de la mano de la respiración y en cada una de las etapas del parto hay una forma adecuada de inhalar y exhalar para disminuir el dolor”, afirma Martha Cuadros, instructora de psicoprofilaxis obstétrica.

En este proceso es fundamental conocer y dominar cada parte del cuerpo. Para ello, se realizan ejercicios de tensión-relajación, que sirven para manejar las contracciones. Por ejemplo, se tensionan las manos y los pies y luego de contar ocho segundos, se relajan. Después, se tensionan los pies y se dejan relajadas la manos y, posteriormente, se tensionan la mano y el pie derecho y viceversa. “Con esto, ella va a identificar las partes del cuerpo tensionadas y podrá relajarlas simplemente”, asegura la instructora.

La flexibilidad también es fundamental y sirve para mejorar la presión y rigidez de la región abdominal.

En este tipo de cursos también se les enseña a las madres a pujar correctamente, pues “algunas hacen fuerza con la mandíbula y al día siguiente se les hincha la cara, se les brotan los ojos y les da dolor de cabeza. Aquí se les enseña a hacer fuerza con el abdomen y a relajar la vagina. Así, la dilatación es más apresurada y el bebé sale fácil”, indica Cuadros.

Aprender a respirar

El otro pilar de la relajación es la respiración. Cuando se tiene conciencia y se aprende a inhalar y exhalar, se oxigena mejor el cuerpo y el trabajo de parto se facilita.

“La respiración es importante en el parto porque el útero se está contrayendo de forma exigente. Si los músculos no reciben oxígeno, las contracciones aumentan el dolor y pueden producirse calambres. Además, el útero se estrecha y la placenta se reduce. Cuando la madre respira adecuadamente, controla las contracciones y hace más rápido el proceso”, afirma Sonia Monroy, licenciada en educación física e instructora del programa Gestando Campeones, de Compensar.

La madre debe aprender a respirar con el abdomen. Para ello, se enseña a que inhalen y exhalen lentamente, sin que se infle el pecho.

“Un ejercicio consiste en que ella cierre los ojos y cuente cuántas veces respira. Casi siempre son 30 por minuto. El objetivo es bajarlas a cinco y se logra inhalando lentamente por la nariz y exhalando pausadamente por la boca. También se les dice que cuenten cuatro segundos mientras toman el aire y ocho segundos mientras lo sueltan. De esta forma, empiezan a tener conciencia de la respiración y aprenden a controlarla”, explica Monroy.

Lo ideal es que se practique constantemente porque en el momento del parto se olvida contar y respirar y se echa a perder toda la preparación. Por eso, es necesario automatizar esos movimientos haciéndolos diariamente en la casa.

“El entrenamiento es fundamental. Nosotros somos unas guías y se les dejan unas tareas para que ellas practiquen los ejercicios en su casa y aprendan a relajar y a tensionar”, comenta Monroy.

Además de relajarse, esta preparación ayuda a las madres a entretenerse y a establecer un vínculo con su bebé. Adicionalmente, les sirve para la recuperación posparto porque aprenden a dominar el sistema nervioso y tienen menos posibilidades de desesperarse.

Respiración para dejar de pensar

El yoga también es una alternativa para relajarse durante el parto. Mediante la meditación, se logra el control corporal y se tiene conciencia de la respiración.

Según María de la Luz Giraldo, instructora de yoga, “cuando la embarazada respira de manera abdominal, tiene su conciencia en esa parte y deja de pensar. Así, se concentra en su cuerpo físico y en sus sensaciones. Esto la relaja y si lo hace acostada es posible que se duerma al cabo de unos minutos”.

El yoga prenatal busca orientarse a un nacimiento natural. Es más, en el trabajo de parto se pueden practicar unas posturas que se denominan el gato y el sapito, en las cuales las mujeres expanden la parte pélvica y la relajan y la tonifican. En general, la mayoría de los ejercicios sirven para tonificar los músculos de la pelvis y de los muslos.

El objetivo del yoga es brindar la facilidad de relajarse en cualquier momento. Esto es muy útil cuando empiezan las contracciones y le sirve a la madre para tranquilizarse. “Si el corazón y la cabeza están conectados con el cuerpo, el trabajo de parto se acorta y puede durar sólo cuatro o cinco horas”, comenta Giraldo.

Además, esta técnica enfatiza mucho en la visualización y esto permite que se puedan ver imágenes orientadas a abrir el canal del parto, relajar la zona pélvica y a comunicarse con el bebé. Así mismo, se despejan las ideas negativas y se quitan los paradigmas traumáticos sobre el alumbramiento.

La presencia del padre

El curso psicoprofiláctico está recomendado para que se tome en pareja, así los dos reciben las instrucciones sobre la forma adecuadad de asumir el trabajo de parto.

La presencia del padre en el nacimiento del bebé también sirve para relajar a la madre. En este momento de estrés y tensión, el hombre puede dar confianza y seguridad, permitiendo que el trabajo de parto sea más rápido y fácil.

El padre también puede ayudar a realizar los ejercicios de respiración cuando se presentan las contracciones, inhalando y exhalando junto a ella.

Además, es posible que se convierta en un guía para que la mujer practique todo lo que aprendió en la preparación.

Con su asistencia al parto, el vínculo con su pareja se fortalece. Así mismo, adquiere más fácil el rol de padre y se afianza más el afecto por su hijo.

 

 

Juan David Cárdenas P.Redactor ABC del bebé.

 

 

Comentarios (1)

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amalopas
Hace 42 semanas
Hola, les comento que andaba en la búsqueda de conocer cómo tener un parto sin dolor, en la web http://www.remediemos.com/salud09.htm que he dado por fin!!!! con una técnica muy buena y me faltan 3 meses pero ya tengo la guía, se la regalé a una amiga, quien la usó y me ha contado su experiencia, cuenta que tuvo un parto sin dolor tal y como explican en el sitio que has dejado, la verdad es una excelente técnica, muy completa y eficaz, ha sido de gran ayuda, es efectiva y muy cierta. Se los recomiendo, saludos.

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