Síguenos en:

  • ANTES DEL EMBARAZO
  • EMBARAZO
  • BEBÉ
  • NIÑO

¿Ya estás registrado? Ingresa aquí

Patrocinado por:

Formas de inducir el trabajo de parto

Formas de inducir el trabajo de parto
Por: Juan David Cárdenas
Jueves, 10 Mayo 2007 - 11:48am

Semana 41 de gestación, al parecer, el bebé no tiene intenciones de nacer.

0

Comentarios

Comparte este artículo

Transcurre la semana 41 de gestación y, al parecer, el bebé no tiene intenciones de salir del vientre materno. No hay contracciones y mucho menos dilatación del canal vaginal; pero, en cambio, sí se multiplica la ansiedad. La madre quiere que nazca ya y los médicos también lo creen necesario. La solución: inducir el parto.

Un nacimiento normal puede ocurrir a partir de la semana 37 de embarazo. Generalmente, si la mujer llega a la 41 y no ha tenido contracciones, se decide iniciar el proceso de inducción, con el objetivo de beneficiar la salud del niño y de la madre.

La inducción básicamente consiste en desencadenar el trabajo de parto a través del uso de medicamentos, que generan contracciones uterinas y la dilatación del cuello de la matriz, para permitir el paso del bebé.

“La utilidad de este procedimiento radica en la facilidad de terminar el embarazo cuando hay básicamente una de estas tres situaciones: patología materna, patología fetal o cuando el embarazo ha cumplido su tiempo y no se presenta dilatación del cuello uterino”, afirma el ginecoobstetra Pablo Victoria.

La causa más común para inducir el parto es la prolongación de la gestación pasándose de la fecha programada y que la paciente no inicia contracciones espontáneamente. La idea es evitar complicaciones secundarias en el niño, sobre todo porque después de la semana 41 disminuye la producción del líquido amniótico y la placenta se envejece.

Dentro de las principales patologías maternas que llevan a la necesidad de inducir el parto están la preeclampsia (aumento de la presión arterial durante el embarazo), la diabetes gestacional, infecciones uterinas y ruptura de membranas.

Desde el punto de vista fetal, los problemas habitua-les que desencadenan este proceso son la restricción del crecimiento porque la placenta no le envía los nutrientes
necesarios, el oligoamnios (poco líquido amniótico), falta de oxígeno y algunas malformaciones fetales.

Contracciones artificiales

El medicamento más utilizado para inducir el trabajo de parto es la oxitocina (versión artificial de la que produce el organismo), que se suministra a través de líquido intravenoso. Este proceso tiene que hacerse con la paciente hospitalizada y dura entre 12 y 18 horas, o incluso dos días.

Durante este tiempo, se hacen monitoreos frecuentes del feto y se va aumentando progresivamente la dosis del fármaco, hasta que el cuello uterino se dilate y el bebé pueda nacer a través del canal vaginal.

Según el ginecoobstetra Juan Carlos Ramírez, “la inducción, sobre todo en las madres primerizas, puede ser muy larga. Es más, en algunas ocasiones debe suspenderse porque no se obtienen los resultados esperados y toca realizar una cesárea”.

Otro medicamento utilizado para propiciar el parto son las prostaglandinas, un gel que se coloca intravaginalmente y favorece la dilatación del cuello uterino. También, estimula las contracciones.

Con frecuencia, este fármaco se aplica antes que la oxitocina para agilizar el nacimiento. “No es que las prostaglandinas induzcan el trabajo de parto, sino que reblandecen el cuello del útero para que la oxitocina funcione mejor. Además, son costosas y no las cubre el POS”, sostiene Ramírez.

Efectos secundarios

La utilización de estos medicamentos presenta algunos riesgos. El principal es que se produzcan muchas contracciones y se impida la llegada de oxígeno al bebé. “Lo normal es que una madre tenga tres o cuatro contracciones en 10 minutos. Si se le suministran dosis muy altas de oxitocina o hay una predisposición al medicamento, puede haber hasta seis y eso altera el bienestar del feto”, comenta el ginecoobstetra Jimmy Castañeda.

Así mismo, hay algunas situaciones clínicas que contraindican su uso: no deben ser aplicados en mujeres que tienen cicatrices en el útero (pacientes con antecedente de cesárea o cirugías para extracción de miomas). También pueden generar hipertensión.
Sin embargo, “en general son seguros”, subraya Castañeda.

¿Es bueno tener sexo?

Hay algunas formas que permiten producir las contracciones uterinas con mayor facilidad e intensidad, sin recurrir a los medicamentos.

La actividad sexual en los días previos al parto puede facilitar la presencia de contracciones espontáneas y permitir que el cuello del útero se dilate más rápido.

Además, el semen de los hombres contiene prostaglandinas y ayuda a suavizar el cuello uterino.

Es recomendable preguntar al ginecoobstetra si puede haber una contraindicación que no permita tener relaciones sexuales antes del parto.

Rozar los pezones con suavidad también produce oxitocina y sirve para estimular las contracciones. Su práctica debe ser consultada con el médico.

Una buena recomendación

El ejercicio también favorece que las contracciones uterinas se hagan más intensas. Por ello, es fundamental establecer una rutina diaria en la que la paciente por lo menos camine cuatro veces a la semana durante 20 o 30 minutos.

Si la mujer tiene un embarazo normal, puede caminar hasta antes del parto.

“Las pacientes que tienen buena actividad física durante el embarazo pueden empezar el trabajo de parto de manera espontánea y generalmente no necesitan la inducción”, comenta el ginecoobstetra Juan Carlos Ramírez.

Qué es la oxitocina

Es una hormona del cuerpo. La que se suministra para inducir el parto es una versión artificial.

Su función es estimular las células de los músculos del útero. De esta forma, se producen contracciones cuya frecuencia y fuerza aumentan durante el parto.

La oxitocina también ocasiona una contracción de las fibras musculares de los conductos mamarios e incentiva la salida de la leche.

 

Juan David Cárdenas P.
Redactor ABC del bebé.

 

 

 

Comparte este artículo

Herramientas

Tool Emergency Card description
Con el día de tu última menstruación, esta herramienta te servirá para obtener datos claves del desarrollo de tu hijo.

Publicidad