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Parto por cesárea: tipos de anestesia

Parto por cesárea: tipos de anestesia
Por: Melissa Serrato
Martes, 2 Octubre 2007 - 10:17am
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El miedo al dolor es el principal argumento que las mujeres ofrecen a los ginecoobstetras y a los anestesiólogos para que sus hijos nazcan por cesárea y no por parto vaginal. Aún así, conviene que las futuras madres conozcan en qué consiste la tan solicitada ‘inyección en la espalda’ y la menos frecuente anestesia general.

“El procedimiento quirúrgico que más se realiza en el mundo es la cesárea. Los médicos lo vemos varias veces al día; pero, no por eso podemos desconocer que a las mujeres les produce un altísimo nivel de ansiedad”, cuenta Fernando Aguilera Castro, anestesiólogo de la Clínica de la Mujer, del Hospital Simón Bolívar y director del posgrado de Anestesia y reanimación de la Universidad El Bosque.

Y, aunque es el anestesiólogo quien elige el tipo de anestesia que va a utilizar, es recomendable que antes de la fecha probable del nacimiento, las mujeres asistan a una consulta, pues conocen las diferentes clases de anestesia para enfrentar mejor el procedimiento.

Anestesia regional

Tradicionalmente se conoce como la ‘inyección en la espalda’, pero, en términos exactos, se aplica en el eje neuroaxial, y se clasifica en peridural y espinal.

Espinal o raquídea. Una vez se aplica, la paciente presenta un bloqueo completo, desde el pecho (esternón) hasta las piernas, con un efecto casi inmediato, pues no hay que darle tiempo para que actúe, sino que se puede hacer la incisión rápidamente.

“La calidad de la anestesia es excelente. Sin embargo, ese bloqueo es muy molesto porque puede demorarse hasta dos o tres horas el efecto; es decir, que no pueden mover absolutamente nada”, asegura Aguilera.

Entre los efectos colaterales que podrían presentarse se encuentran: baja repentina de la tensión arterial, precisamente por su pronta acción y que requerirá un monitoreo permanente a la madre.

También, la cefalea posraquídea, o dolor de cabeza cuando termina el procedimiento, que se presenta porque al aplicarla es necesario romper la duramadre (la capa que cubre la médula espinal).

Según el anestesiólogo, se trata de un dolor de cabeza particular, que incapacita en cierta medida a las mujeres para estar atentas en el cuidado del menor. “Hoy día estos inconvenientes se presentan en un porcentaje muy bajo, en relación con años anteriores: aparece entre el 1 y el 4 por ciento, porque actualmente las agujas son de muy delgado calibre. Hace un tiempo, cuando se utilizaban más gruesas, la incidencia era de 14 por ciento”, dice el anestesiólogo.

Peridural. Es muy frecuente su uso, pues “muchas pacientes, que habían planeado dar a luz por parto vaginal y se les había aplicado la analgesia peridural (en la que se deja un catéter), se complican y es necesario hacer cesárea; entonces se les aplica el anestésico por el catéter”, explica Aguilera.

Esta narcosis produce un bloqueo segmentario: solamente de las sensaciones que aparecen en el área quirúrgica; es decir, desde el esternón hasta el pubis, las piernas alcanzan a dormirse muy poco, pues la aguja llega a un lugar mucho menos profundo que en la raquídea.

“A las pacientes no les duele nada, pero sienten que las están operando, que les están haciendo presión en el abdomen, que nace su bebé porque el obstetra y el ayudante empujan para sacarlo. Por eso, visitar con anterioridad al anestesiólogo permite conocer las diferentes alternativas y por la ansiedad no van a confundirla con dolor”, recomienda el anestesiólogo.

En los casos en que la mujer está muy angustiada, el experto debe aumentar la dosis y adicionalmente aplicar un sedante, que en lo posible se evita porque el bebé puede recibir una parte de ese medicamento y nacer levemente sedado.

Según Aguilera, la principal ventaja de la peridural es que el efecto no es tan prolongado; las mamás salen de la sala de cirugía sin dolor, moviendo sus piernas y hábiles en su nuevo rol. En cuanto a los efectos colaterales, el doctor Aguilera asegura que los volúmenes de anestésicos que se aplican son altos, lo cual genera mayor riesgo de toxicidad.

Entonces, si una parte de la dosis del anestésico se va en la vena, la paciente puede tener una reacción tóxica. Esta complicación es muy rara, del 0,5 por ciento; puede generarle dificultad para respirar, baja de tensión, convulsiones o un colapso cardiovascular.

Anestesia general

El doctor Aguilera asegura que este tipo de anestesia se usa solamente cuando la madre está en muy malas condiciones; por ejemplo, si presenta una hemorragia por desprendimiento de placenta, si tiene enfermedad hipertensiva muy grave y su estado cerebro-vascular está comprometido porque convulsionó o si hay sufrimiento fetal agudo, que no da tiempo para poner una anestesia regional y hay que sacar al bebé lo más pronto posible.

“Solo en esos casos es que se recomienda y se usa, porque a veces las pacientes, por falta de información por parte de su obstetra o de un anestesiólogo, llegan exigiendo anestesia general para sus cesáreas, sin imaginarse que uno de los principales riesgos es que esta anestesia sí pasa al bebé, porque atraviesa la barrera placentaria.

Además, es más difícil entubarlas porque su vía aérea y tejidos blandos están inflamados y por el crecimiento del útero, la posición de su estómago cambia y tienen una tendencia importante a broncoaspirar”, concluye.

Cefalea posraquídea. Cuando es muy intenso el dolor de cabeza que se puede presentar después de aplicar la anestesia espinal o raquídea, la opción para controlarlo es aplicar un parche sanguíneo. Para ello, se toma una muestra de sangre de la madre y se le aplica en el mismo sitio de la punción de la anestesia; así, se cierra el espacio de la duramadre que se pinchó.

 

 

Melissa SerratoRedactora ABC del Bebé

 

 

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