Conoce los beneficios del omega 3 durante tu embarazo

Consumir omega 3 en el embarazo mejora la flora intestinal del bebé y reduce el riesgo de sobrepeso.

Alimentación

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Por: María Camila Martínez
julio 26 de 2018 , 03:19 p.m.

Un reciente estudio del Hospital General de Massachusetts y la Escuela de Medicina de Harvard, publicado en la revista Microbiome, indica que las madres que incorporan en su dieta diaria grasas saludables como el omega 3, podrían ayudar a sus bebés a que desarrollen órganos digestivos más sanos y evitar que sean niños con sobrepeso.

El omega 3 se encuentra en alimentos como el pescado azul, las nueces, y en algunas semillas. Los humanos no producimos estas grasas en nuestro organismo y es necesario conseguirlas a través de la alimentación. Sin embargo, aunque tomar omega 3 tiene sus beneficios, como su fuente primaria es el pescado, debes tener cuidado de qué tipos de peces son los que puedes consumir durante tu embarazo, en especial, pescados predadores como los tiburones, el pez espada y algunos tipos de atún qué, por el contrario, pueden afectar el embarazo.

La dieta occidental es deficiente en omega 3 y, a la vez, está sobrecargada con grasas omega 6, que se encuentran en aceites vegetales como el de maíz, el de soja y el de girasol, y en alimentos fritos, como las papas. Este desequilibrio en las grasas de la dieta puede contribuir a la obesidad, las enfermedades cardíacas y otras enfermedades crónicas.

Los resultados de la investigación sugieren que, si una madre ingiere más grasa omega 3 y menos omega 6 durante el embarazo y la lactancia, podría ayudar a su bebé a mantener un peso saludable. También puede ayudar a que los tipos correctos de flora intestinal crezcan en el cuerpo de su bebé y se formen órganos digestivos sanos para su vida posterior.

Omega 3

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Otros beneficios del omega 3

La ingesta de omega 3 en el embarazo y la lactancia es esencial para la formación y el desarrollo de las funciones cerebrales del feto y, posteriormente, del bebé en sus primeras etapas de vida. La agudeza visual, la memoria, el aprendizaje y la concentración son algunas de ellas. También ejerce un papel fundamental en el sistema nervioso, y contribuye en muchos aspectos de la función neuronal.

Facilita y regula los procesos inflamatorios, respiratorios y alérgicos. Cabe aclarar que no evita las alergias, pero su presencia en el organismo hace que la reacción sea menos invasiva. Mejora la circulación y reduce la tendencia de la sangre a coagular, reduciendo las arterias cerradas y proporcionando una mejor respuesta inmunitaria. Las células de los vasos sanguíneos se dilatan mejor cuando se ingiere omega 3, disminuyendo la inflamación.

Además, de acuerdo con otro estudio de la Universidad de Waterloo en Canadá, consumir omega 3 si estás embarazada reduce casi en un tercio la posibilidad de que tu hijo padezca asma. Los resultados de la investigación demostraron que a las mujeres que se les prescribió 2,4 gramos de suplementos de omega 3 en el tercer trimestre de su embarazo redujeron el riesgo de asma en sus hijos, hasta en un 31 por ciento.

El estudio

Para el estudio se utilizaron dos grupos de madres alimentadas con la misma dieta, con la única diferencia de que un grupo estaba expuesto al omega 3 en su tejido corporal y el otro no.

Los resultados observados fueron, además de los cambios en el peso, que el equilibrio entre las grasas omega 3 y omega 6, en el organismo de la madre también afecta la salud de los órganos digestivos de los hijos.

Si una madre tenía más grasas omega 6 en su cuerpo durante el embarazo o la lactancia, los órganos de sus bebés eran más permeables, lo que significa que la barrera de las células intestinales era más porosa.

Los hijos de las madres que se alimentaban con grasas omega 6, tenían un aumento de bacterias menos sanas en el intestino, lo que pudo contribuir a su aumento de peso. Sin embargo, si los bebés eran amamantados por una madre con grasas omega 3, su intestino y microbiota (flora intestinal) eran más saludables. Además, el efecto de la grasa de la madre en la salud intestinal de sus bebés continuó hasta la edad adulta.