Cómo se desarrollan y estimulan los sentidos del bebé dentro del útero

Aprenda cómo estimularlos o no de acuerdo con su formación y desarrollo.

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Por: Karen Johana Sánchez
febrero 20 de 2012 , 05:37 p.m.

El bebé, hasta ahora, tiene el tamaño de una aceituna y aunque es tan pequeño, en él ya se están formando primitivamente sus ojos, nariz, boca, oídos y manos. Está dentro de un espacio acuático y tranquilo, y la naturaleza es la encargada de que crezca adecuadamente.
Eso no quiere decir que ya oiga, saboree, huela, toque y vea. Simplemente hay diminutos tejidos, piel y otros elementos del cuerpo humano que están trabajando como hormiguitas para que, más adelante, se construyan los sistemas que le permitirán al niño explorar el mundo.
Y es alrededor de la semana 22 que estos órganos de los sentidos están desarrollados. Uno hacia la semana 21, otros hacia la 24; el único que  madura después del nacimiento es la vista. Por eso, la estimulación intrauterina debe comenzar solo hacia la semana 22 ó 23 del bebé.

Olfato, el sentido del amor
Como los bebés están sumergidos en el líquido amniótico, no huelen nada. Por eso, es complicado hacer una estimulación intrauterina.
La ginecobstetra Guiliana Puccini explica que cuando nacen, empiezan a oler y a reconocer inmediatamente a su mamá por el vínculo que traen. Ahora reonoce también por el olor a esa persona cercana.  
Para la doctora Puccini, “el sentido regulador del amor es el olfato. Es el órgano que genera la relación de los seres humanos. Por eso, como el bebé no ve, lo primero que le genera seguridad es el olor y la voz de su mamá”.
En cuanto al padre, se recomienda que para que su hijo al nacer reconozca su olor, cargue al pequeño y coloque la cabeza hacia su cuello, donde permanece el humor de las personas.

Gusto
El sistema gustativo se desarrolla completamente dentro del útero, pero se estimula fuera del vientre. La lengua contiene las papilas gustativas, que se desarrollan desde la décima semana y permiten distinguir entre sabores ácidos, salados, agrios, etc.; el primero que identifica el bebé es el dulce.
No quiere decir que él reconozca los sabores cuando está en el útero; simplemente, de los alimentos que ingiera la madre se transmitirán los nutrientes al bebé por el cordón umbilical. El primer sabor del pequeño será la leche materna al nacer.

Tacto y comunicación
Las manos aparecen como a la novena semana y desde ese momento hay inervaciones táctiles en el bebé. Es decir, si pellizcara al bebé, ya lo sentiría, dice la enfermera especialista en estimulación María Paulina Arboleda.
Desde que está en el vientre, agrega la ginecobstetra Guiliana Puccini, el pequeño todo lo puede coger; tiene reflejo de aprensión. Es decir, apenas lo coges, te agarra.
La separación de dedos sucede a la décima semana y se ven completamente formadas a la 11 ó 12.
Incluso, cuando se hacen procedimientos dentro del útero y el bebé se encuentra por accidente con un elemento externo, se puede percibir en una ecografía los reflejos de retirada, indica la
doctora Puccini.
El sistema táctil permite que el bebé y los padres se comuniquen. Para ello, María Paulina aconseja que los padres hagan masajes sobre el vientre, que sean organizados (del centro hacia fuera, hacia los lados y hacia arriba), simétricos (si hace hacia un costado, también hacia el otro, porque ellos están en la formación de los hemisferios cerebrales) y fuertes.
Aunque muchos padres temen hacer fuerza sobre el vientre, la enfermera afirma que como “la mamá tiene tres capas de piel, una de grasa, capas del útero engrosadas y una placenta con líquido
amniótico, hay que hacer caricias fuertes para que el bebé las perciba”.
La manera de hacerlo es a través de varias clases de masajes: normal, nudillo, coquita, palmada y pellizco. Según Arboleda, “se hace el que menos le moleste a la mamá. La idea es que el bebé los sienta; y lo más chévere es que después se hacen extrauterinamente y él se acuerda”.
Se aconseja hacerlo con la crema o el aceite que la mamá use para su piel.
Por su parte, la doctora Guiliana señala que por medio del masaje no se va a estimular al bebé, simplemente las caricias son un acto inherente a la maternidad y su significado se basa en el sentimiento de la madre. Además, dice que es aconsejable acariciar, pero no masajear con presión.

Visión, el último en madurar
Los ojos aparecen en la semana cuatro en forma de surcos ópticos, los cuales crecen hacia afuera del cerebro anterior; por eso, a un feto se le ven en la parte lateral.
Luego, en la semana ocho, se forma la vesícula óptica, la cual más adelante se va a diferenciar entre el globo ocular y la parte de los lentes (cornea y cristalino); estos últimos se desarrollarán posteriormente.
“Al final del segundo trimestre se forma la arteria central de la retina que es lo que va a hacer que hacia la semana 20 esté fusionado el ojo como tal”, explica la ginecobstetra Guiliana Puccini.
Los párpados se forman a las ocho semanas, pero se quedan cerrados hasta la semana 24, añade.
Estimular este sentido, dice la especialista, es muy difícil por la interposición de los tejidos maternos. Si se viera algo, sería un reflejo rojo por el color de la sangre y los tejidos de la madre.
Además, los bebés nacen con la vista inmadura; en ese momento solo ven bultos. “Nace con la estructura completa, pero le falta adquirir la capacidad de ver ante la luz, de cerrar”, afirma la asesora María Paulina Arboleda.

Audición, para identificar a papá y mamá
Hacia la semana 25, el feto ya oye; en principio, la voz, los movimientos y los latidos del corazón de la mamá. Los estímulos externos no los escucha con las misma claridad; la ginecobstetra Guilina Puccini dice que ellos oyen como si estuvieran dentro de una piscina.
“La estimulación intrauterina se hace a través de la música directa; es decir, colocar el iPod, parlante o audífonos sobre el vientre. El bebé capta el sonido y puede tener una reacción inhibitoria (calma) o excitatoria (movimiento), pero es igual de favorable para él si se mueve o no”, explica la enfermera María Paulina Arboleda.
Para ella, toda la música, como violines o la que se comercializa exclusivamente para ellos, es benéfica porque tiene sonidos agudos. “Puede ser desde música clásica hasta el vallenato; el acordeón es agudo. Mejor dicho, lo que a la mamá le guste oír”.
Y obviamente la voz de papá y mamá transmitida, preferiblemente, simulando megáfonos. María Paulina dice que el papá puede elaborarlos con el rollo de papel para cocina; para la mamá, con dos embudos y una manguera.
“Si la mamá le habla, él capta el sentimiento. También le pueden leer cuentos, contarle cómo les fue en el día”.
La ginecobstetra añade que “la voz lo tranquiliza y, por eso, cuando nace, la mamá lo carga y lo calma porque le recuerda la serenidad que tenía en el útero”.
En cuanto a los sonidos graves, aunque María Paulina no los aconseja, dice que conoce el caso de un papá baterista que todos los días tocaba para que su bebé oyera, y le parecía benéfico.

Sistema vestibular                            
Es el encargado del equilibrio y la identificación del cuerpo del bebé. Este se puede estimular, según María Paulina Arboleda, desde el útero. “El niño va a descubrir que la mano es de él dentro del útero, que se puede rascar. Más adelante, cuando nace, se
coge la cara y descubre las partes de su
cuerpo”, añade.
Por ejemplo, si se estimula el sistema vestibular, va a gatear; si gatea, va a coordinar y eso favorecerá su atención en la etapa escolar.
Los ejercicios para estimular el sistema se hacen con el movimiento de la gestante sobre una mecedora, un columpio o una hamaca. Para Arboleda, “el bebé siente el movimiento del balanceo que es muy bueno para el equilibrio. Desde la semana 20 se puede hacer”.
Si no hay estos elementos, se pueden hacer ejercicios de balanceo, a través, por ejemplo, de ejercicios de pilates y yoga que tienen
esta característica.

¿Para qué estimular al bebé?
El bebé es estimulado por su madre, sin que él o ella se den cuenta. Algunos de sus movimientos, palabras y alimentos hacen que el pequeño sienta bienestar. Esa vinculación afectiva realmente se hace a través de los sentidos.
La principal estimulación intrauterina está dada en términos de bienestar, resultante de que la mamá se sienta feliz con el embarazo. No le puede transmitir sentimientos, pero la madre se siente plácida. Si ella está contenta, eso hace que su bebé esté bien.
Para la ginecobstetra de alto riesgo y especialista en ultrasonido, Giuliana Puccini, “todo lo malo que le pasa a la mamá se transmite en términos de angustia; el bebé no sabe que es angustia, pero le llega la sangre más rápido y tiene reacciones no favorables”.
Y aunque hay ginecobstetras que entran en controversia con la estimulación intrauterina, la enfermera María Paulina Arboleda piensa que “todo depende del objetivo que se persiga; que va a salir matemático o músico, o va a tener un desarrollo más rápido, no es verdad. La estimulación debe perseguir facilitarle el camino al ser que viene en camino. Y, lo más importante, vincular al papá en el proceso y lograr un acercamiento familiar”.

Principios de la estimulación
María Paulina Arboleda Casas, enfermera y directora de Vivavivir, programa de asesoría pre y posnatal, dice que para que el bebé disfrute del estímulo, hay que tener presente varios principios:
• Romper las rutinas. Sorprender al bebé con varias actividades.
• Estimular máximo por treinta minutos.
• Combinar la estimulación. Por ejemplo, diez minutos de conversación y 20 minutos de balanceo. Hacer lo que a los padres les nazca.
• Momento adecuado. Tres horas después de la comida de la mamá porque es cuando el bebé tiene el metabolismo más alto. Y en la noche, porque está el papá y porque es cuando el bebé está más despierto, ya que ellos pueden manejar el horario al revés de los adultos.