Enfermedades leves que pueden presentarse en el embarazo

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Por: Abcdelbebe.com
julio 13 de 2011 , 12:04 p.m.

Los males intercurrentes del embarazo, de ser diagnosticados y tratados a tiempo evitan complicaciones mayores durante los nueve meses.



Las más comunes son: infecciones virales del tracto respiratorio alto, como resfriados e influenza; infecciones urinarias, como la cistitis; sangrado de encías o gingivitis; estreñimiento, alteración de hemorroides y alergias cutáneas.

Además, la diabetes gestacional, las hemorragias o amenazas de aborto, la preeclampsia, eclampsia, los desprendimientos placentarios, la anemia y el embarazo ectópico son enfermedades severas que también afectan en distintas etapas del embarazo.

No obstante, muchas mujeres prenden las alarmas innecesariamente y creen que cualquier alteración en la salud es motivo de consulta urgente, olvidando que el embarazo trae nuevos síntomas y cambia las rutinas y ciclos corporales, que no siempre son enfermedades.

“Por ejemplo, las ganas constantes de orinar se producen porque el útero crece y oprime la vejiga. Esto no implica que sea cistitis”, explica Fernando Laverde, ginecoobstetra de la Clínica de la Mujer.

Es importante “que las mujeres comprendan que ciertas alteraciones en su salud son parte del proceso de cambio que supone el embarazo. Bajan las defensas porque su aparato inmunológico debe adaptarse al nuevo ser. Esto, sumado a los cambios hormonales, hace a la mujer más propensa a ciertos virus, infecciones y enfermedades”, explica Fernando Gómez Corredor, jefe del Departamento de Ginecología y Obstetricia de la Clínica Marly.

Molestias que se complican
Es importante tener claro que a lo largo de la gestación será completamente normal presentar molestias como hinchazón de las piernas, debido a la retención de líquidos que, eventualmente, se produce en la madre; náuseas, mareos, dolores de cabeza, ganas frecuentes de orinar y hasta resfriados.

Sin embargo, hay que prestar atención si estos síntomas varían, pues podrían indicar que algo no anda bien y, si la madre se descuida, pondría en riesgo su salud y la del feto. A continuación, conozca las enfermedades leves e infecciones más comunes:

Cistitis
Aunque la necesidad de orinar con frecuencia es normal durante el embarazo, cuando la micción es dolorosa y la orina luce turbia, es señal de cistitis. Para manejar estos casos, los expertos recomiendan confirmar el diagnóstico a través de pruebas de orina. Luego, la mujer deberá aumentar el consumo de líquidos.

Generalmente, esta infección urinaria se trata con antibióticos medicados por el especialista; no obstante, durante la gestación se corre el riesgo de que estos alteren la formación de los huesos y dientes del embrión, por eso deben ser medicamentos autorizados por el ginecoobstetra.

Estreñimiento
La presión del útero sobre el intestino disminuye la movilidad intestinal y la progesterona producida en esta etapa desencadena trastornos digestivos y debilidad para que la gestante expulse las heces. Asimismo, durante el embarazo disminuye la producción de motilina, hormona encargada de estimular los movimientos gastrointestinales, con el fin de evitar que estos alteren el crecimiento del feto.

La dieta es fundamental y, por ejemplo, muchas mujeres disminuyen el consumo de agua debido a las náuseas. La gestante debe hidratarse frecuentemente y consumir alimentos ricos en fibra para evitar, no solo el estreñimiento, sino también sus complicaciones, como las hemorroides.

Hemorroides
Son venas hinchadas que aparecen en el recto debido a la presión o a la fuerza excesiva al defecar y producen dolor o comezón; incluso, se pueden reventar y sangrar. Durante la gestación, son frecuentes en el tercer trimestre, pues el útero en crecimiento presiona más de lo normal dichas venas. Además, las hormonas del embarazo hacen que las paredes de las venas se aflojen y sean propensas a inflamaciones. Las hemorroides pueden salir o alterarse con el esfuerzo del parto.

Por lo general, estas se curan solas, pero a veces es necesario ayudarse con baños de agua tibia durante 20 minutos varias veces al día, sin jabón, pues empeoraría la situación. Es vital mantener seca la zona para que no haya irritación y consultar al especialista; él autorizará (o no) el empleo de pomadas antihemorroidales. Para evitar su aparición se recomienda beber ocho vasos de agua diarios, incluir alimentos con fibra en la dieta, caminar unos 30 minutos diarios, evitar aumentar mucho de peso y no permanecer de pie o sentada por períodos largos.

Por Pilar Bolívar Carreño
Redactora ABC del bebé

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