‘Baby brain’: la pérdida de memoria que afecta a las madres

Una teoría que habla de la necesidad de ajustar el cerebro para ser madre.

Dolor de cabeza

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Por: La Nación (GDA) - Argentina
julio 18 de 2018 , 05:12 p.m.

Muchas mujeres dicen que notan cierta pérdida de memoria durante el embarazo, sintiendo que las neuronas se vuelven lentas en este periodo. Situaciones como no lograr concentrarse en la lectura o durante una película, olvidar fechas importantes y perder objetos de manera habitual, son un ejemplo de este fenómeno. A ello se le conoce como baby brain, o cerebro de bebé, lo cual, hasta el momento ha sido poco estudiada por la ciencia y la evidencia de si existe o no, es contradictoria.

En un estudio australiano se encontró que en las mujeres embarazadas y en las recientes mamás no había mayor deterioro de las capacidades cognitivas, en comparación con mujeres que no estaban en cinta. En otro estudio, se llegó a la conclusión de que las mujeres embarazadas, cuando tenían que recordar para realizar tareas futuras, no lo hacían tan bien, comparado con las mujeres no embarazadas.

Sin embargo, la doctora María Noelia Pontello, del departamento de Neuropsiquiatría de Ineco, explica que el “baby brain es un estado que describen muchas mujeres durante el embarazo caracterizado por la falta de claridad mental y olvidos menores. Cuatro de cada cinco, lo reportan en distintos grados de compromiso. Los cambios son poco visibles y suelen notarlos sólo las mujeres que lo padecen”.

Lectura

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Transformación maternal

La explicación más lógica a esta conducta es que las mujeres embarazadas o madres primerizas tienen puesta toda su atención en ese bebé que está por nacer o acaba de hacerlo. La maternidad constituye un cambio en la vida de la mujer y la existencia de un nuevo ser provoca una transformación en el cerebro de la mujer.

La licenciada Marisa Russomando, especialista en maternidad y crianza, asegura que el baby brain se relaciona con “un impacto en la psiquis de la mujer embarazada. Se trata de una situación que le excede y que toma todo su cuerpo y su psiquis. Esto incluye también sus capacidades cognitivas. Las mujeres mencionan este fenómeno como el no poder concentrarse, olvidarse de las cosas que no tienen que ver con su embarazo o con su bebé porque esto se prolonga varios meses después del nacimiento".

Es como si la mujer concentrara todas sus habilidades, capacidades e intereses y preocupaciones en lo vinculado con la maternidad. Cuando decidimos volcar toda la energía en un área esto genera, en consecuencia, que tengamos que restarle a otras, y allí es cuando se observa que entonces, esa mujer no termina de rendir en la realidad cotidiana”.

Un bebé necesita de toda la atención de su mamá para poder sobrevivir, no es una tarea, es una responsabilidad de tiempo completo

Las hormonas

La licenciada en psicología, Gabriela Nelli, explica que “el embarazo genera un desbalance hormonal que afecta al funcionamiento del cerebro y desde allí a las funciones cognitivas”. Las alteraciones hormonales que se suceden durante la gestación (principalmente progesterona y estrógeno) afectan a las neuronas del cerebro provocando no sólo cambios en el estado de ánimo sino también en la capacidad de concentración.

Por otro lado, se debe tener en cuenta que la posible falla en las funciones cognitivas y de la memoria se relacionan también con la falta de sueño, el cansancio y el estrés materno. Nieri asegura que para muchos psicólogos “el embarazo provoca en la mujer una crisis vital y evolutiva”.

La evolución de la crisis

El embarazo afecta la forma del cerebro y no en un sentido negativo, sino que lo redefine de una manera completamente diferente a antes de ser madres. “Esto se refiere a que ciertas áreas de sustancia gris (donde se encuentran los cuerpos neuronales) disminuyen. Lo que se cree es que esta reducción podría ser parte de un proceso natural llamado pruning en inglés (que significa podar), que es la reorganización de algunas neuronas que se da en momentos clave de la vida”, explica la neuropsiquiatra.

Es decir, se pierde materia gris como parte de una programación propia del cerebro para poder lidiar con el futuro, para poder reconocer las necesidades de un hijo y, en definitiva, para aumentar la empatía con el mundo. Se trata de una especialización y adaptación que ayuda y hace a las madres más eficientes y preparadas frente a la sociedad.