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El cuerpo sabe muchas veces por qué produce un aborto espontáneo

El cuerpo sabe muchas veces por qué produce un aborto espontáneo
Por: Carlos F. Fernández*
Lunes, 21 Noviembre 2011 - 11:22am

Los abortos espontáneos son más comunes de lo que se cree.

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A veces el cuerpo sabe por qué rechaza el óvulo fecundado.

 

Entre el 10 y el 20 por ciento de los embarazos de los cuales las mujeres tienen conciencia acaban en abortos espontáneos. Ocho de cada diez de estos eventos ocurren antes de las doce semanas de embarazo.
 Es entendible que el concepto asuste y llene de inquietud a muchas, pues los abortos son pérdidas que las afectan física y emocionalmente.
 Lo que muchas parejas desconocen, sin embargo, es que no pocos estudios han demostrado que casi la mitad de los óvulos que se fertilizan en el cuerpo femenino ni siquiera logran implantarse en el útero. Eso quiere decir que una gran cantidad de estos se pierden tan temprano dentro del proceso de embarazo, que los ciclos menstruales siguen por lo general sin alteraciones, por lo que casi siempre las mujeres ni siquiera son conscientes de este fenómeno.
 La pérdida de estos óvulos fecundados es tan frecuente, que se considera un proceso normal en mujeres de todas las condiciones. Para decirlo más claramente: en el organismo de una mujer pueden ocurrir muchas fecundaciones, de las cuales solo la mitad llegarían a ser percibidas por ellas o detectadas a través de un examen.
 Esto demuestra que, contrario a lo que tiende a creerse, lograr un embarazo es un proceso complejo, que requiere la conjunción de múltiples factores y condiciones ideales.
Los investigadores han tratado de establecer, en múltiples ocasiones, por qué se pierden tantos óvulos fecundados antes del proceso de implantación. En ese camino, han formulado hipótesis que sopesan la influencia de toda clase de condiciones de la mujer: su temperatura corporal, los niveles hormonales, la preparación del útero para la anidación, la permeabilidad de las trompas, las características del óvulo e, incluso, el azar.
Sea como sea, las mujeres no notan esta clase de pérdidas, toda vez que se trata de células microscópicas que, al ser desechadas por el cuerpo, no generan sangrados, dolores o molestias. De hecho, ni siquiera se diagnostican.
 
¿Por qué se pierden?
 Otra cosa son las pérdidas de embarazos que ya han sido verificados, es decir, cuando el óvulo ya está implantado.
Se sabe que siete de cada diez de estos abortos tempranos se producen por alteraciones en los cromosomas; eso quiere decir que el óvulo o el espermatozoide que se juntaron tienen un número equivocado de los pedazos de material genético que cada uno aporta para la formación de un nuevo embrión.
 En otras palabras, un óvulo fecundado en estas condiciones no puede desarrollarse con normalidad, razón por la cual el propio cuerpo se encarga de rechazarlo.
Una cifra muy pequeña de estas pérdidas es producto de problemas que existen en ese delicado proceso de siembra del óvulo fecundado en el útero. Esto puede deberse a varias razones, entre estas a que se carece del ambiente ideal para su desarrollo o porque el embrión tiene defectos en su estructura. El cuerpo también lo desecha en estos casos.
Entre los problemas cromosómicos, es probable que un óvulo fecundado no dé origen a un embrión, lo que da lugar a lo que se conoce como embarazo anembrionado.
Si bien este óvulo se implanta en el útero, y el proceso de embarazo sigue su curso, con formación de la placenta y el saco gestacional, llega un momento en que la carencia de embrión causa una interrupción abrupta de ese proceso.
A pesar de que no hay embrión, se detecta un embarazo a través de las pruebas convencionales, porque las hormonas que se miden con estas son producidas por la placenta. Los embriones se desarrollan, pero por un tiempo muy corto, y su interrupción se da antes de que el corazón empiece a latir.
La naturaleza de la reproducción es tan compleja que si en el proceso de desarrollo un embrión alcanza un corazón que palpite, y que se detecte a través de una ecografía, las posibilidades de que ese embarazo se pierda disminuyen sustancialmente.
Aunque cualquier mujer puede sufrir un aborto espontáneo, algunas tienen más propensión a perder embarazos que otras. Se sabe, por ejemplo, que la edad es un factor determinante en este proceso: a mayor edad, más posibilidades de que la carga de los cromosomas en los óvulos resulte alterada. Las estadísticas son claras: una mujer de 40 años tiene el doble de riesgo de abortar que una de veinte años.
Dicho riesgo también es más elevado en mujeres que tienen muchos hijos, lo que va de la mano con el antecedente familiar y personal de esta clase de pérdidas.
Aunque aquí cabría contar todos los factores que condicionan la posibilidad de sufrir un aborto espontáneo (como males crónicos, infecciones, problemas hormonales y uso de ciertos medicamentos), vale resaltar el peso que tiene la historia familiar de defectos de nacimiento o problemas genéticos, tanto en la mujer y en la pareja como en miembros cercanos a la familia. Estos antecedentes hacen del riesgo de aborto un hecho casi real.
Un capítulo especial merecen las recientes investigaciones que hablan de pérdidas espontáneas en mujeres obesas y en aquellas que vuelven a embarazarse dentro de los tres meses siguientes al último parto.

Un campo poco explorado
 Es importante reconocer que es poco lo que se sabe sobre la influencia de las condiciones del padre en esta clase de eventos. Distintos estudios señalan que la probabilidad de una pérdida espontánea temprana es más alta a mayor edad del padre.
Otros indicios muestran que algunas toxinas del medio ambiente pueden dañar la condición de los espermatozoides, siendo más específicos los riesgos en hombres que han estado expuestos a mercurio, plomo, ciertos pesticidas y otras sustancias químicas de uso industrial. En cualquiera de estos casos, conviene que las parejas cuenten con una adecuada asesoría prenatal.
 Con lo anterior se deja entrever que la pérdida de óvulos fecundados y el aborto espontáneo son eventos naturales entre las mujeres. Y eso amerita una reflexión.

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Comentarios (1)

1
hangtian
Hace 1 año
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