Sanar desde el vientre

Dar amor a sus hijos desde el embarazo es clave.

Foto:

 -

Por: Tatiana Quinchanegua
junio 05 de 2014 , 10:43 a.m.

Mi hijo se quejaba todo el tiempo de dolor de cabeza, consultamos muchos doctores y le practicaron variados exámenes médicos, sin encontrar la causa. Con la biorreprogramación encontramos que, al momento de nacer, el niño grabó en su memoria el dolor de los fórceps. Con las sesiones, el dolor desapareció”, asegura Paula Gómez.

Por su parte, Lorena Pérez contó: “de un tiempo para acá, cada vez que mi hijo se acerca a darme besos o a abrazarme, siento algo de rabia, no sé qué me pasa y me da mal genio conmigo misma. Con los meses aumentaba el malestar y no quería sentirlo. Asistí a varias sesiones de biorreprogramación, y entendí que la causa del problema era que en la niñez mi madre me pegó para corregirme por algo que hice, y lo guardé. Perdoné a mi madre y hablé con la niña de ese entonces, y el sentimiento desapareció”.

Historias como las de Lorena y Paula son frecuentes en la consulta de Luz Dary Parra, psicóloga colombiana, quien desde hace más de 15 años se ha dedicado a investigar y a enseñar la biorreprogramación, “terapia psicológica que ayuda a las personas a encontrar y sanar el origen de las enfermedades y conflictos (relaciones de pareja dolorosas, quiebras económicas, problemas de salud) que impiden alcanzar los objetivos”.

Según ella, generalmente estos inconvenientes están asociados a que el bebé no fue deseado, los padres no sostenían una buena relación, el momento de la concepción, lo que pasa por la mente de los padres a la hora de tener relaciones sexuales con su pareja, entre otros. Tal y como lo afirma la doctora Parra, “el nacimiento es nuestra primera autonomía. Si el bebé sufre un trauma al nacer, seguramente a futuro creerá que emprender nuevos retos estará asociado al peligro; por el contrario, si la madre sufrió maltrato por parte de su pareja, la tendencia será atraer parejas violentas, infieles y agresivas; si el embarazo fue rechazado, inconscientemente, el ser humano buscará situaciones de rechazo; si fue concebido con carencias, generará carencia”.

Una sesión de biorreprogramación consiste en ayudar al paciente a entrar en estado de relajación, permitirle expresar lo que siente y el tema que desea resolver, “se pone en la conciencia el origen de la enfermedad y los comportamientos que molestan y afectan la salud, el bienestar y la felicidad”, reitera la especialista.

En el caso de las enfermedades, la biorreprogramación se usa especialmente cuando se han visitado muchos médicos y no se encuentra la cura para dichas patologías. “Todas las enfermedades expresan un conflicto emocional y son una respuesta aprendida en el pasado ante una situación difícil que quedó grabada como solución de supervivencia, y que aunque aquí y ahora ya no sirva, estamos predispuestos a responder de cierta manera ante situaciones diferentes”, puntualiza Parra.

¿Por qué es tan importante la gestación y el momento del parto para un ser humano?

Según Liliana Mariela Zambrano, psicóloga clínica, directora académica de Aseia, “durante la gestación hay periodos críticos que influyen en el desarrollo del embrión y, posteriormente, en el niño y el adulto. El sistema nervioso inicia la formación en la tercera semana de gestación, un periodo en el que la madre aún no sabe que está embarazada, pero sus pensamientos y emociones mapean cómo el niño responderá ante diferentes situaciones.

Por ejemplo, si durante la gestación la madre estuvo muy estresada, con miedo, ansiedad, angustia, el exceso de cortisol producido por esas emociones hará hipersensible el hipocampo del niño, por lo que se comportará luego como una persona ansiosa y nerviosa. Pero si las emociones negativas que tuvo la madre fueron en exceso intensas o repetitivas, asimismo las palabras que escuche del papá y los familiares influirán en la programación del sistema nervioso del niño en gestación”.

Los seres vivos son el resultado de sistemas que se intercomunican y códigos de comunicación que se archivan en el ADN como secuencias de AGTC (Adenina, Guanina, Tinina, Citosina). Las células leen ese código genético y lo interpretan produciendo proteínas que determinan las características del cuerpo y su funcionamiento, así como patrones de personalidad, tendencias emocionales y comportamientos.

Esta información se actualiza todo el tiempo en el ADN y el ARN. De tal manera, las situaciones vitales en la familia están registradas en el genoma del niño, y eso explica los patrones familiares que se repiten. Ese sistema vivo (BIO) se pueda reprogramar al cambiar la información.

Alba María Ruiz, coaching en programación neurolingüística, afirma que, “el feto asimila toda la emocionalidad que vive su madre y escucha todo lo que ella refiere de su experiencia, y crea programaciones inconscientes que se verán reflejadas en el futuro comportamiento de su hijo”.

Todo lo que los papás dicen, piensan o creen es copiado por el sistema de atención del niño, pendiente de las palabras, gestos y tonos de voz de los padres; esa información entra directamente al inconsciente, sin pasar por un filtro lógico, y se convierte en una programación que determina la vida, de esta manera los miedos y también las virtudes son aprendidas.