Qué hacer si estás embarazada y sufres de dolor lumbar

Las molestias lumbares en el embarazo, pueden afectar tu calidad de vida.

Qué hacer si estás embarazada y sufres de dolor lumbar
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Por: Lizeth Salamanca Galvis
junio 29 de 2016 , 11:23 a.m.

A medida que tu bebé va ganando peso y tamaño en el vientre y tu pancita se hace cada vez más notoria, descubrirás que algunas de las cosas más sencillas de la vida como estar de pie, levantarse de una silla, agacharse para recoger un objeto del suelo, caminar e, incluso, dormir, se convierten casi que en una hazaña.

El tema se complica cuando aparecen las molestias en tu espalda ya que conforme tu cuerpo cambia, tu postura se va adaptando para compensar el peso del bebé. Incluso, muchas mujeres tienden a arquear la parte inferior de su espalda y pareciera que caminaran inclinadas hacia atrás y con los pies hacia los lados.

“Esto ocurre porque el centro de gravedad del cuerpo se desplaza hacia delante y por encima de la pelvis, lo que lleva de manera natural a que la mujer embarazada cambie la alineación normal de la columna (hacia atrás) para mantener el equilibrio cuando está de pie.

Lo que provoca que las articulaciones de la columna y los músculos que la sostienen estén sometidos a mayor estrés y trabajo lo que causa un imbalance muscular, que a su vez hace que los músculos se fatiguen más fácil”, explica María Constanza Bedoya, ortopedista y cirujana de columna de la Clínica Santa Fe, y miembro del Sociedad Norteamericana de Columna (NASS por sus siglas en inglés). (Esto te puede interesar: ¡Me duele la espalda!)

Otras de las causas que generan el dolor de espalda durante la gestación se relacionan, dicen los investigadores, con el debilitamiento de los músculos abdominales, que son los que normalmente apoyan la columna vertebral y desempeñan una función importante en la salud de la espalda.

“Los seres humanos tenemos un músculo denominado transverso abdominal, que es una ‘faja natural’ que sale de la columna, da vuelta a todo el tronco y vuelve y se inserta en ella. Su función es contener los órganos y estabilizar la columna. Cuando el útero empieza a aumentar su tamaño, ese músculo empieza a distencionarse, a soltarse, y la tarea de estabilizar las vértebras se pierde”, señala Sandra Alejo, instructora especializada en psicoprofilaxis obstétrica y fundadora de la Asociación Colombiana de Estudios Prenatales y Desarrollo Infantil.

A su vez, los especialistas señalan que el aumento, hasta diez veces, de la relaxina durante el embarazo (hormona que relaja las articulaciones de la pelvis para contener el útero en crecimiento y preparar el canal del parto) también hace que las articulaciones de la columna vertebral y de los huesos de la pelvis tiendan a soltarse, afectando la capacidad de los músculos para mantener el soporte estático de la columna.

Frecuente pero merece atención

Aunque el dolor de espalda se presenta con más frecuencia entre el quinto y el séptimo mes de embarazo y es una de las molestias más comunes en esta etapa, llegando a afectar hasta al 80 por ciento de las mujeres gestantes, se trata de una molestia que “no debe ser considerada como un asunto trivial, ya que si no recibe un tratamiento adecuado, puede impactar de manera negativa la vida diaria de la mujer y afectar incluso sus actividades cotidianas, así como llegar a provocar un parto más difícil”, comenta la doctora Bedoya. (Puedes leer: Semana 33 del embarazo: el dolor de espalda es más frecuente)

Tal molestia la puedes llegar a sentir en la región dorsal de la espalda, es decir por debajo de los omoplatos y por encima de la cintura; en la región lumbar, o de la cintura, y en la zona de los glúteos, desde donde el dolor se puede expandir hacia la parte de atrás de los muslos.

De acuerdo con los especialistas, la gran mayoría de las mujeres embarazadas no requiere medicamentos u otros analgésicos para aliviar el dolor, y estos solo deben consumirse si son formulados por el médico.

Entonces, ¿cómo saber si un dolor de espalda amerita que consultes con un especialista? De acuerdo con las recomendaciones del Colegio Americano de Obstetras y Ginecológos, una dolencia intensa o que perdure durante más de dos semanas es motivo para visitar al médico ya que, aunque puede ser causado por las circunstancias ya mencionadas, también puede tener origen en otras complicaciones.

Según el Colegio, este dolor puede ser síntoma de un parto prematuro o una señal de infección en las vías urinarias, por lo que las mamás deben comunicarse inmediatamente con su obstetra para, una vez se descarten estas causas o la sintomatología no logre ser controlada con analgésicos formulados bajo prescripción médica, iniciar un tratamiento con un especialista en rehabilitación o con un fisioterapeuta. Este experto diseñará una rutina de ejercicios para aliviar las molestias de acuerdo con la situación particular de cada mamá.

Otro punto a tener en cuenta, advierte la doctora Bedoya, es que la dolencia puede empeorar con posturas prolongadas como estar de pie o sentada, con movimientos repetitivos e inclinaciones hacia delante, con el levantamiento de objetos pesados, con la conducción de vehículos y con las relaciones sexuales, entre otras actividades que requieren esfuerzo de los músculos de la espalda. (Lee también: Dolencias propias del embarazo)

“En algunas mujeres, el solo hecho de caminar puede aumentar el dolor. Esto no significa que la solución sea suspender toda actividad física o laboral. En conjunto con el médico, se deberá analizar cuáles actividades son las menos convenientes”, aconseja la especialista. Así las cosas, lo ideal es que, incluso antes de quedar embarazada, empieces a fortalecer y a preparar los músculos de tu espalda para esta nueva etapa. Esto se logra manteniendo una postura correcta al caminar, y realizando rutinas de estiramiento en la zona lumbar, de abdomen y piernas.