Leerle al bebé desde que está en el vientre fortalece el vínculo afectivo y fomenta este hábito

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Por: Abcdelbebe.com
julio 13 de 2011 , 12:19 p.m.

Esta rutina es necesaria para desarrollar el intelecto y fortalecer el aprendizaje del niño.

La madre acaricia su vientre y lo cuida, con un gran instinto natural, durante el embarazo. También le habla a su pequeño, lo mima y, a veces, le canta. Todos estos sonidos el pequeño podrá percibirlos desde el cuarto mes de gestación, etapa en la que logra apreciar estímulos sonoros.


También le habla, le relata sus historias diarias y, ¿por qué no?, le lee un libro. Fascinantes relatos que, aunque el pequeño no los recuerde con precisión, van a comenzar a alimentar su lenguaje y le servirán, más adelante, para distinguir la voz de su madre.


“Hay una lectura anterior a la lectura de los textos escritos; es la lectura del texto oral. Este acto de lectura es inherente a la puesta en movimiento del pensamiento. Sabemos que el bebé viene al mundo con las capacidades que le permiten manejar las informaciones del mundo físico y las del vasto mundo de la intersubjetividad. La voz de la madre ya está inscrita en la psiquis del bebé cuando nace”, señala el investigador, psicoanalista y lingüista Evelio Cabrejo Parra en su artículo ‘La lectura comienza antes de los textos escritos’, en Nuevas Hojas de Lectura (septiembre-diciembre 2003).

Cuando una gestante lee…
Crear un espacio íntimo de lectura entre la madre y el bebé permite que ella se relaje, tenga contacto con él y se involucre con su embarazo. Él, por su parte, irá fortaleciendo el vínculo con su progenitora. Según Magdalena Castillo Mantilla, especialista en infancia, cultura y desarrollo, corresponsable del proyecto ‘Crecer entre palabras y juegos’, de Fundalectura, “el bebé percibe la suave melodía del lenguaje literario que le permitirá al nacer fortalecer los vínculos afectivos con las voces de los adultos o niños significativos a la construcción de su propio libro”.


También, el pequeño empezará a conocer su lenguaje, a través de un ritmo específico de la voz de su madre o cuidador. Es decir, “antes de hablar de palabras, los lenguajes tienen una melodía. Así no entiendan el idioma, los bebés adquieren esta melodía y, cuando nacen, la entienden”, explica Claudia Díaz, directora del Montessori British School, institución que desarrolló una investigación sobre la lectura en la gestación.

¿Será buen lector?
El gusto por la lectura se incentiva en cualquier etapa de la vida. No obstante, si se fomenta esta rutina, desde muy temprano, no solo favorece a que el pequeño se convierta en un buen lector, sino que se crea un espacio donde él podrá tomar iniciativas, demostrar sus capacidades y compartir en familia.


Por su parte, el investigador Evelio Cabrejo, en su artículo, señala: “…no leemos textos a los niños para que se conviertan en buenos lectores, sino porque sabemos que esas lecturas les permiten ubicar algo fundamental para ellos: el descubrimiento de que los textos son cosas que tienen un sentido, cantidad de sentidos y que cada sujeto debe  trabajar un poco para llegar a construir el sentido en su espíritu”. Y es que “no solo es enseñarles a leer; es que ellos tengan el hábito de leer para aprender. Que ellos vean que la lectura es una puerta abierta para la creatividad y la imaginación, una pauta importante para el aprendizaje”, agrega Díaz.

Ambiente adecuado
Magdalena Castillo Mantilla, especialista en infancia, cultura y desarrollo, señala algunas recomendaciones para fomentar la lectura entre los niños:
• Los ambientes propicios para la lectura están relacionados con la cultura donde crezca el bebé. Existen múltiples opciones:  un espacio natural o en la comodidad de una sala. Ojalá la madre esté rodeada de sus seres queridos.
• Cambiar la concepción de la lectura como una actividad atada a la vida académica.
• Vivenciar este hábito como una posibilidad de ampliar su mirada del mundo encontrándose con autores de diferentes culturas.
• Contribuir a que el bebé tenga en
su cuna libros especialmente editados para él.
• Participar activamente en programas de promoción de la lectura que ofrecen las bibliotecas públicas e inscribirse para llevar materiales de lectura a casa
• Despedir el día e iniciar el tiempo del sueño con la lectura del libro favorito.
• Ser modelo lector.

Voz vs. tecnología                            
El Montessori British School realizó una investigación con mujeres en embarazo y algunas que ya habían tenido sus hijos sobre las rutinas de lectura que practican o habían practicado durante la gestación. El objetivo, además, era comprobar si la voz de la madre, al hablarle y leerle a su bebé, tenía más impacto que usar algún tipo de tecnología (CD con música o cuentos).


Claudia Díaz, directora de dicha institución educativa, dice que “se evidenció que las madres que realmente les habían leído a los bebés tenían vínculos más cercanos con ellos y su experiencia había sido más placentera”.  Aquellas que no se involucraban directamente con la actividad, agrega, lo veían como una obligación y no desarrollaban la rutina porque pensaban que el bebé no iba a entender. “Las que habían leído en el embarazo convertían esta actividad en una rutina, incluso después de que el bebé naciera. Las que usaron otro tipo de tecnología, no”, puntualiza.

Por Karen Johana Sánchez

Redactora ABC del bebé