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Enfermedades benignas del seno

Enfermedades benignas del seno
Jueves, 10 Mayo 2007 - 11:54am
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Cuando una mujer siente dolor o nota una masa en el seno, su principal temor es tener cáncer. Afortunadamente el 95 por ciento de los problemas que se presentan en esta zona son benignos y se pueden tratar.

La mama es un órgano diferente a los demás. Todos nacemos con hígado pero ninguna mujer nace con los senos desarrollados. Además de ser atributos femeninos, son glándulas que producen leche y aportan vitaminas necesarias para las defensas del bebé.

“Con el tiempo comienzan a crecer y a desarrollarse hasta llegar a su punto máximo en la lactancia. En adelante inician su involución hasta prácticamente desaparecer en la vejez. Durante todo este proceso se presentan cambios, que son normales, y otros que requieren de mayor atención y cuidado”, aclara el mastólogo Carlos Díaz Támara.

Factores de riesgo

Los senos procesan las sustancias que la madre consume, así que la dieta es muy importante. Algunos alimentos pueden comprometer el nivel de salud de las glándulas mamarias, como por ejemplo, los procesados e industrializados, las hormonas que tienen los animales que comemos y los preservantes de algunos productos. Según el mastólogo, incluso los insecticidas pueden comportarse como estrógenos, exógenos y acumularse en la grasa por años en cantidades mínimas y, a largo plazo, causar problemas.

Para descartar una complicación mamaria hay otras consideraciones que vale la pena tener en cuenta como el sobrepeso, la vida sedentaria, ser madre después de los 35 años, antecedentes de desarrollo sexual temprano, demora en la llegada de la menopausia y mayor tiempo de exposición a las hormonas.

¿Cómo saber si es una enfermedad grave o benigna?

Para descartar anomalías peligrosas, lo primero que se debe entender es que no es lo mismo un dolor en el seno en la adolescencia que en la adultez. El diagnóstico depende de la etapa en la que se encuentre el órgano.

Antes de alarmarse, tenga en cuenta que hay cambios normales que no son una enfermedad, sino alteraciones tratables que pueden convertirse en patologías. Eso lo diagnostica un especialista. Carlos Díaz explica: “en una niña que le está creciendo el busto es común que haya hiperplasia (ensanchamiento del seno porque los conductos proliferan), pero en una mujer mayor puede ser un indicador de anormalidades”.

Tratamiento

Cualquiera de estas enfermedades se previene si las mujeres consumen una dieta sana. Además, deben mantener un peso ideal y decirles adiós al alcohol, al té, al café y bebidas de cola.

Muchas veces las pacientes que tienen dolor en los senos son estreñidas; para combatirlo, los especialistas recomiendan el consumo de fibra. Las conservas, así como la comida de paquete y los saborizantes, también se asocian al aumento de malestar en los senos, por eso se recomienda consumirlos con moderación.

Cuando la molestia sea constante, consuma abundante agua, la menor cantidad posible de comida chatarra, vitaminas y omega 3.

El calor local y el cambio de brasier son otras recomendaciones útiles que disminuyen el malestar. Ni las bebidas energizantes, ni los refritos son saludables porque producen sustancias oxidantes que se asocian al cáncer de seno.

Dejando la dieta de lado, hay que tener en cuenta los hábitos, las hormonas y los anticonceptivos.

De acuerdo con la edad de la paciente y la gravedad de los síntomas, los quistes deben ser aspirados para disminuir el dolor y la biopsia abierta es requerida en casos donde no se puede hacer análisis con la punción, según el ginecoobstetra Juan Carlos Vargas.

Tenga en cuenta la importancia del brasier, porque puede producir alteraciones o infecciones locales de la piel cerca del pezón que no se deben descuidar.

Alteraciones más comunes

La causa fundamental de estos problemas mamarios puede ser un desequilibrio entre los estrógenos y la progesterona. Los primeros favorecen el transporte por los conductos, mientras que la segunda es la responsable del desarrollo de las glándulas que producen la leche del bebé.

La mayoría de la población femenina tiene complicaciones como:

Fibroadenoma: es un tumor benigno, como una bola en los conductos del seno. Usualmente no se opera cuando tiene cuatro centímetros. Muchas veces crece en la edad juvenil y se manifiesta después de la lactancia o en la edad adulta, porque es cuando la glándula mamaria comienza a desaparecer y el seno se llena de grasa. “Se produce porque hay una falla celular en el cuerpo y los mecanismos de control no pueden lograr que las células se regulen”, explica el mastólogo Carlos Duarte. Según el ginecoobstetra Juan Carlos Vargas, afecta hasta un 50 por ciento de las mujeres y puede comprometer el tejido mamario y el de sostén, que transporta la leche al pezón. Mastalgia: dolor cíclico que usualmente está relacionado con los cambios hormonales. Las alteraciones en la insulina y los ovarios, así como el aumento de peso, pueden incrementar la sensación.“En el momento premenstrual hay retención de líquidos y sobrecarga en la glándula, por eso se afectan los senos”, aclara el mastólogo Duarte. Hipertrofia juvenil: ocurre en el período reproductivo temprano, cuando el busto se vuelve muy grande. Genera dolor de espalda. Nodularidad: se presenta en casi el 45 por ciento de las mujeres. El seno se siente como si estuviera lleno de granos de arroz grandes. Puede estar asociado al aumento de la prolactina. Adenoides: son calcificaciones y aunque pueden ser normales, hay que descartar el tumor maligno. Como no se pueden palpar, hay que hacerlo con la mamografía, aclara el mastólogo Carlos Díaz Támara. Ectasia ductal mamaria: dilatación de los conductos de la glándula mamaria que puede generar secreciones en las mujeres que han sido buenas lecheras. Sin embargo, si sale sangre puede ser símbolo de un tumor. En el caso de una mujer de senos pequeños que bote leche, puede ser una alteración hormonal que produce en exceso prolactina e indica una alteración tratable.

Usualmente todas estas manifestaciones son benignas y en los dos senos, cuando se localiza en un solo lado no es normal. “Otros inconvenientes como la retracción del pezón, el hundimiento de la piel en la glándula o el acné local tampoco son enfermedades malignas” asegura el mastólogo Carlos Duarte.

Cuando estas alteraciones se transforman en enfermedades aparecen accesos, fístulas, fibroadenomas grandes y hasta puede dar mastitis. Por eso, cada paciente debe ser evaluada individualmente.

¿Cómo se detectan?

A todas las mujeres, el busto se les puede hinchar, es posible que retengan líquidos o sientan grasa en la zona.

Pero para saber qué tan saludable es su condición mamaria, cada mujer debe crear un mapa mental de su seno y detectar anormalidades a través del autoexamen, que se realiza después de la menstruación. Para confirmar los síntomas se usan los métodos diagnósticos, que son la biopsia, la ecografía o la mamografía, según el especialista establezca de acuerdo con la edad de la mujer y su condición.

Por Margarita Barrero F. Redactora ABC del bebé.

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