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Estos son los 8 alimentos prohibidos antes del primer año

Estos son los 8 alimentos prohibidos antes del primer año
Martes, 13 Marzo 2007 - 3:46pm
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Brotes, vómito, diarrea, rinitis y urticaria son algunas de las manifestaciones de alergias alimentarias en los niños. Las proteínas son la causa principal.

Se estima que el 5 por ciento de los niños desarrolla alergias a los alimentos. Según el gastroenterólog nutriólogo pediatra Wilson Daza, jefe de Gastroenterología y Soporte Nutricional de la Clínica del Niño, son ocho los alimentos naturales que la desencadenan: leche de vaca, huevo, trigo, pescado, soya, maní, nueces y mariscos.

El 2 por ciento de los niños menores de 2 años son alérgicos a la leche, la cual contiene cerca de 25 proteínas alergénicas. Sin embargo, la mayoría de los lactantes se vuelven tolerantes a ésta a partir de los 2 o 3 años de edad. Este logro, añade Daza, no es igual para el caso de la alergia al maní, el pescado y los mariscos que, desafortunadamente, permanece durante toda la vida. Con frecuencia, el que es alérgico a un alimento lo puede ser a varios, es decir, el 15 por ciento de los niños alérgicos a la leche de vaca lo es a la de soya.

Las proteínas son la causa principal de estas alergias y se requieren cantidades mínimas para provocar una reacción orgánica. “Mientras más distanciada del ser humano esté una proteína, mayor probabilidad existe de que produzca alergia. Esto quiere decir que una persona podría tolerar más la leche de vaca que los camarones”, señala el pediatra alergólogo Francisco Leal Quevedo.

¿Cómo se manifiestan?

La genética y la exposición repetida a un alimento en particular provocan esta respuesta alérgica, un mecanismo de defensa frente a ese agente externo que ingresa al organismo. Según Daza, la alergia a un alimento puede producir reacciones gastrointestinales y extraintestinales. Las primeras comprenden náuseas, vómito, cólico, diarrea, estreñimiento, hemorragia digestiva, incremento inadecuado de peso y talla y desnutrición. Las segundas ocurren en sistemas diferentes al intestino y se pueden manifestar en la piel (brotes, eczema, edema labial, urticaria, prurito), sistema respiratorio (rinitis alérgica, tos crónica, broncoespasmo, asma, otitis media recurrente) y ojos (conjuntivitis alérgica).

También se pueden presentar otro tipo de reacciones como migraña, trastornos del comportamiento, hipotensión, anafilaxis, shock e incluso la muerte.

Reacción cruzada

Leal Quevedo explica que en ciertos casos se presenta una persona alérgica a los ácaros, por ejemplo, que también puede serlo al camarón sin haberlo consumido, debido a la similitud existente entre los componentes químicos de ambos. La alergia al látex es otro ejemplo de este tipo de reacción, ya que aquel que no tolere este elemento puede desarrollar alergia al plátano, al kiwi o al aguacate, que lo contienen.

Forma de detectarlas

Los antecedentes familiares son un primer indicio para determinar la existencia de alergia a un alimento específico. “La sospecha del diagnóstico se hace con la historia clínica precisa, en la cual se deben tomar datos sobre tiempo y exclusividad de lactancia materna, edad a la que inició alimentación con otro tipo de leche, a qué edad inició los primeros alimentos sólidos y cómo fue el orden de introducción, asociación de síntomas con la ingesta de lácteos y en algunos casos se solicita un diario de alimentación para corroborar la relación de la ingesta de leche y sus derivados y otros alimentos alergénicos con los síntomas”, señala el gastroenterólogo Wilson Daza.

En cuanto al examen físico, añade, es importante revisar el cabello del menor, su masa muscular, piel, abdomen, sistema respiratorio y mucosas, entre otros aspectos. Igualmente, se considera conveniente solicitar los datos de peso y talla en los controles pediátricos para determinar el momento en el cual estos valores comienzan a disminuir.

De igual forma, “con una historia clínica adecuada y con la ayuda de los laboratorios (hemograma completo) podemos realizar el diagnóstico en aproximadamente el 75 por ciento de los casos”, afirma Daza.

De acuerdo con el especialista, en caso de que los exámenes de laboratorio no confirmen el diagnóstico, pero la historia clínica sugiera la presencia de alergia, se realiza una prueba terapéutica que consiste en retirar durante dos semanas aquellos alimentos con alta sospecha de alergia como, por ejemplo, la leche de vaca. Si en este tiempo el niño presenta mejoría, se confirmaría clínicamente el diagnóstico.

¿Se pueden prevenir?

La leche materna es el principal alimento que protege al bebé de la aparición de alergias alimentarias en los primeros años de vida. Cuando no toma leche materna y ante el antecedente de alergia en sus familiares (asma, rinitis, dermatitis), existen fórmulas infantiles con proteínas lácteas hidrolizadas.

A los niños con esos antecedentes de alergia se recomienda que antes del año de vida no incluyan en su alimentación huevo, trigo, avena, fresas y chocolates, entre otros alimentos. Algunos nutricionistas posponen la ingesta de pescado, nueces, almendras y maní (estos tres últimos pueden causar ahogamiento) hasta después de los 3 años de edad.

Tratamiento

Aunque parezca obvio retirar los alimentos que estén ocasionando la alergia, también hay que retirar aquellos que lo incluyan; por ejemplo, la leche se utiliza en galletas y helados, de modo que habría que suspenderlos y sustituirlos por otros alimentos con nutrientes equivalentes o que los remplacen. El especialista en nutrición debe orientar a los padres del menor en este sentido.

Si el niño no tolera el huevo, debe abstenerse de comerlo directamente o en cualquier preparación que lo contenga.

Alimentación durante el primer año

Después de los seis meses de edad, la leche materna debe complementarse con otro tipo de nutrientes, pues los infantes requieren mayores cantidades de energía, hierro, calcio y vitaminas A, C y D para su óptimo crecimiento y desarrollo.

De acuerdo con el gastroenterólogo y nutriólogo Daza, es importante ofrecerle al menor alimentos frescos, fáciles de digerir, que no contengan fragmentos sólidos que puedan atorarlo cuando el bebé está empezando a consumir alimentos diferentes a la leche. Se aconseja comenzar con papillas de cereales infantiles enriquecidos con hierro y compotas.

A los 7 meses, darle papillas de cereales infantiles para ayudarlo a desarrollar el gusto, compotas con frutas mezcladas y sopas de verduras.

A los 8 meses, son ideales las porciones de frutas, de pan.

Entre los 9 y los 12 meses, pan blando en trozos, incluso untado con un poco de puré de verduras; pedacitos de banano bien maduro o de mango, pera o durazno.

Intolerancia mas no alergia

Algunos infantes no pueden disfrutar la leche porque no toleran la lactosa que contiene, pero esto no quiere decir que sean alérgicos a la leche.

La intolerancia a temprana edad significa que carecen de una adecuada producción de la enzima lactasa a nivel del intestino, que se encarga de desdoblar este azúcar presente en los lácteos.

Según el pediatra Carlos Cortázar, la deficiencia de la enzima puede ser congénita, es decir, que se hereda (existe una probabilidad de cuatro de que cada hijo la manifieste) y la segunda, adquirida, de infecciones virales o por lesiones que ocurren en el intestino, como desnutrición, diarreas prolongadas debido a parasitosis o a enfermedades inflamatorias del tracto gastrointestinal.

El inicio prematuro de la alimentación complementaria (antes de los 6 meses) puede hacer que la flora intestinal sea más sensible y desarrolle intolerancia.

En el recién nacido se manifiesta con distensión abdominal, cólico, gases y deposiciones líquidas. En niños mayores, con eructos, flatulencia, distensión abdominal, cólico, deposiciones semilíquidas, explosivas y ácidas que queman el área del pañal y ocurren después de haber ingerido leche.

Se puede incluir una nueva opción de manejo en este tipo de intolerancia como la utilización de cultivos probióticos, según explica el pediatra Cortázar.

Estos inducen la producción de lactasa, por lo cual no sería necesario suprimir la lactosa. Se encuentra en yogures, kumis y en presentación farmacéutica.

“En caso de cambiar la fórmula láctea, se recomienda una sin lactosa en vez de leche de soya, ya que esta se da cuando hay alergia a la proteína y no intolerancia al azúcar, que es completamente diferente”, puntualiza el pediatra.

Consejos para los padres

El nutriólogo Wilson Daza ofrece las siguientes pautas a la hora de alimentar a los niños:

El bebé debe estar sentado cuando coma. Se le deben ofrecer los alimentos sólidos dos horas después de tomar la leche. Hay que dárselos con cuchara y en vaso. Nunca con tenedor ni en biberones. No se les debe adicionar sal, azúcar ni condimentos. Se debe iniciar con pequeñas porciones e incrementarlas progresivamente, a medida que el bebé las acepte. Los alimentos se deben introducir de uno en uno, en pequeñas cantidades y generalmente introducir un alimento nuevo cada semana. Hay que evitar darles alimentos con gluten (cualquiera que lleve trigo, avena, centeno o cebada) antes de probar cereales como arroz y maíz.

Por Andrea Linares Redactora ABC del bebé.

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