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Aliméntese bien antes y durante el embarazo

Aliméntese bien antes y durante el embarazo

La nutrición juega un papel fundamental en la gestación. Aprender a alimentarse desde antes de la concepción permite tener un embarazo saludable y brinda las

Aliméntese bien antes y durante el embarazo
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09 de Abril de 2007
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La nutrición juega un papel fundamental en la gestación. Aprender a alimentarse desde antes de la concepción permite tener un embarazo saludable y brinda las condiciones óptimas para el desarrollo del bebé.

Una de las preocupaciones constantes de las embarazadas es la alimentación. Por lo general, preguntas como qué, cuánto y cuándo comer se convierten en el ‘pan’ de cada día y muy pocas veces se conocen los requerimientos nutricionales mínimos para la correcta formación del bebé y el bienestar de la madre.

La clave en este momento es recibir asesoría de un nutricionista para elaborar una dieta adecuada, con los requisitos específicos según las condiciones de cada una. La idea es evaluar el peso, la talla, el porcentaje de grasa, los pliegues y la contextura para diseñar un plan de alimentación con base en lo que consume diariamente. De esta forma, recibirá los nutrientes necesarios y suplirá las deficiencias.

Sin embargo, el control nutricional no debe enfocarse sólo en los nueve meses de gestación. Lo más recomendable siempre es planear el embarazo con el objetivo de preparar el cuerpo y acondicionar el organismo. Así, es posible brindar las condiciones óptimas para el desarrollo del bebé y evitar malformaciones. También, se pueden solucionar los problemas de peso, como desnutrición u obesidad, que son detonantes para un embarazo de alto riesgo.

Planear es prevenir

“Antes del embarazo lo adecuado es tener un Índice de Masa Corporal (IMC) entre 20 y 24,9, que se calcula con la fórmula peso en kilogramos/talla en centímetros al cuadrado. Además, desde el punto de vista nutricional, es fundamental hacer una dieta equilibrada que incluya todos los nutrientes, como proteínas, carbohidratos, minerales y vitaminas”, afirma la nutricionista Adriana Amaya.

Cada comida (desayuno, medias nueves, almuerzo, onces y comida) debe contener siempre un carbohidrato, una proteína, un cereal y una fruta. Diariamente es adecuado consumir dos o tres porciones de lácteos y tres o cuatro de frutas y verduras, que son fuente de vitaminas y minerales. Además, hay que aumentar la ingesta de hierro, presente en alimentos de origen animal como las carnes y las vísceras.

Tampoco se debe olvidar el ácido fólico, una sustancia esencial para la formación del tubo neural, que se encuentra en los vegetales de hoja verde, cítricos, legumbres y granos integrales. Su carencia severa puede alterar el desarrollo y producir malformaciones en el embrión. Por otro lado, hay que evitar el exceso de azúcares y de grasas, porque pueden ocasionar un aumento exagerado de peso y producir obesidad. No se deben eliminar, sino disminuirlas y sólo consumir lo que se requiere.

No hay que comer por dos

Al quedar embarazada, la mujer debe cambiar su dieta porque las necesidades nutricionales aumentan. Es imprescindible comer balanceadamente y consumir alimentos con buen número de proteínas, carbohidratos, vitaminas, hierro, calcio y ácido fólico.Esto no quiere decir que la madre coma por dos, sino que aprenda a alimentarse y lo haga adecuadamente, dependiendo de sus necesidades específicas. También, a medida que avanza la gestación, suben las exigencias calóricas, pues se necesita más energía.

Por ejemplo, en el primer trimestre se debe elevar el consumo entre 250 a 300 calorías diarias a lo que la mujer necesitaba normalmente. En el segundo, el incremento es de 300 y en el último entre 300 y 400. Esto quiere decir que al finalizar el embarazo, la mujer puede tener un aumento de 1.000 calorías al día. La ingesta de calcio no es menos importante. Lo ideal es consumir cinco porciones de productos lácteos en el día. Con las frutas debe seguirse la misma indicación, pues son fuente de vitaminas y minerales esenciales para la formación del bebé.

Durante estos nueves meses es muy fácil ganar peso extra. Por eso, es conveniente asistir a una evaluación nutricional al comienzo de la gestación para diseñar una dieta específica. Generalmente, este control debe hacerse trimestralmente, aunque si hay problemas de exceso de peso o desnutrición, lo ideal es examinarse cada mes.

Normalmente, una embarazada debe subir entre 10 y 12 kilos. Si está desnutrida, 15 o 16 kilos, y si tiene sobrepeso no puede aumentar más de 9 kilos.

Según la nutricionista Luz Stella Hidalgo, la idea es que en esta etapa en cada una de las comidas se incluyan proteínas, como la carne, el pollo y el pescado, verduras o frutas, harinas y algo de azúcares. Por el contrario, es recomendable que disminuya la ingesta de grasas.

Así mismo, hay que evitar sustancias que se consideran tóxicas durante el embarazo como el alcohol. La cafeína también puede ser perjudicial y no se debe exceder su consumo en más de tres tazas en el día.

Entre tanto, los alimentos con fibra ayudan a aliviar el estreñimiento.

Lo ideal es cosumir hortalizas y verduras, frutas, legumbres y frutos secos. Además, es preferible que la pasta, el pan, las galletas y los cereales sean integrales. Si sufre de agrieras, lo más recomendable es tener seis comidas al día, con menos de tres horas de espaciamiento entre cada una. Es mejor no consumir alimentos ácidos, picantes o condimentados.

Desnutrición u obesidad

La desnutrición y el exceso de peso representan un riesgo para la madre y el bebé.

La forma de detectar estos problemas es mediante el IMC. Si la mujer está por debajo de 18 presenta problemas de desnutrición. En cambio, si tiene entre 25 y 29 es posible que sufra de sobrepeso. Se considera obesa a la que está por encima de 30.

Cuando la mujer llega con bajo peso, su organismo no tiene reservas de proteínas, vitaminas y minerales. Por ello, hay mayor riesgo de infecciones cervicovaginales y pueden sufrir preeclampsia. Además, sus bebés tienen mayor riesgo de nacer prematuramente y con bajo peso.

Las mujeres con problemas de sobrepeso son más propensas a sufrir enfermedades como la diabetes gestacional e hipertensión.

Así mismo, sus hijos pesan hasta ocho kilos al nacer.

Para solucionar ese estado, no se pueden hacer dietas restrictivas y se debe mejorar la ingesta de frutas, cereales integrales, verduras y lácteos.

¿Son necesarios los Suplementos multivitamínicos?

Algunas mujeres presentan deficiencias de elementos esenciales para el desarrollo del feto como el ácido fólico, el calcio o el hierro.

“Cuando se ve que algunas madres tienen bajo consumo de frutas, vegetales y cereales integrales, el médico debe prescribir un suplemento de vitaminas y minerales, que ayuda a suplir las carencias nutricionales”, sostiene la nutricionista Luz Stella Hidalgo. “Además, si ella no está ganando el peso adecuado y su hijo tampoco, es necesario recurrir a esta ayuda”, subraya.

En esos casos, los suplementos sirven para evitar deformidades como el labio leporino, el paladar hendido, defectos en la formación del tubo neural y algunas enfermedades del riñón, y del corazón; entre otros.

Este tipo de adiciones en ningún caso reemplazan la comida y solo se constituyen en un refuerzo de los nutrientes que se consumen diariamente.

Proteínas

Están constituidas por aminoácidos y son importantes porque sirven para la creación de nuevas células y permiten la formación de los tejidos, los músculos, los huesos, las glándulas, el sistema nervioso y la sangre. Además, son fundamentales para el crecimiento. Los alimentos más ricos en proteínas son la carne, el pescado, los huevos, los lácteos, las leguminosas y los frutos secos. La embarazada debe ingerir al día cerca de 100 gramos de proteínas.

Carbohidratos

Son los encargados de suministrar energía al cuerpo, sobre todo al cerebro y al sistema nervioso.

Se dividen en complejos y simples. Los primeros aportan vitaminas, minerales y fibra. Los segundos son usados como energía. Los complejos se encuentran en alimentos como panes, cereales integrales, verduras y legumbres.

Los simples están presentes en las frutas, la leche y sus derivados, las verduras y en azúcares procesados y refinados como los dulces, galletas y tortas, entre otros.

Vitaminas

Son necesarias para ayudar en todos los procesos orgánicos y hacer más efectivo el efecto de los nutrientes. En total, son 13 y están clasificadas en dos grupos: las liposolubles (que se disuelven en las grasas) y las hidrosolubles (que se disuelven en agua). Las primeras son las A, D, E y K. Las segundas son las B1, B2, B6, B12, C, niacina, ácido fólico, ácido pantoténico y biotina.

Aunque todos los alimentos aportan vitaminas, las frutas y las verduras tienen grandes cantidades.

Minerales

Sirven para formar los huesos, los dientes y las células de la sangre. También regulan la secreción de fluidos. Entre los minerales más importantes se destacan el fósforo, el hierro, el calcio y el magnesio. Ayudan al funcionamiento metabólico.

Por Juan David Cárdenas P.Redactor ABC del bebé.

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