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Al cáncer de seno hay que ponerle el pecho

Al cáncer de seno hay que ponerle el pecho

Dos mujeres nos cuentan cómo superaron la enfermedad, gracias a sus ganas por vivir y a la fortaleza que les brindaron quienes estuvieron a su lado. A los 30 a

Al cáncer de seno hay que ponerle el pecho
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08 de Octubre de 2007
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Dos mujeres nos cuentan cómo superaron la enfermedad, gracias a sus ganas por vivir y a la fortaleza que les brindaron quienes estuvieron a su lado.

A los 30 años de edad, Mónica Almeida estaba divorciada. Fue una relación dolorosa que le costó mucho trabajo superar y ella cree que eso de que el dolor puede causar enfermedad física, puede ser cierto.

Después de un tiempo conoció a Alejandro, ese hombre, que tal como el príncipe azul de los cuentos, la sacó del hoyo negro para convertirse en su compañía.

Un día, hace 11 años, él recibió una llamada de Mónica en la que aún sin asimilarlo le dijo: tengo cáncer de seno. Él la recogió en el consultorio y se fueron a un restaurante de comidas rápidas; ella estaba ensimismada, absorta, incapaz de probar bocado o por lo menos, de ser consciente que lo hacía.

“Solo pensaba que ese era el último capítulo de mi vida, no pensé que fuera a haber más, no me imaginé jamás que podría tener familia”.

Pero él siempre estuvo ahí. A su lado, incansable ayudándola tras cada quimioterapia, acompañándola en cada nuevo proceso del tratamiento. “Si no hubiera sido por ese novio maravilloso que hoy es mi esposo, sé que la lucha hubiera sido doblemente difícil, pero él no dio un paso atrás y cuando yo le dije que no iba a poder tener hijos, con sinceridad me respondió que podíamos adoptar”, recuerda Mónica.

Pero cuatro años después de terminado el tratamiento, ella quedó embarazada de Juliana, una pequeña que cuando nació, le dio el mejor día de su vida. “No podía creerlo, porque el médico me dijo que los ovarios quedaban muy lastimados tras la quimioterapia y no existían muchos casos en los que una mujer que superó el cáncer pudiera ser mamá”.

Pero aún así, dos años después de Juliana, llegó el pequeño Alejandro y así conformó el equipo de cuatro que hoy son familia, y que fueron la mejor terapia para que Mónica le ganara la guerra al cáncer de seno, una enfermedad que ha afectado a varios miembros de su familia, incluido su padre que falleció hace dos años.

Fueron ocho meses de quimioterapias que le robaban la energía y con ella, el cabello, las cejas y las pestañas que aprendió a reemplazar con pañoletas y maquillaje.

Después de superarlo, hoy es una mujer sana que se dedica a dar su testimonio para que otras tomen conciencia de que el cáncer de seno es un enemigo presente al que deben cerrársele todas las puertas.

Como una guerrera

Son casi las seis de la tarde y Sandra Ceballos aún no ha almorzado; sin embargo, sabe que sus rutinas de alimentación deben ser muy estrictas y por eso siempre carga frutas o queso en el bolso.

Hoy lleva puesta una pañoleta azul sobre su cabeza que combina con el sastre del mismo color. Entra al recinto dispuesta a participar en la plenaria del momento, pero antes marca un botón que encenderá la luz verde, para ser contada dentro de la lista de asistentes.

Ella es Representante a la Cámara y tiene cáncer de seno, una enfermedad democrática que afecta a congresistas, amas de casa, ejecutivas y hasta una niña de 17 años, madre de una bebé, que Ceballos intenta apoyar en su tratamiento.

Lucha desde la curul

Supo su diagnóstico cuando quiso realizarse un tratamiento para bajar de peso -“porque nunca estamos contentos con lo que somos”- dice, y al practicarse los chequeos previos al procedimiento, su médico le dijo que tenía una masa en el seno que podría ser cáncer. Y así fue, el diagnóstico determinaba que necesitaría quimioterapia y radioterapia para pelear la guerra.

“Lo primero que uno quiere saber en ese momento es si se va a recuperar, si se le va a caer el pelo, las cejas, las pestañas. Tampoco quería que nadie me hablara, porque lo hacían con lástima. Alguna vez alguien me dijo que el cáncer era producto de alguna tristeza o rabia que tenía guardada y no había podido exorcizar. Todo el mundo tiene algo que decirte en ese momento”, recuerda.

Sandra Ceballos acababa de divorciarse, había perdido un hijo y se enteró del diagnóstico. Por eso, cuando empezó a llegar al Congreso con una pañoleta cubriendo la calvicie producida por el tratamiento, muchos dijeron que se iba a retirar y que pronto otra persona estaría en su curul.

“Pero no es así, yo no me he dejado derrotar, esto es algo muy importante que me pasó y que me ha enseñado a ver todo de distinta manera. Yo ya no me quejo por lo que Dios no me da, sino vivo feliz con lo que Dios me ha dado”.

Se hizo quimioterapias y radioterapias tal y como se lo formularon y después de un tiempo recayó. “Pero ya tengo unas moticas en mi cabeza y he vuelto a tener cejas y pestañas”.Ella creó la Fundación Ones (seno al revés) para apoyar a todas las mujeres que están luchando contra la enfermedad.

Desde allí ha liderado campañas para recoger fondos y colaborar en el tratamiento de muchas mujeres que no cuentan ni siquiera con los 13 mil pesos que puede costar una consulta.

Gracias a su gestión, este 19 de octubre edificios emblemáticos de varias ciudades se encenderán con rosado, como símbolo del sonrojamiento que producen tantas muertes prevenibles.

Ceballos es abanderada de un proyecto de ley para que el Congreso reglamente la atención oportuna y adecuada de los pacientes con cáncer, que muchas veces pierden la mitad de sus esfuerzos en lograr un acompañamiento digno.

“Y la campaña no es solo para las mujeres”, dice, sino para los hombres, que además de sufrir también la enfermedad, son los que tienen madres, hermanas, esposas e hijas. “Y los senos no son solo para tocarlos y admirarlos, sino para cuidarlos. Por eso, les pedimos a los hombres que les pregunten a las mujeres que tengan cerca si ya se hicieron el autoexamen o la mamografía”.

El mundo contra el cáncer de mama

Campaña. La Liga Nacional de Lucha contra el Cáncer comienza este mes una campaña conocida como ‘Déjate ver de tu médico, que no SE-NOS olvide’, con la idea de que todas las mujeres recuerden en este mes mundial de la prevención del cáncer de mama, que deben realizarse el autoexamen todos los meses y la mamografía, después de los 40 años si hay mayores factores de riesgo y las demás después de los 50.

El 19 de octubre, sitios emblemáticos como la torre Colpatria en Bogotá, el edificio Coltejer en Medellín y centros comerciales tendrán luces rosadas encendidas como símbolo de sonrojamiento por causa de las alarmantes cifras.

Cada año mueren en Colombia 2.200 mujeres, mientras en el mundo, un millón pierde la vida por esta enfermedad, que aunque no se puede prevenir, sí se puede ganar la batalla cuando se recibe un diagnóstico temprano.

De hecho, los tratamientos para combatir esta enfermedad han evolucionado, son cada vez más efectivos y permiten vivir cerca de 15 años después del diagnóstico, cuando se ha comenzado a tiempo.

No más mitos

Mentira. Están circulando correos electrónicos en los que se alarma a las mujeres porque el uso de antitranspirantes podría generar a largo plazo cáncer se seno. El oncólogo mastólogo José Joaquín Caicedo explica que no existe evidencia científica al respecto y en los más recientes congresos de expertos en el tema, jamás se ha hablado sobre el asunto. Así que parece no ser nada más que un mito urbano.

Verdad. Lo que sí aumenta el riesgo de padecer la enfermedad es que las mujeres provengan de una familia en la que otras personas, especialmente mamá, tías o hermanas, la hayan sufrido. Es también un factor de riesgo fumar, quienes reciben terapia de reemplazo hormonal durante la menopausia por más de cinco años seguidos o quienes hayan tenido el comienzo de su menstruación muy temprano o una menopausia tardía. Aunque el simple hecho de ser mujer, las pone en riesgo. De ahí la importancia del autoexamen cada mes, porque la detección temprana mejora el pronóstico.

Juliana Rojas H.Redactora ABC del Bebé

 

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2 Comentarios

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Comentarios (2)

2
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Hace 4 años
Sandra Ceballos aún no ha almorzado; sin embargo, sabe que sus rutinas de alimentación deben ser muy estrictas y por eso siempre carga frutas o queso en el bolso. msr pocket rocket stove instructions
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Hace 4 años
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