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¿Por qué se tiene solo un hijo?

¿Por qué se tiene solo un hijo?

La psicóloga María Elena López, autora del libro Hijo único, explica los principales motivos por los cuales las personas toman esta decisión. La mujer ? P

¿Por qué se tiene solo un hijo?
Por: Andrea Forero
Lunes, 2 Septiembre 2013 - 1:51pm
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La mujer: Para ocupar posiciones que ant

La mujer: Por todas las dificultades qu

La pareja: Por el deseo de alcanzar una

La pareja: Las realidades de la socieda

Razones de tipo social: Miedo de los rie

Económicas: Muchas parejas piensan que e

Otras razones: Los problemas de infertil

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La psicóloga María Elena López, autora del libro Hijo único, explica los principales motivos por los cuales las personas toman esta decisión.

La mujer • Para poder alcanzar una mejor educación. • Para ocupar posiciones que antes estaban destinadas solo a los hombres. • Por temor a retroceder en términos de sus logros profesionales y una pérdida de oportunidades importantes en el ámbito laboral. • Por todas las dificultades que conlleva dejar sus hijos al cuidado de otras personas, cuando se cumplen los períodos de licencia de maternidad.

La pareja • Por la presión laboral. • Por el deseo de alcanzar una vida más plena, gracias a la realización de otros proyectos. • Las realidades de la sociedad actual, como el divorcio. • La existencia de más hijos por parte de uno de los miembros de la pareja, o de ambos. Muchos jóvenes ven hoy el matrimonio como “una limitante de su libertad”, y a los niños como “una carga”.

Razones de tipo social • Miedo de los riesgos actuales y futuros a los que tendrían que enfrentarse sus hijos, como los altos índices de drogadicción, la violencia o la polución. • Muchos creen que el orden mundial es incierto y caótico, y que este es un ambiente adverso y difícil para el óptimo desarrollo de los niños y, por eso, no se sienten seguros trayendo más niños a un mundo cada vez más inestable, competido y peligroso.

Razones de tipo económico • Muchas parejas piensan que en este tiempo es muy difícil educar a un hijo con todas las comodidades y beneficios de una buena educación y, por tanto, prefieren tener uno solo. Por eso es frecuente escuchar expresiones como: “Si tenemos otro bebé tendría que dejar de trabajar un tiempo y no podemos darnos el lujo de renunciar a un ingreso que necesitamos”.

Otras razones condicionantes Los problemas de infertilidad, relacionados con enfermedades del aparato reproductor, tanto del hombre como de la mujer, llevan a los padres a seguir los tratamientos que ofrece la ciencia, a adoptar o, sencillamente, a quedarse con un solo hijo. Esta decisión cambia la actitud que tiene la pareja hacia la crianza de su hijo único, pues está basada en la resignación o el convencimiento, y si la pareja ha intentado varios tratamientos sin éxito, el dolor y los sentimientos de frustración involucrados en cada pérdida son una razón válida para mantener la decisión de tener un solo hijo. Las dificultades de salud y los factores de tipo psicológico o emocional que interfieren con la capacidad reproductiva también son variables directamente relacionadas con la posibilidad de tener un solo hijo. Estos problemas pueden presentarse como consecuencia de la utilización de métodos anticonceptivos durante largo tiempo, o por la exposición permanente a la contaminación ambiental, a desechos tóxicos o al estrés, entre otros. La edad de la madre, más que un problema, es una realidad que se convierte en un factor importante en la decisión de tener un solo hijo. También, muchas mujeres deciden tener hijos solas porque se sienten con suficiente capacidad e independencia para asumirlos y realizarse como familia, pero por lo general no tienen más de uno. Los padres, entonces, casi ni pueden imaginar un segundo bebé, porque todo su espacio mental está copado”, dice la psicóloga. Sánchez aconseja ver muy individualmente a cada pareja para definir qué ha sido difícil en la paternidad, porque existe un abanico de posibilidades. Si es porque la relación de pareja está mal –se entiende no querer otro bebé pues podrían estar próximos a un divorcio–, si el bebé lloraba mucho o hasta qué punto psicológicamente los padres estaban preparados para tener un hijo.

Las cifras

La más reciente Encuesta Nacional de Demografía y Salud en Colombia evidenció que la fecundidad ha tenido una drástica disminución desde mediados de los años sesenta, cuando una mujer tenía en promedio 7 hijos, entre 1985 y 1995 la tendencia al descenso se estabilizó alrededor de 3 por mujer, pero la disminución continúa, sobre todo en la zonas urbanas. La misma encuesta evidenció que en nuestro país, menos de la mitad, 48 por ciento de los nacimientos ocurridos en los últimos 5 años (la encuesta es de 2010) fueron deseados, la cifra subió dos puntos porcentuales con respecto a 2005. En Europa la tendencia es que las familias tienen 1,2 hijos. En ciudades como Nueva York, el 40 por ciento de los residentes en pareja solo tienen un hijo. En España, también el 40 por ciento de las parejas tienen uno. En Alemania y en Austria, el Instituto de Demografía Max Planck pronosticó que la próxima generación será la primera en la historia de Europa donde lo común será tener un hijo único. En América Latina, la mayor tendencia al hijo único está en Argentina y Chile; en este último país, los hogares con un solo hijo aumentaron 54,5 por ciento entre los años 1990 y 2006, según el Instituto Nacional de Estadísticas de Chile. La socióloga María José Álvarez cree que “mirar promedios para América Latina es engañoso. Debemos mirar también diferencias por clase social en cada país, pues los patrones cambian. De todas formas, los países de la región que han hecho más temprano la transición demográfica reduciendo su natalidad y su mortalidad han sido Argentina, Uruguay y Chile”, dice. Agrega que en Colombia sigue preocupando mucho el embarazo adolescente y el altísimo porcentaje de embarazos no deseados. Aquí, esa tendencia es aún más fuerte que la del hijo único.

Álvarez cree que la tendencia al hijo único va a ser uno más de los cambios que ha tenido la organización familiar, que han sido muchos –la familia no es una institución estable–. El impacto más grande que prevé a largo plazo es el envejecimiento de la población. “Si en Colombia sigue bajando la natalidad es probable que tengamos el mismo problema que tienen los países que han reducido su fecundidad antes, es decir, menos personas jóvenes para trabajar y más adultos dependientes, lo que significa menos contribución al sistema de protección social y más gastos en términos de jubilación”, agrega.

 

 

 

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

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megaroca
Hace 3 años
O un acto de conciencia social, las densidades demográficas son insostenibles. condescendientes con la evolución social, la probabilidad de vida de una cría es mayor a épocas pasadas, requiriéndose menos prole para asegurar la descendencia. No debemos olvidar que somos animales (inteligentes) y como tal debemos tratar nuestras conductas.
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