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Que el piercing y el tatuaje no sean problema a la hora del parto

Que el piercing y el tatuaje no sean problema a la hora del parto

Los 'piercing' también pueden afectar la piel durante el embarazo

Que el piercing y el tatuaje no sean problema a la hora del parto
Por: Karen Johana Sánchez
17 de Noviembre de 2011
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Seguramente, al tatuarse o ponerse un piercing, pocas personas piensan si algo de esto puede afectar el embarazo o algún procedimiento relacionado con este. En realidad no existe ningún tipo de contraindicación médica antes de la gestación, pero sí ciertas recomendaciones.
Es importante corroborar que fueron hechos en un establecimiento que cumple con los requisitos de seguridad en la aplicación y de asepsia. “Cuando se realizan tatuajes o se colocan piercings, se dejan heridas en la piel o las mucosas. Si los instrumentos que se usan para hacerlos no se han esterilizado, se pueden transmitir enfermedades como el sida y la hepatitis B”, aclara el ginecoobstetra Jimmy Castañeda.
En el caso del tatuaje, todo lo que sea invasivo sin regulación clínica, señala la ginecoobstetra Giuliana Puccini, especialista en ultrasonido y ecocardiografía fetal, puede generar riesgos de contagios a través de la sangre. “No es que el tatuaje genere sida, sino que tiene riesgos de contagio”, añade.
Por esta razón, y aunque es un requisito en la cita médica preconcepcional, es indispensable que toda paciente con un tatuaje, antes de quedar en embarazo, se practique los exámenes para descartar este tipo de enfermedades.
Según Mauricio Vasco, anestesiólogo de las clínicas Colsánitas de Bogotá y coordinador del comité de anestesia obstétrica de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación
(Scare), en general, el tatuaje no implica ninguna contraindicación.
Sin embargo, aclara que existe un problema teórico que debe ser tenido en cuenta. La columna se divide en cuatro zonas: cervical, torácica, lumbar y sacra. El especialista recomienda evitar estas marcas en la lumbar porque es allí donde se hacen los trabajos de analgesia y anestesia (ver ilustración).
Durante el trabajo de parto o cualquier otro procedimiento, si es necesario aplicar la anestesia “el problema es chuzar y con la aguja, llevar la tinta o los contenidos del tatuaje a las raíces nerviosas de la columna sin causar irritaciones que generen problemas como calambres en las piernas, disminución en la sensibilidad y en la fuerza”, explica el anestesiólogo.
En caso de que el tatuaje ya esté ubicado en la zona lumbar, el anestesiólogo busca un punto libre de tinta para inyectar. Si tiene toda la zona tatuada, afirma el doctor Vasco, se coloca anestesia local, se hace una incisión y, como la piel queda abierta, se introduce la aguja para evitar empujar la tinta. Aunque esta práctica nunca ha sido riesgosa, es adecuado comentársela a la paciente para tomar la decisión de abrir o no la piel.
En el caso de las tinturas vegetales, el médico señala que, aunque son temporales, si están ubicadas en una zona de punción, es mejor “evitar el procedimiento porque se desconocen los ingredientes de las sustancias y tienen más riesgo de infección”.
De otro lado, algunos tintes de los tatuajes tienen plomo, incluso aquellos de maquillaje permanente. “Estos evitan que la paciente pueda realizarse una resonancia magnética –dice la doctora Puccini– debido a que en el examen se usan imanes que pueden atraer el metal, remover la piel y desplazar los tejidos”.
Antes de practicar este examen, los expertos evalúan hace cuánto tiempo fue hecho el tatuaje; además, las resonancias en la gestación son excepcionales. 
En relación con la piel, tener un tatuaje no implica ningún riesgo. El problema está en cómo se verá la marca después del parto si está ubicada en la zona del vientre; se rompen las fibras y el dibujo perderá sus características estéticas, dice Juan Jaime Atuesta Negret, médico dermatólogo y profesor universitario.

¿Y si tengo perforaciones?
Si el piercing está ubicado en el ombligo, los expertos recomiendan retirarlo, pues según el peso del accesorio y a causa del estiramiento, la piel puede desgarrarse. Con la distensión del abdomen, la joya puede descender y, si es grande, hace que la piel se abra más, opina el dermatólogo.
Para el parto, la paciente no debe tener ningún accesorio metálico en su cuerpo. Durante las cirugías se usa un bisturí eléctrico o el electrocauterio; para que funcionen, se genera una conducción eléctrica. “Cuando se tiene un piercing, dice el anestesiólogo, y se hace este procedimiento, se quema la piel que hay alrededor de la joya. Por eso, toda embarazada debe quitársela después de la semana 32”.
Incluso, aquella que está en áreas genitales porque pueden interferir con el parto. Durante la lactancia materna, afirma el dermatólogo, se debe retirar la joya del pezón porque interfiere con la succión del bebé.

 

 

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

1
kabernap
Hace 4 años
Tengo mes y medio y quería hacerme un tatuaje pero me da miedo que las tintas y en general los materiales usados afecten al bebé. Hay algún problema si me lo hago o es preferible después del parto?
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