Síguenos en:

Tratamientos aliados de la fertilidad para parejas que no han podido tener hijos

Tratamientos aliados de la fertilidad para parejas que no han podido tener hijos

Es indispensable que tanto el hombre como la mujer se hagan exámenes, antes de comenzar con cualquier proceso de fertilización asistida.  Constanza Celis y A

Tratamientos aliados de la fertilidad para parejas que no han podido tener hijos
Por:
09 de Agosto de 2010
Comparte este artículo

Es indispensable que tanto el hombre como la mujer se hagan exámenes, antes de comenzar con cualquier proceso de fertilización asistida.

 Constanza Celis y Armando Angarita se casaron en el 2000. Tres años después comenzaron a planear un embarazo, aunque fue solo hasta julio del 2005 que nació Luisa Angarita, hoy de cinco años. Más tarde, en el 2009, llegó Isabel Sofía. Las pequeñas fueron concebidas con el método de fertilización in vitro.

La pareja se sometió a uno de los cinco tratamientos que en la actualidad están disponibles para aquellas mujeres que aspiren a tener una gestación exitosa, pero que por diferentes razones no han podido hacerlo. 

De acuerdo con Germán Arango, ginecobstetra especialista en medicina reproductiva de la Clínica de la Mujer, los métodos que arrojan una mayor evidencia médica a nivel mundial son: Inducción de la ovulación y relaciones sexuales dirigidas; Inseminación Intrauterina (IIU), Fertilización in Vitro (FIV) e ICSI (inyección intracitoplasmática del espermatozoide, por sus siglas en inglés).

Los padres de Luisa eligieron la tercera opción después de un largo proceso. En la primera visita al ginecólogo, a Constanza le encontraron ovarios poliquísticos. Luego, por medio de una ecografía,  los médicos le informaron que tenía una especie de mioma y que debía ser intervenida quirúrgicamente.

“Pensamos que yo era la del problema, hasta que a mi esposo se le practicó un espermiograma. Este examen salió mal. Fue entonces cuando decidimos visitar un médico de fertilidad para empezar un tratamiento, el cual inició en septiembre del 2004”, explica Constanza.

La situación de la familia Angarita no es extraña. De cada 100 parejas, en las que todo funciona de manera normal, cuando deciden tener relaciones sexuales en el momento de la ovulación, únicamente de 15 a 20 resultan embarazadas. “Somos una especie poco eficiente para reproducirse”, añade el doctor Arango. El factor géneroA pesar de las estadísticas, un tratamiento adecuado puede marcar la diferencia. Lo primero que se debe saber es que inevitablemente se requieren tres cosas para que se produzca un embarazo: la presencia de los gametos (óvulos y espermatozoides), la fecundación entre ellos y finalmente la implantación dentro del útero.

En este sentido, el óvulo y el espermatozoide son igual de importantes, pues cada uno aporta la mitad. “Cuando una mujer tiene menos de 35 años y lleva un año haciendo la tarea mensualmente, junto con su pareja, y todavía no se ha embarazado, hay que hacer preguntas. Estas involucran a las dos mitades”, dice el doctor Arango.

En el caso de Constanza, en ese entonces de 26 años, los exámenes rutinarios fueron determinantes. Según los análisis médicos, efectivamente existía un problema en el esperma del hombre y en los ovarios de ella. Debido a la movilidad de los espermatozoides, la recomendación fue optar por la fertilización in vitro.

Para obtener dicha información, el espermiograma es la herramienta más eficaz. Se trata de un examen que estudia el semen masculino. A través de él, se puede determinar cuántos espermatozoides existen, cuántos de ellos están vivos, cómo se mueven y qué forma tienen.

Esta prueba debe efectuarse previamente a la búsqueda de un embarazo, en los casos en que la mujer tenga más de 35 años y existan antecedentes de riesgo en contra de la reproducción.

En las mujeres, un solo examen no lo dice todo, puesto que desde los 35 años la eficiencia para reproducirse varía. Esto sucede porque el óvulo es un recurso no renovable que cambia en cantidad y calidad. “El inventario de los óvulos empieza a agotarse desde antes de que una niña nazca”, afirma Arango. Con los espermatozoides no ocurre lo mismo. Estos se renuevan hasta edades avanzadas, aunque su calidad disminuye.

De esta manera, el médico debe hacerse varias preguntas sobre el control de la ovulación. También es necesario observar el estado del útero y de las trompas de Falopio. Para ello, existen dos metodologías: un examen de rayos X y la laparoscopia, técnica que permite ver la cavidad pélvica-abdominal.

“Con esta indagación inicial, a las parejas se les puede hacer un planteamiento sobre cuál metodología aplicar para que el embarazo ocurra más fácilmente”, explica el doctor Arango.  El camino por seguirCuando una pareja está ante la inminente posibilidad de iniciar un tratamiento, debe saber si su situación es de baja o alta complejidad. En el primer caso, el manejo será relativamente simple dado que en el laboratorio únicamente se trabajará con los espermatozoides del hombre.

El candidato ideal para un procedimiento de baja complejidad será una mujer de menos de 40 años que no tenga las trompas de Falopio tapadas o, al menos, que una de las dos no lo esté.

“Una trompa es tan delgada como dos cabellos y por eso es muy susceptible de taparse. Para que haya fecundación e implantación es necesario que este no sea el caso, pues las trompas necesitan tomar el óvulo y guardarlo hasta que llegue el espermatozoide y lo fecunde. Una vez fecundado, con su movimiento deberá llevarlo hasta el interior del útero para que se implante”, comenta Arango.

Por lo general, las parejas que requieren este método, no han podido concebir debido a un desorden en las hormonas que controlan la ovulación. De igual manera, puede ocurrir que se presentan cambios leves en los espermatozoides que impidan la gestación.

“Pueden presentarse dificultades cuando hay antecedentes de una endometriosis leve que no ha obstruido las trompas ni comprometido los ovarios. Después de tratarla, se recomienda iniciar el tratamiento”. Tratamientos de baja complejidad  - Inducción de la ovulación + relaciones sexuales dirigidasEste es uno de los mecanismos de baja complejidad. El punto de partida es la menstruación. Mientras la mujer tiene el periodo, se le hace una ecografía para verificar que todos los folículos (aquellas bolsas donde se encuentran depositados los óvulos) tengan un tamaño inferior a 8 milímetros. De ser así, el especialista procederá a utilizar medicamentos para estimular los folículos. Durante el lapso en que la paciente esté usando los inductores de ovulación, será sometida a varias ecografías para evaluar cómo están respondiendo los folículos. “La idea es que crezcan varios y que ojalá haya más de un óvulo disponible. Los folículos deben llegar a medir entre 18 a 20 milímetros porque en ese rango se asume que el óvulo que está dentro ya ha madurado y está listo para la fecundación”, explica el doctor Arango.Una vez los folículos alcancen el tamaño deseado, a la pareja se le administrará un medicamento diferente. La finalidad de este último es hacer que el folículo se rompa y libere el óvulo. Posterior a esto, deberán tener relaciones sexuales. Este método puede durar cerca de 15 días y se puede intentar máximo 3 veces.“Si después de 3 ciclos de estimulación con relaciones dirigidas no ha ocurrido un embarazo, entonces el siguiente paso es optar por la Inseminación Intrauterina”, añade el doctor Germán Arango.  - Inseminación IntrauterinaEl procedimiento es exactamente igual al anterior hasta el punto en el cual se suministra medicación para liberar el óvulo. Después de esa primera etapa, en los casos en que sea perentorio este método, el hombre es citado para un espermiograma. De esta muestra de semen se seleccionan los mejores espermatozoides y se colocan dentro del útero de la mujer, a través de un catéter de plástico. Este se pasa por el cuello del útero hasta su interior, con el fin de que los espermatozoides se encuentren con los óvulos. La intervención es sencilla y ambulatoria y, por lo general, no causa dolor. Luego de la inseminación, la paciente tendrá que reposar durante 10 minutos. Posteriormente, podrá retomar sus actividades normales.Al día siguiente, se toma una segunda muestra de semen. Nuevamente se escogen los mejores espermatozoides y se introducen en el útero. Al transcurrir algunos días, se realiza una ecografía para confirmar que los folículos se hayan roto. A continuación, hay que esperar entre 12 y 14 días para comprobar la presencia de un embarazo, por medio de una prueba de laboratorio. En total, el proceso tiene una duración de un mes. Es decir, exactamente lo que demora un ciclo. Con este tratamiento, la posibilidad de éxito es del 25 por ciento. Así mismo, la probabilidad de un embarazo múltiple aumenta hasta un 15 por ciento. En cuanto a las malformaciones, se sabe que de 100 bebés que nacen vivos, 99 están en óptimas condiciones. Los métodos de baja complejidad tienen una desventaja: de las tres situaciones que se requieren para que ocurra un embarazo, solo es verificable una. “Es posible saber cuántos espermatozoides se pusieron cada día y cuántos óvulos estaban involucrados”, añade Arango.  Tratamientos de alta complejidad

- Puntos en común de la Fertilización in Vitro (FIV) e ICSI Al contrario a la inseminación intrauterina, la medicación comienza previamente a la llegada de la menstruación. Luego, cuando inicia el periodo se hace una ecografía y se mide una hormona en sangre llamada estradiol. Si ambos controles están bien, se comienza a estimular el grupo de folículos. En los casos de alta complejidad, el medicamento es el mismo que el de la inseminación intrauterina, aunque la dosis es más alta porque se necesita que haya mayor cantidad de óvulos disponibles. Cuando estos llegan a 18 o 20 milímetros, se aplica otro medicamento y 36 horas después se hace una aspiración de los folículos, lo cual se traduce en entrar a cada folículo, donde están los óvulos, con una aguja para extraer el líquido de su interior. Dicho contenido es analizado a través de un microscopio para identificar el óvulo y proceder a practicar el ICSI o la fertilización in vitro.  - Fertilización in Vitro De una muestra de espermatozoides se escogen los mejores. En un laboratorio, a cada óvulo le ponen varios alrededor para que alguno entre y lo fecunde. Luego se deja el óvulo en la incubadora.El encuentro de las dos células ocurre hacia el mediodía. A la jornada siguiente, se observa bajo microscopio cuántos fecundaron. Posteriormente, los óvulos fecundados empiezan a transformarse en embriones. El especialista transfiere de dos a tres dentro del útero. Constanza recuerda el momento en que le hicieron este procedimiento. “Entré a la sala de cirugía sin joyas, maquillaje ni perfumes para no contaminar el ambiente. Me pusieron 3 embriones y permanecí 10 días en casa”, comenta. Este método permite verificar dos eventos de tres: el manejo de los gametos y el proceso de fecundación.  - ICSINormalmente, el doctor aconseja esta metodología cuando los espermatozoides están muy comprometidos. Es decir, hay muy pocos, casi no se mueven o solo algunos tienen forma normal. El procedimiento es el siguiente: primero se escogen los que estén vivos. Luego, estos se introducen en una micropipeta. Esta ingresa al interior del óvulo de forma inyectada. “Comparado con el in vitro, lo que cambia es la forma de encuentro. Los espermatozoides no pueden entrar por sí solos, entonces se les brinda una ayuda extra”, explica Arango.Al día siguiente, se observa cuántos fecundaron y después cuántos embriones se están desarrollando. En adelante, el tratamiento es exactamente igual al de la fertilización in vitro. Las probabilidades de éxito alcanzan un 40 por ciento.La posibilidad de repetirlo ante un posible error depende de diversas variables. “Siempre les hago énfasis a las parejas en que ellos no son los responsables del evento. La tecnología permite iniciar hasta cierto punto, aunque la decisión final depende de un orden superior”, puntualiza  el doctor Arango.  - InvocelEs un método intermedio en el cual se extraen los óvulos y en lugar de llevarlos a una incubadora en un laboratorio, se depositan en una cápsula. Dentro del dispositivo, se ponen en contacto óvulos y espermatozoides y luego se introduce en la vagina de la mujer. Después de que se lleve a cabo el desarrollo del embrión, se abre la cápsula y se coloca el embrión dentro del útero. - Una sabia decisiónSegún Constanza, aunque todos los tratamientos tienen un margen de error, para ella no hay una satisfacción más grande que poder ver  a un hijo que sintió durante 9 meses. “Cuando me enteré de mi estado, mi esposo y yo lloramos mucho. Después de 10 años de matrimonio, fue la felicidad más grande para toda la familia”, dice. “Hoy tengo dos niñas sanas, alegres y  juiciosas. La mayor es la más pila del salón y adora cantar y bailar”, añade.A quienes tienen dudas sobre iniciar la fecundación asistida, esta madre de dos hijas, les aconseja intentarlo. “Muchas parejas tienen problemas para concebir y les da miedo aceptarlo o hacer algo al respecto. Es preferible arriesgarse que quedarse con las ganas de tener hijos”, dice.

 

Por Diana Bello Aristizábal

Redactora ABC del bebé

 

Comparte este artículo
Tags de artículo

0 Comentarios

imagen
publicidad
publicidad

Herramientas ABC

  • Calendario de Embarazo

    Nada más emociónate que entender cómo cambia mi bebé en estos 9 meses,  Bárbara Mora.

  • Calendario de Ovulación

    Toda mujer que esté pensando en tener un bebé, debe no solo conocer su ciclo menstrual, sino también el día más fértil de este.

  • Índice de masa corporal

    Es una medida de asociación entre la masa y la talla de un individuo ideada por el estadístico belga Adolphe Quetelet, por lo que también se le conoce como índice de Quetelet