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Donación de óvulos y espermatozoides

Donación de óvulos y espermatozoides

Si dono mis óvulos me dan 1´200.000 pesos. Eso fue lo que me dijeron en un centro de fertilidad de Bogotá. Cumplo con las características para someterme al

Donación de óvulos y espermatozoides
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31 de Mayo de 2007
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Si dono mis óvulos me dan 1´200.000 pesos. Eso fue lo que me dijeron en un centro de fertilidad de Bogotá. Cumplo con las características para someterme al tratamiento de hormonas porque soy una mujer entre los 19 y 30 años, sana y fértil.

Sin embargo, estas cualidades no son suficientes. Una mujer que las cumpla debe pasar, además, una serie de pruebas para comprobar su buen estado de salud (exámenes de genética y de enfermedades trasmisibles como el sida, hepatitis B y C, sífilis, clamidia, gonorrea y, además, análisis siquiátricos). Finalmente, tiene que consumir una carga hormonal suficiente para producir unos 15 óvulos, en vez de uno, que es lo normal por mes. Luego pierde el vínculo con la muestra que dona y se convierte en una anónima con unas características que posiblemente le interesen a una pareja que busca tener hijos o una mujer que quiera ser madre.

En Colombia se necesita este tipo de donaciones para distintos propósitos, todos en pro de la fertilidad, porque entre el 15 y el 20 por ciento de las parejas que se someten a tratamientos de alta complejidad requieren de ayuda en este campo, de acuerdo con Ricardo Rueda, ginecoobstetra director de Reprotec, la unidad de fertilidad del Hospital Universitario Fundación Santa Fe.

Es un hecho que el reloj biológico de la mujer se detiene a determinada edad. “Por encima de 42 años la tasa de embarazos es muy baja, no pasa del 6 por ciento, y en la medida en que transcurre el tiempo, las parejas desafían con más frecuencia problemas de reproducción”, explica el ginecoobstetra y especialista en reproducción Alejandro Montoya.

Hay mujeres que a corta edad se enfrentan a la realidad de no poder ser madres por sus propios medios. Según el doctor Rueda, “se debe a que presentan una falla ovárica precoz (sus óvulos no son de buena calidad), han sido destruidos por cirugías previas o tratamientos para el cáncer o en algunos casos son trasmisoras de enfermedades genéticas”. Si por cualquiera de estos motivos no se cumple el sueño de la maternidad, se hace necesaria la donante.

El comercio de huevos, como también se le conoce, es muy común en todo el mundo. Incluso por Internet hay anuncios como este: “Hola, tengo 27 años, gozo de buena salud, tengo una hija y quiero vender mis óvulos por urgencia de dinero. Tengo pareja estable. Escríbeme a dedoslargos@terra.com”. Otras mujeres describen sus características físicas con la esperanza de encontrar un buen postor que compre sus óvulos.

“Hay bancos internacionales que son como de ciencia ficción, con catálogos enormes con lista de donantes donde hay posibilidad de escoger el color de la piel, el pelo, la profesión y las aficiones”, comenta Ricardo Rueda.

Sin embargo, la ley colombiana tiene claramente reglamentada la donación de órganos y tejidos con fines de trasplantes y prohíbe cualquier tipo de remuneración por estos. De acuerdo con el Ministerio de la Protección Social, está consignado en el Decreto 1546 de 1998 y en la Resolución 3199 de 1998.

El donante debe ser la persona que por voluntad propia entrega sus gametos o embriones para que sean utilizados con fines terapéuticos o investigativos. La responsabilidad en cada caso corre por cuenta del comité de ética de la respectiva institución.

Generalmente, las donantes llegan a los centros por el ‘voz a voz’ y hay algunos lugares que les ofrecen una remuneración económica, no por el óvulo sino por el tiempo y la disponibilidad que tienen al someterse al tratamiento. “En el Hospital Universitario Fundación Santa Fe no lo hacemos, pero no hay que entenderlo como un negocio, porque no es así, es una ayuda a parejas que no tienen otra opción reproductiva”, enfatiza el especialista Ricardo Rueda.

Aunque en algunos países no se conserva el anonimato, en Colombia es absoluto. Lógicamente, se presentan casos de donantes conocidas (la hermana, la prima o una amiga), pero estos tienen implicaciones éticas y morales para el futuro de ellas y del niño.

La donante perfecta

La idea es que los receptores, es decir la pareja que busca el óvulo, no piensen en encontrar la donante para un hijo perfecto, con unas características irreales, como que hable cinco idiomas, sea alta, rubia y de ojos azules.

Los futuros padres deben seleccionar las características físicas de su hijo de acuerdo con sus propias facciones y rasgos. Se tiene en cuenta desde el color de los ojos hasta el grupo sanguíneo. Hay acompañamiento sicológico para determinar si hay enfermedades mentales que puedan ser trasmitidas genéticamente, además de verificar que tanto donantes como receptoras sean competentes para enfrentar todo el proceso.

También es importante que haya lejanía geográfica entre unas y otras. “El 90 por ciento de las receptoras pregunta qué hace la donante, pero si tienen exigencias más complejas se recomienda reevaluar qué es lo que exactamente quieren al tener un hijo”, asegura Zulma Suárez, bacterióloga encargada del área de endocrinología de Cecolfes (Centro Colombiano de Fertilidad y Esterilidad) y del programa Óvulo Donado.

Después de evaluar el potencial de reserva ovárica de la donante, “se le sincroniza el ciclo con el de la receptora y se estimula con gonadotropinas, que son hormonas para producir un número de huevos razonable. Esta estimulación dura entre 10 y 14 días, pero desde que empiezan los exámenes hasta que se entrega el óvulo se demora de uno a dos meses”, explica el ginecoobstetra Ricardo Rueda.

Debe recibir, además, una descarga hormonal adecuada con su edad y su condición fisiológica. El medicamento es administrado desde el tercer hasta el décimo día del ciclo menstrual. “En ese tiempo –afirma la bacterióloga Zulma Suárez– se hacen controles hormonales y ecografías para determinar el momento exacto para obtener los óvulos, es decir, cuando alcanzan un diámetro y concentración adecuadas”.

Una donante debe dar un número máximo de tres bebés en su vida, por razones de salud para ella y también porque existe el riesgo de que esos medio hermanos se encuentren en un futuro y al tener hijos se presentarían implicaciones serias de tipo genético. Las donantes firman un documento donde ellas acceden a cumplir las condiciones del centro de fertilidad. Además, una especialista les explica al detalle el proceso y responde las inquietudes adicionales.

La gestación

Una vez fertilizados los óvulos con el esperma de la pareja, se desarrollan los embriones y otros pueden ser congelados. La gestación se lleva a cabo dentro de la receptora, usualmente se le insertan uno o máximo tres embriones. Las tasas de éxito son variables en cada centro, pero por lo general el embarazo prospera en el 70 por ciento de los casos al primer intento.

Efectos secundarios

“Es un proceso complejo que tiene riesgos por las hormonas y porque es un in vitro”, asegura el ginecoobstetra Alejandro Montoya. La aparición de su próxima menstruación puede ser desordenada, pero los demás ciclos son normales.

Cuando se administran más de las hormonas necesarias hay riesgo de cáncer en los ovarios. Zulma Suárez enfatiza que “una donante debe producir 10 óvulos para no deteriorar su condición física y donar de 3 a 4 veces en toda su vida. Si lo hace más veces de las que debe, su edad reproductiva será más corta y podría sufrir de menopausia precoz”.

En el momento inmediato los riesgos son hiperestimulación de los ovarios y complicaciones por la captación de los huevos, que se hace con ecografía transvaginal (una aguja especial aspira los óvulos). En algunos casos se produce sangrado e infección.

“Cuando el óvulo de la donante es hiperestimulado, se presenta un malestar que se caracteriza por la acumulación de líquido en el estómago, inflamación e imposibilidad para caminar normalmente. Sus ovarios le pesan y no puede respirar de manera adecuada”, agrega la bacterióloga Zulma Suárez.

La inducción de ovulación mal prescrita es peligrosa y en los peores casos desencadena la muerte de la paciente o embarazos múltiples.

Donación de semen

Según la Unidad de Fertilidad de la Clínica del Country, que lleva 20 años de experiencia en reproducción asistida, el tema de donación de semen empezó cuando se hablaba de infertilidad masculina.

Los bancos de semen se crearon para combatir los problemas graves de motilidad (movilidad) o de cantidad de espermatozoides, porque un hombre con estas dificultades no podía tener un hijo, a no ser que se usara el semen de otro.

Sin embargo, una técnica conocida como ICSI permitió sacar un espermatozoide del hombre e inyectarlo a un óvulo. Por lo tanto, los bancos de semen ya no se usan para esto. “La importancia ahora radica en el paciente que usará la muestra en el futuro; esto ocurre cuando se hace la vasectomía, tiene paperas o si se somete a quimioterapia”, aclara el ginecoobstetra Montoya.

El semen debe ser congelado y no puede ser usado de manera inmediata. Se guarda por seis meses, después de los cuales se vuelve a verificar que todo esté correcto.

El hombre se somete a los mismos exámenes que la mujer para comprobar que es sano y fértil. De acuerdo con Montoya, “se descarta el comportamiento maniaco depresivo, se determina si tiene el nivel cultural adecuado y se evalúa el tipo racial”. Debe tener entre dos y cinco días de abstinencia sexual cuando le tomen la muestra, para que la calidad del semen sea óptima.

Por la congelación y el arrendamiento en el banco se cobra una tarifa al paciente. “En Colombia no es muy común la donación, mientras que en Estados Unidos hay listas de donantes que superan los 200 o 300 y catálogos para las distintas estaciones, como si se tratara de moda”, ejemplifica Ricardo Rueda.

Congelación de óvulos

Es posible posponer la maternidad. Es una alternativa para las mujeres que tienen que someterse a quimioterapia. La idea es mantener su propio óvulo a bajas temperaturas por tiempo indeterminado.

La técnica se emplea desde el 2004 y se llama vitrificación. Adriana Machicado, embrióloga de Cecolfes, explica el procedimiento: “Primero se selecciona el óvulo maduro, se deshidrata para luego llenarlo con solución de vitrificación, así las estructuras dentro se protegen. La congelación es rápida para que se cree un gel y no se formen cristales de agua que corten las estructuras”.

Aunque no es lo mismo tener un óvulo fresco que vitrificado, hasta el momento se han realizado 116 embarazos entre más de 300 casos. Según la embrióloga, “el porcentaje de abortos y malformaciones es el mismo que el de la población normal”.

Algunas mujeres optan por esta técnica por las características profesionales a las que se ven expuestas, viajan mucho o su matrimonio no está muy bien. Al congelar el óvulo se brinda la posibilidad de lograr un embarazo incluso en la menopausia, siempre y cuando la calidad de este sea óptima y las condiciones del útero lo permitan.Este procedimiento es experimental y el chance de embarazo es más bajo. “Mientras la Unidad de Fertilidad de la Clínica de Marly reportó el 72 por ciento de embarazos por donación de óvulo, solo reportó el 11 por ciento por vitrificación”, especifica Fernando Gomes, ginecoobstetra.

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Los usuarios de www.abcdelbebé.com participaron en un sondeo sobre la donación de óvulos y espermatozoides y estos fueron los resultados.

¿Donaría óvulos o espermatozoides en los bancos de fertilización?

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Por Margarita Barrero. F.Redactora ABC del bebé.

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