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Reto # 2: El cuidado de los primeros días

Reto # 2: El cuidado de los primeros días

Descubre consejos utiles sobre el cuidado de los bebés en sus primeros días

bebé recién nacido
Por: Redacción ABC del bebé
29 de Agosto de 2016
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Ser padres primerizos es una experiencia inigualable. Además de ser gratificante, requiere de tiempo, dedicación y compromiso, que en la mayoría de las veces va combinada con angustia, inexperiencia y algo de estrés, porque en su mayoría no saben bañar, alimentar, vestir al bebé y, menos, cuándo llevar al médico por consulta o urgencias. 

Ser recién nacido tiene impresa la condición de indefensión. Por ello, los primeros 28 días son determinantes para el sano crecimiento y desarrollo de los neonatos. Los cuidados son varios, ninguno tiene mayor relevancia que el otro y todos van de la mano para dar bienestar al bebé. 

Visitas oportunas 

Una vez nace el bebé, amigos y familiares quieren conocerlo. Sin embargo, aunque pase por descortés, es mejor pedir el favor de evitar visitas durante el primer mes, con el fin de evitar riesgos, ya que se cree que muchos pequeños que se dan de alta regresan una semana después al hospital porque adquieren algún virus respiratorio, ya que en esta edad su sistema inmune aún no está bien desarrollado. 

Lo que para el adulto es un simple resfriado, para el recién nacido puede convertirse en una bronquiolitis grave. Según la doctora Maritza Madero, neumóloga pediatra, los padres deben tener en cuenta que los virus respiratorios, durante el primer mes de vida, “pueden lesionar el pulmón del bebé por mucho tiempo, e incluso toda la vida, ya que lo pueden poner en mayor factor de riesgo de hacer cuadros obstructivos con otra gripe que presenten en los primeros 3 años. Además, el bebé tiene más riesgos de hospitalización, más complicaciones por la enfermedad y puede terminar con requerimiento de oxígeno”. 

En el caso de los familiares, es obligatorio el lavado de manos con jabón antibacterial hasta el antebrazo, y en el caso de las mujeres, recoger el cabello. Si por alguna razón la madre contrajo gripe, es clave el uso de tapabocas las 24 horas del día, lavarse las manos siempre después de sonarse y no consumir medicamentos para detener los síntomas, pues se eliminan a través de la leche materna y pueden producir problemas en el bebé. 

Si el niño se contagia, algunos síntomas de alarma son: fiebre, tos, vómito, el menor no recibe alimento y se torna irritable. Otras señales son que el pequeño respira agitadamente, como un perrito, y las costillas se marcan; esto ya refleja una obstrucción importante en las vías aéreas. 

Sí a la luz solar 

La piel de color amarillo es una característica general de los recién nacidos, especialmente en áreas como pecho, piernas, brazos y rostro; esto se produce porque los infantes tienen que destruir un exceso de glóbulos rojos producidos durante el embarazo y liberar un pigmento llamado bilirrubina. El problema es cuando la tonalidad es intensa y se requiere de hospitalización. 

Una forma para medir si el color es normal, es poner con fuerza un dedo sobre la palma o la planta del bebé y soltar, si la piel que quedó bajo presión es amarilla, no debe perder tiempo para acudir a urgencias. 

Una forma de ayudarle al bebé es exponerlo a la luz, no se recomienda ponerlo al rayo directo del sol, sino a la luz, a través de la ventana de su habitación, sin abrirla, para evitar que se enfríe. Los médicos recomiendan realizar la terapia solar con el bebé durante el primer mes de vida. La exposición a los rayos solares debe ser por 15 minutos, tres veces al día. Pero la clave está en los primeros ocho días de vida del menor. Se aconseja llevar al recién nacido en pañal para que reciba el sol en todo su cuerpo. La hora adecuada para exponerlo al sol es entre las 7 y 9 de la mañana, y después de las 4:30 de la tarde. 

Para hacerlo, tenga en cuenta dejar al bebé en pañal, cubrir el cuerpo con una cobija y descubrir solo su cara. Al cabo de unos minutos bajar la cobija y descubrir el pecho; luego, repetir en las piernas; después, poner al bebé boca abajo. Para este ejercicio se recomienda comprar tapaojos o protegerlos con la mano o con una tela suave. 

Baño seguro y acertado 

El baño, además de mantener limpio al niño, le ayuda a relajarse, y se convierte también en una rutina de contacto con sus padres. El recién nacido viene de un ambiente cálido, por eso debe mantener una adecuada temperatura del pequeño y en este parámetro es ideal bañarlo cerca del mediodía. 

Es importante verificar la temperatura del agua, que debe estar entre los 25 y 30 °C. La manera más sencilla de verificarlo es con el codo. Antes de bañar al niño, el pañal debe estar limpio o recién aseado para evitar contaminar el agua. Otra técnica es calentar la ropa del bebé, pero no hay necesidad de plancharla; con ponerla sobre el pecho, este actúa como ‘horno’. La experta recomienda pedirle al hermano mayor, en caso de que lo haya, que sea él quien las caliente. 

Ombligo sano y aseado

Lo importante es limpiar la base del ombligo, mas no el pedazo que se extiende, porque luego se cae. Lo ideal es lavarlo y desinfectarlo, pasando un copito alrededor del área. Para que sane rápidamente no es necesario que le cubra con algodón, gasa u otro material, ya que puede provocar tétanos neonatal, que compromete la vida del pequeño. 

Evite el uso del fajero, que en lugar de prevenir las hernias le dificulta la respiración e incluso puede predisponerlo a infecciones, pues cada vez que el niño se orina este también se moja y acumula humedad. 

Las ventajas de abrigar 

Libardo Gómez, pediatra, afirma que el recién nacido no tiene grasa suficiente para mantenerse cálido. Además, su sistema de termorregulación (capacidad de mantener una temperatura corporal estable por medio de mecanismos que regulan las pérdidas y la producción de calor) intenta adaptarse a su nuevo entorno. 

Abrigar al bebé es muy importante por su tendencia a enfriarse rápidamente (hay que tener en cuenta el clima de la ciudad donde se vive) debido a los pocos movimientos que realiza y a tener la piel proporcionalmente más delgada. También se enfrían más fácilmente cuando la talla no corresponde al peso. 

Otro aspecto relacionado con el enfriamiento es cuando el recién nacido no puede acurrucarse o adoptar la conocida posición fetal. Se cree que esta postura es un mecanismo de defensa frente al frío. Para ayudar al bebé a mantener su temperatura mientras está en casa (en ciudades frías), según Lidis Robayo, enfermera del hospital universitario La Samaritana, lo recomendable es abrigarlo con doble ajuar, es decir, dos camisetas, dos pantalones y dos pares de medias. Una manera de averiguar si su hijo necesita más abrigo es tocándole las piernas, los brazos y el cuello. La pérdida de color en las mejillas y en los labios también es indicador de baja temperatura. 

En caso de ser necesario emplee varias prendas, que no sean gruesas; estas formarán pequeñas barreras para el frío, y el neonato sentirá más calor. Si se le sube mucho la temperatura, quite una de las prendas, no habrá necesidad de retirar toda la ropa. 

 

 

 

 

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

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aconsejador2015
Hace 1 año
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