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Qué comer o no antes de dormir

Qué comer o no antes de dormir

Expertas dan consejos sobre cómo alimentar a los pequeños para favorecer un sueño reparador.

Qué comer o no antes de dormir
Por: Karen Johana Sánchez
29 de Agosto de 2016
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Cuando una persona duerme, las funciones de su organismo se comportan de una manera mucho más lenta que lo habitual. La digestión no es la excepción. Es por eso que se debe revisar cuál es la alimentación que se le brinda al niño pues, aunque un alimento no perjudica al sueño como tal, unos malos hábitos sí pueden entorpecer los hábitos de descanso.

En este sentido, comidas muy abundantes, con mucho dulce o con mucha sal, muy aderezadas o con alto contenido de grasas, pueden generar malestar y no permitir conciliar el sueño o no tener un descanso reparador –explica la nutricionista y dietista Silvana Dadán, magíster en nutrición clínica-, quien añade: “Las comidas con esas características enlentecen aún más la digestión y el niño puede sentirse con su barriguita muy llena (saciedad), pesado o distendido, y eso le genera malestar”.

Incluso, existen alimentos que si se brindan abundantemente antes de dormir, como la carne roja o blanca -que requieren un proceso más largo de digestión-, ocasionarán indigestión o, en ocasiones, reflujo y sed. Brindar un alimento e inmediatamente llevar al niño a dormir también detonará algún malestar. Las grasas, por su parte, disminuyen la velocidad del vaciamiento del estómago hacia el intestino, y favorecen también el reflujo de alimentos y jugos gástricos desde el estómago hacia el esófago, lo que puede generar hipo, agrieras, náuseas y, a veces, vómitos.

Por otro lado, si se brinda líquido de manera excesiva, especialmente a aquellos que ya controlan esfínteres, su sueño se verá interrumpido por la necesidad de ir al baño. (Puedes leer: ¿Qué debe comer el bebé, después de los seis meses de edad?)

Rutinas que favorecen

La idea es consumir alimentos que no sean tan ‘pesados’ antes de ir a dormir y manejar porciones más pequeñas que las que se brindan en el almuerzo. Los alimentos deben ser suaves, poco condimentados, de fácil digestión -como cereales, arroz, pastas, crepes, tortilla o arepa y vegetales, con aderezos suaves, frutas y pequeñas porciones de proteínas-. Darle a tu hijo primero sólidos y luego líquidos, aconseja Dadán, profesora asociada del posgrado de Pediatría y Gastroenterología Pediátrica de la Universidad El Bosque.

Todas estas rutinas favorecen el vaciamiento gástrico y, por ende, el sueño. En cuanto al consumo de bebidas que favorecerían el sueño, las infusiones con hierbas como el agua de manzanilla, la nutricionista Paula Solórzano afirma que son simplemente creencias. Lo ideal es que el niño concilie el sueño sin ningún tipo de ayudas, sino que mantenga los mismos horarios. Aunque aclara que si los niños las beben, tampoco existe ningún problema porque son bebidas naturales.

Por su parte, la doctora Dadán dice que sí se puede ofrecer leche o fórmula a temperatura tibia, lo que favorece el sueño y el descanso, y evitar jugos, agua de panela u otras bebidas azucaradas. También se puede dar agua al terminar la comida, para favorecer la digestión y el vaciamiento del estómago.

Buena rutina: la clave.

- Mantener los horarios, tanto de alimentación, como de sueño.

- Es ideal que el niño se alimente, por lo menos, una hora u hora y media antes de acostarse.

- Los alimentos que se pueden consumir, antes de dormir, son: cereales, vegetales, poca proteína. Un menú, por ejemplo, puede ser pasta con vegetales y una cucharada de carne o pollo, o arroz con vegetales y pollo, por ejemplo.

- Si el niño come dos horas antes de llevarlo a dormir, puedes brindarle leche materna (si aún la recibe) o un vasito con 4 o 5 onzas de fórmula infantil tibia (si es menor de 2 años) para favorecer el sueño.

- Los niños deben comer alrededor de las 6 o 7 de la noche.

- Evitar alimentos grasosos y los de paquetes; así mismo, los embutidos. (Te puede interesar: Cuando la alimentación empieza a cambiar)

Principales errores

Según las expertas, estos son los principales errores que cometen los padres y que se deben evitar, a la hora de alimentar y acostar a sus hijos:

- Brindar porciones abundantes, preparaciones con carnes frías (jamón, salchichas) y quesos. Los padres creen que estos alimentos son más suaves, pero en realidad aumentan la sed y pueden generar malestar. También, las sopas, cremas y caldos con mucho líquido saturan al niño.

- Ofrecer biberón con fórmula infantil o leche común y cereales, 2 y 3 veces durante la noche-madrugada, como si el niño fuera recién nacido, debido a que se levanta ‘con hambre’, impidiendo en realidad un descanso reparador. En ocasiones, este hábito puede causar reflujo.

- Obviar la cena. Todos los niños necesitan comer antes de dormir, pero deben brindarse alimentos suaves Indigestión y cólicos que quitan el sueño

Cuando los adultos brindan abundantes porciones, con alimentos poco recomendados para consumir antes de dormir, “las enzimas digestivas (sustancias que ‘rompen’ los alimentos) se saturan y no alcanzan a digerir todos los alimentos; estos no se absorben y pasan al colon (intestino grueso) y son sustratos fuente para las bacterias, pudiendo generar gases excesivos, distensión (hinchazón de su barriguita), cólico, entre otros. Por tanto, no permiten que el niño duerma tranquilo”, explica la doctora Dadán. Por eso, es importante brindar alimentos suaves, tener horarios y reposar antes de descansar.

Ahora bien, el cólico, en niños mayores que ya comen de todo, generalmente se presenta porque el colon se distiende, se produce aire y se siente un dolor abdominal. Existen ciertos alimentos que pueden producir esta molestia, incluso no solo antes de dormir sino en cualquier momento del día, como la leche entera, la cebolla cabezona, el repollo y la pimienta negra.

También hay niños que tienen susceptibilidad al melón, la patilla, la piña, el aguacate, los granos, etc., así que los padres deben estar atentos y evaluar a su hijo porque existen alimentos y momentos que no se pueden generalizar. Por ejemplo, se puede acudir al pediatra para consultar cuál es la mejor leche para el niño cuando este ya no sea amamantado. (Lee: La alimentación a partir de los 6 meses)

La gastroenteróloga pediatra Sandra Paipilla dice que a “un niño con dolor abdominal nunca se le debe dar ningún medicamento; se pueden brindar remedios caseros, llevarlo al baño, ayudarlo a expulsar gases para ver si hay mejoría”. También ayuda un masaje circular con un elemento caliente sobre la barriga. Y el consumo de infusiones con hierba buena, limonaria o apio, por ejemplo. Si el dolor no cede, se debe recurrir al servicio de urgencias.

 

 

 

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