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Amor desde el vientre

Amor desde el vientre

Ser consciente de lo que sucede con tu cuerpo en el embarazo, da una mejor relación con tu bebé.

Amor desde el vientre
Por: Catalina Gallo Rojas
29 de Agosto de 2016
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Los efectos de la relación entre el bebé y la madre a lo largo de los nueve meses de embarazo son motivo de estudio permanente por la ciencia, así como la importancia del primer encuentro entre ambos inmediatamente después del parto; de hecho, las teorías al respecto son muchas. Ya se sabe que los nueve meses de gestación afectan al bebé, aunque la pregunta es: ¿cómo?

De acuerdo con Carolina Sánchez Thorín, psicóloga y terapeuta, los efectos de las emociones de la madre sobre su hijo en el vientre se deben mirar desde los aspectos fisiológico y emocional. En cuanto al primero, de acuerdo con la experta, las investigaciones más recientes concluyen que la liberación de hormonas en la madre, como producto del estrés, sube el ritmo cardíaco del bebé, aunque ello no implica necesariamente que este vaya a ser un niño estresado. (Lee: Qué oye, qué ve y qué siente el bebé en el vientre)

Thorín explica que no se ha comprobado que el estrés de la madre genere cambios en el cerebro del niño.

En cuanto al aspecto psicológico, es necesario entender que la relación con el bebé se ve influenciada tanto por los elementos inconscientes que trae la mujer de su infancia, su vida y la relación con su propia madre, como por las expectativas que se tienen frente a ese bebé. Todo esto se mezcla y concreta en forma de sentimientos cuando se tiene al bebé en brazos por primera vez.

Esto es, en el parto se asume totalmente la realidad del menor, explica Thorín, y tanto las expectativas como el inconsciente de la madre van a afectar la relación que ella cree con su hijo. En el abrazo inmediatamente después del parto, la madre pone todas estas emociones, sentimientos y deseos, y los convierte en realidad con su bebé de carne y hueso. (Te puede interesar: La importancia de hablar con el bebé desde el vientre)

Por eso es muy importante este primer encuentro. Para la experta, lo mejor es que el bebé esté con la madre todo el tiempo, que haya contacto físico entre los dos pues necesitan estar ‘piel a piel’; de ahí que la lactancia también sea fundamental, dado que permite establecer esos primeros contactos. Ximena Silva, psicóloga transpersonal y sistémica, va un poco más allá.

Explica que según algunas teorías la gestación dura realmente 12 meses, 9 dentro de la madre y 3 más fuera de ella, por lo que esos tres primeros meses de vida deben ser una prolongación del ambiente del útero: hay que buscar un ambiente calmado, que la madre duerma y lleve su vida de acuerdo con el ritmo de su bebé, y que tome su tiempo para conocerlo y establecer una relación.

Para la experta, es muy importante ese primer encuentro porque el bebé necesita sentir a la madre, escuchar su corazón, sentir su olor y piel, todo para sentirse seguro y tranquilo porque él realmente no sabe qué está pasando ni tiene claro que ya está fuera del útero.

En cuanto al embarazo, Silva explica que todo lo que la madre siente y vive durante estos nueve meses deja una impronta en el inconsciente del bebé, de tal manera que lo marcará para toda la vida: lo que sucedía en la familia antes de nacer, la relación entre la madre y el padre, por ejemplo, inciden. La pregunta es: ¿cómo marcará todo esto a mi hijo? Dado que estas situaciones se dan en el plano de la inconsciencia, no es fácil saber qué sucederá con el bebé, pero lo que sí es cierto es que lo mejor que puede hacer una madre es estar tranquila durante los nueve meses y saber qué sucede con ella y su cuerpo.

Tanto Silva como Thorín afirman que la madre debe ser muy consciente de lo que está viviendo, de la relación que mantiene con su bebé desde el momento en que sabe que está embarazada y de sus propias emociones; debe entender en qué momento de crecimiento está el bebé, qué pasa con él en cada trimestre, dejarse llevar por el instinto y las señales que le envía el cuerpo sobre descanso, relajación, tranquilidad y paz. (Puedes leer: Embarazo: él reconoce tu voz)

La relación consigo misma y con su cuerpo es fundamental para ella misma y para llevar un buen embarazo. La ciencia ha desarrollado terapias psicológicas basadas en llevar al adulto a recordar sus vivencias dentro del útero de la madre; estas han permitido establecer que el rechazo de la madre durante el embarazo le marcó la vida a ese adulto o que el haber deseado un hijo hombre y no una mujer también influyó en su vida.

Aun así, lo más certero a lo que se ha llegado es a que a las mamás embarazadas no deben angustiarse todo el tiempo debido a lo que les pueden estar trasmitiendo a sus hijos. De ahí que lo más importante sea estar tranquilas y amar a su bebé.

Sin estrés

Según Carolina Sánchez Thorín, muchos estudios concluyen que las madres que meditan durante el embarazo o hacen 'mindfulness' viven con más tranquilidad esos nueve meses y generan menos hormonas producto del estrés. Estudios realizados en la Universidad de Johns Hopkins en Baltimore sugieren que practicar 'mindfulness' reduce el estrés y la ansiedad, lo que reduce las preocupaciones.

Muchos expertos también recomiendan hacer yoga y caminar en la medida que los ginecólogos lo indiquen. Estas son actividades que ayudan a las madres a relajarse.

La relación con el cuerpo

Sandra Alejo, educadora prenatal y directora de la Asociación Colombiana de Estudios Prenatales y Desarrollo Prenatal, explica que el embarazo se vive en tres momentos y que es importante conocerlo para apropiarse de lo que sucede en el cuerpo durante nueve meses.

Esto hará a la madre más consciente de sus cambios y, seguramente, de la relación con el bebé que crece dentro de ella. El primer momento es aceptar que el cuerpo va a experimentar muchos cambios y que el embarazo es una tarea que se emprende; esta aceptación sucede durante el primer trimestre.

Durante el segundo, la madre debe entender que su propia imagen se reconstruye, aceptar esa nueva figura más allá de la estética y amarla como el lugar que hace posible la gestación de la vida. El tercer trimestre está lleno de expectativas: cómo organizar la casa, la llegada del bebé y cómo volver el cuerpo un aliado de este momento emocional tan importante. Prepararse para el nacimiento es saber qué va a pasar en el parto, entender de qué se trata y escoger cómo se desea traer a un hijo a la vida.

 

 

 

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